martes 22 de diciembre de 2009

Dudas navideñas


Qué duda más desasosegante. En estas Fiestas no sé si decidirme por escuchar el mensaje del Señor De Borbón y Borbón, al que por primera vez le han concedido un espacio en la ETB, sumándose así a la red de cadenas de televisión “almendradas” en las que las que La Corona “vuelve, a casa vuelve, por Navidad”, o si decantarme por Telecinco y deleitarme con la Señora Belén Esteban dando las campanadas, más que nada por redimir mis culpas, ya que como en todo el año no le he dedicado ni un solo minuto a la “ilustre comunicadora”, acáso pueda resarcir mi injustificable indiferencia gracias a una indulgencia de las Pascuas y de paso, contribuyo a que no pase desapercibido el alicatado que se ha realizado la mujer.

Ya puestos, entre el “mantenido” y la “idolatrada”, también puedo no quedarme con ninguno y echarme un cigarrito en algún local, probablemente uno de los últimos, que el mismo Estado que me quita la vida lentamente a base de un subsidio de desempleo ruin, quiere devolverme la salud restringiéndome el alquitrán; lo que no tengo tan claro es si el que yo no deposite en mis pulmones, lo van a emplear en reparar la carretera que pasa frente a mi casa. Lo dudo, porque así, aunque protesten los restauradores por lo del tabaco, mantienen contentos y ocupados a los talleres de chapa y a las empresas funerarias, que no hay que echar más leña al descontento social. Además, no creo que un puñado de contribuyentes menos se noten demasiado en el dinero que detraen de todas las declaraciones para las corridas de toros, y si escasea, siempre le pueden pegar otra mordida al I+D y dedicársela al capotazo y descabello.

En fin, mira que quejarme cuando casi somos sede olímpica. Impagable la imagen de los líderes dando saltitos, lástima que no apareciese yo en la fotografía de los ciudadanos llorando por el fracaso final, que esa solidaridad patria siempre puede verse recompensada. No nos devolverán en Galicia la gratuidad de los libros de texto, habrá que seguir pagando por un servicio de Bomberos y agarraré un principio de pulmonía fumando en la calle (de eso ya había hablado, ¿no?, ¡es que tengo un vicio!), pero qué es eso comparado con el orgullo de vivir en un País en el que… que, que todas las desdichas se olvidan gracias al fútbol.

Ya, ya sé que en un mismo texto cohabitan por mi culpa de forma muy poco estética mi antimonarquismo, la fobia que me produce la drogadicción inducida del cotilleo (¿prohibirán también su consumo en locales cerrados?), mi adicción al tabaco, mi escasa empatía con el ensalzamiento del deporte, mi indignación por el estado del asfalto, mi rabia por las miserables prestaciones sociales, mi ira por la privatización de los servicios esenciales, mi irritación por la falsa gratuidad de la enseñanza pública, y mi repulsión por la tortura institucionalizada de animales. Pero como no cobro por escribir estoy en mi derecho de aferrarme al recurso del pataleo. El día que me paguen, encima les acusaré de querer comprarme.

viernes 6 de noviembre de 2009

El Alakrana y sus tristes alternativas: piratas o políticos


Nosotros no somos unos expertos en relaciones internacionales, tampoco pertenecemos al Cuerpo Diplomático y nada tenemos de estrategas militares, no ejercemos de Ministro ni de Juez, pero todo eso es irrelevante porque somos seres humanos, conocemos la diferencia entre los términos "proximidad" y "ausencia" y también la que existe entre "vida" y "muerte". Con eso nos basta para poder opinar acerca de lo que está ocurriendo con el secuestro de los pescadores del Alakrana, pero es que además, vivimos en un Pueblo en el que la mayoría de los hombres pasan sus días y sus noches en el mar y algo sabemos de lo que eso significa. Conocemos el dolor quedo y resignado de nuestra vecina, una mujer casi anciana que perdió en el océano a su marido y a su hermano, a éste último no pudo ni enterrarlo porque su cuerpo jamás apareció. Una señora que sigue llorando a ambos mientras en cada marea, tiene que despedir a su hijo con una sonrisa forzada en la boca y lágrimas silenciosas en sus ojos, viendo cómo se adentra en las mismas aguas que le arrebataron a los suyos y preguntándose si a éste se lo devolverán también en una caja de zinc, o ni tan siquiera eso.

Los responsables políticos, a los que les gustaría que su mandato estuviese jalonado tan solo de celebraciones, de inauguraciones y de acuerdos con el resto de interlocutores sociales, de vez en cuando se encuentran con "marrones" como éste, en el que no está en juego una candidatura olímpica, ni la conmemoración del aniversario de cualquier acontecimiento histórico y tampoco, el hacerse la foto dándole la mano a un Monarca al que por cierto, nada le he oído decir sobre la angustiosa situación que están viviendo los tripulantes del pesquero, la seguridad en Palacio les convierte en ajenos a ese riesgo. En esta ocasión, de su gestión depende que unos hombres sean ejecutados o que regresen a sus casas, al lado de aquellos para los que cada minuto de su existencia se ha convertido en una espera angustiosa, y reventados moral y físicamente por la incertidumbre de un futuro que lamentablemente, está en manos de otros.

Y decimos lamentablemente, porque estos otros, los que disponen de la capacidad para tomar decisiones al respecto, no tienen a su padre o a su hijo embarcados en el Alakrana. Ojalá fuese así, cómo nos gustaría que algún alto cargo político de este País, supiese lo que es hablar un minuto por el teléfono con su hermano cuando los piratas así lo permitiesen porque éste, formase parte de los secuestrados. Estamos convencidos de que de ser esas las circunstancias, en este momento no habría tres marineros apresados en tierra y viendo cómo se va agotando el plazo para ser asesinados si no se atiende al requerimiento de sus captores.

Éstos solicitan que los dos piratas que permanecen en España a la espera de ser juzgados les sean entregados. Señores del Gobierno, Señores Jueces, nosotros comprendemos que resulta muy difícil admitir una derrota y más cuando como en su caso, están bastante endiosados en razón de sus cargos. Pero no les queda más remedio que admitirlo: este asunto se les ha escapado de las manos, los secuestradores somalíes, por muy delincuentes que sean, les han echado un pulso y ustedes lo están perdiendo. Sus nudillos están a punto de tocar con la mesa y cuando eso ocurra, lo espantoso es que los cuerpos de unos hombres también tocarán la tierra sin que exista, a partir de ese instante, la opción de rectificar.

Si la amenaza se cumple ya les vemos venir: declaraciones solemnes de dolor, sus condolencias a las familias con el rostro muy compungido, trajes oscuros en las comparecencias públicas para informar sobre lo acontecido, la promesa firme de encontrar y juzgar a los responsables del crimen y claro, una indemnización económica a sus deudos para como siempre, restañar las heridas de los muertos y de los vivos con monedas. Pero no es así, claro que no, porque no hay billetes que puedan devolver la vida a quien se la arrebataron de un disparo en la cabeza o cortándole el cuello de un machetazo, ni tampoco que cicatricen la desesperación y la rabia infinita por haber perdido para siempre a un ser querido, sabiendo que su muerte era un hecho anunciado y que se pudo haber evitado.

Pero Ustedes, en el colmo de la infamia y de la indignidad, nos explican que la entrega de los piratas retenidos en España a un tercer País, supondría el inicio de un proceso muy complicado y largo. ¿De verdad pretenden que eso nos valga como excusa?, ¿se han vuelto locos o es que su desprecio por los ciudadanos es ya una cuestión patológica?. Esos hombres van a morir si no entregan inmediatamente a esas dos personas y nos trae sin cuidado si eso significa sentar un precedente - no sería la primera vez que atienden a las exigencias de unos malhechores, aunque no lo admitan públicamente, ni tampoco en la que se saltan la ley para lograr un fin - pero sin llegar a eso, las normas están redactadas por hombres y no son inmutables, al igual que tampoco lo son sus sueldos. Y eso es lo único que importa ahora; si es necesario modificar la legislación, háganlo, si tienen que violar la reglamentación, pues la violan, si es obligatorio saltarse trámites, se los saltan, pero dejen de jugar a los dados porque esto no son amarracos, están apostando con vidas. Y si su preocupación es tan sincera como aseguran ante las cámaras, pueden proponer un trueque a los piratas e intercambiar a treinta y seis políticos de primera fila por los otros tantos pescadores que permanecen como rehenes. Ya veríamos si en ese caso, las normas, los plazos y los entramados legales, son tan sagrados como predican en este momento.

Continuamente, vemos salir de las cárceles españolas a criminales con condenas firmes por asuntos muy graves; normalmente son individuos que entraron en prisión con trajes muy caros y a los que a su salida, les aguardan vehículos de alta gama con los cristales tintados para llevárselos, dentro de los cuales les espera un abogado de minutas millonarias cuya "habilidad jurídica", consiguió librarles del cumplimiento de la condena íntegra. Así que no nos vengan ahora con remilgos ni con formalismos, nos da exactamente igual que esos dos piratas no sean encarcelados en nuestro País, por nosotros como si al llegar a Somalia los reciben como héroes nacionales, porque en estos instantes, la vida de esos marineros está por encima de sus Señorías (sean jueces o diputados), y lo que tienen que hacer, es reconocer errores y establecer las medidas adecuadas para que en el futuro, no nos veamos inmersos en una tragedia como esta.

Esperamos que no ocurra, pero si uno solo de los tripulantes del Alakrana regresa cadáver a España, para nosotros, y esperamos que para muchos ciudadanos, Ustedes serán los únicos responsables y como tales, exigiríamos su inmediato procesamiento y entrada en prisión. Hemos visto a pilotos ser condenados, por tomar una decisión aparentemente equivocada y poner en peligro la vida de los pasajeros. Qué está pasando aquí, ¿que los políticos son la casta intocable?. Cobran y mucho por hacer no bastante poco, pero si bastante mal, así que lo justo es que si su negligencia, su soberbia y su estupidez deja viudas y huérfanos, a Ustedes tampoco les puedan tener en casa su mujer, su marido o sus hijos y deban de ir a visitarles a la prisión. Y no se quejen, porque les quedarían los vis a vis, que con los muertos, es imposible comunicarse.

lunes 12 de octubre de 2009

Pan y Olimpiadas


No sabemos a Ustedes, pero a nosotros nos ha resultado conmovedor ser testigos de la unión entre buena parte de los estamentos de la política y otros poderes de este País, apoyando de forma unánime la candidatura madrileña en los Juegos Olímpicos de 2016, un año al que por cierto no está claro si llegaremos todos vivos, ya que puede que la hambruna o los bancos nos hayan matado a unos cuantos antes, la primera de un modo mucho menos cruel que los segundos, eso sin duda.

Por Copenhague desfilaron miembros de la Casa Real, políticos de ¿izquierdas?, de derechas y unos cuantos personajillos de esos que conforman la extensa fauna parasitológica pluricelular en España,. Llegaron todos a la Ciudad danesa – ninguno en “Low Cost” - con su sonrisa más mediática y ademanes deportivos, algo que suponemos no representa ningún esfuerzo cuando a ninguno de ellos, le coincidía la fecha del sarao con la del sellado de la cartilla de desempleo en el INEM, y no corrían por lo tanto el riesgo de dejar de percibir los 420 euros mensuales con lo que pagar casa, coche, comida, medicinas, ropa, recibos, etc.

Iban todos de la manita, hermanados ante asuntos realmente trascendentales, esos que incluyen antorchas, medallas y sudores, entrelazados como los aros olímpicos y con un buche del mismo diámetro, a juzgar por cómo se pusieron de cigalas y de jamón ibérico, que ya se sabe que la crisis no es tan perversa como la pintan, pues hay estómagos inmunes a ella.

Y nos preguntamos, ¿qué hay de esa comunión de esfuerzos ante asuntos con menos glamour y que quedan mucho más chabacanos ante los medios de comunicación?. Por ejemplo se nos ocurre el del paro, aún si saber muy bien el porqué de que nos asalte esa idea, acáso sea porque la cifra de desempleados ronda los cuatro millones de personas. Una cuestión sin duda baladí si la enfrentamos a la posibilidad de ser sede olímpica. Y es que entre “Pan y Olimpiadas”, puestos a escoger nos quedamos con las segundas.

Alguno nos dirá, ¿qué tiene que ver un tema con el otro?. Muy poco en la forma pero mucho en el fondo, porque más allá de las posibles pero remotas coincidencias entre un desfile inaugural de unos juegos con atletas de diferentes países y la cola del paro, está la indecencia y la actitud insultante de los responsables políticos haciendo frente común para cuestiones circenses, pero mordiéndose en la yugular los unos a los otros al abordar problemas transformados en inmensas tragedias sociales.

Para la eliminación de España – afortunadamente – en la candidatura olímpica hay lágrimas y rostros cariacontecidos; para la miseria que se extiende como la corrupción y la desvergüenza en la clase política hay embustes, pesca en río revuelto o simplemente silencio, según le convenga a cada uno.

A Zapatero lo tenemos en este asunto convertido en un agricultor de pro, sembrando el hombre muy satisfecho disculpas y promesas y viendo – sólo él – como crecen brotes verdes en medio de este erial de desesperación y de penurias. Rajoy aprovechando la ocasión para dejar expedito su camino hacia la poltrona, pero haciendo valer como instrumento adecuado para salir de esta situación lo que realmente la ha provocado, al igual que lo ha hecho a lo largo de la historia y así seguirá ocurriendo: el capitalismo, verdadero tumor social y cuya metástasis se traduce en injusticia, reparto desigual y alienación de la mano de obra.

Y el Rey que... calla. Siempre se calla en lo que a las precariedades de los ciudadanos se refiere. No podía ser de otro modo, cuando tiene un puesto de trabajo vitalicio y con cuyo presupuesto podrían vivir muchas familias. Valiente Embajador ese que vende la imagen de un País con estadios olímpicos pero silencia la de los comedores sociales. Son los riesgos de ser un mantenido, que más vale no difundir las miserias del anfitrión.

Pero lo más triste de todo esto, es contemplar los llantos de buena parte del Pueblo cuando nos dejaron sin el caramelito olímpico, ese del que habrían de chupar los de siempre. De verdad que es descorazonador y lamentable, seguir comprobando hasta qué punto somos memos y pusilánimes, además de necios, y cómo le hacemos el caldo gordo a unos cuantos mientras a nosotros, nos toca apurar las sobras de sus banquetes. Tenemos la corazonada de que somos bastante ceporros y que encima, vamos de dignos y de sobrados. Como bien decía Don Miguel de Unamuno: ¡Qué País, qué paisaje, qué paisanaje!.

viernes 31 de julio de 2009

La cobardía de un País de parados


Con la miseria en los bolsillos, la impotencia en las manos, la desesperanza en la mirada y en los labios, el silencio. Así vamos los que sólo formamos parte de una estadística, la de la derrota, la del hambre y también, es necesario admitirlo, la de la cobardía. Somos los parados, una legión inmensa y creciente de hombres inexistentes para las empresas, una cifra que disimular para los gobernantes, para la oposición un argumento que esgrimir y para los sindicatos, para esos que aseguran que los trabajadores constituyen su razón de ser, que son su filosofía y los protagonistas de su declaración de principios, lo cierto es que no somos absolutamente nada más allá de unas cuantas cuotas de afiliación cuyo pago hay que vigilar y una disculpa para existir.

Una quinta parte de la población rebuscamos entre los desperdicios del Estado los restos con los que mitigar nuestra necesidad, recibimos - y no siempre - las migajas piadosas de unos presupuestos fabulosos y sin embargo, seguimos caminando con la cerviz doblada y la rebeldía agostada, resignados, conformistas, convencidos de que están haciendo por nosotros cuanto pueden los mismos que nos arrojaron a este agujero donde se asientan los cimientos sobre los que edifican sus fastuosas fortunas y su poder ilimitado.

Pero los adoquines siguen en su sitio en las calles, los cristales de las suntuosas guaridas en las que permanecen a salvo nuestros explotadores continúan intactos, las barricadas sólo las hemos levantado entre nosotros y nuestra dignidad, no hay gritos, no hay hogueras, no hay muchedumbres enfurecidas ni líderes que las conduzcan, tan sólo existe un gigantesco rebaño de borregos enmudecidos, con hielo en las venas y la pusilanimidad por ideario.

Sin embargo, por encima de tan degradante sometimiento, todavía más despreciable que la apatía de los ciudadanos, es la decencia prostituida de los grandes sindicatos, verdaderas meretrices al servicio del proxenetismo estatal, capaces de vender su cuerpo - los trabajadores en activo y aquellos que han sido arrojados a la calle - a cambio de magníficas prebendas económicas. Es tan sencillo para ellos, basta con ensayar la pose mediática, aparentar confrontación con el Estado, regalarnos unos cuantos titulares más o menos impactantes y después cenar los dos juntos lejos de las cámaras, recoger el cheque del gobierno y moviendo el rabito agradecidos, con la promesa de ladrar pero de no morder, brindar por el consenso social.

¿Son esos Ministerios corruptos y camuflados los encargados de proteger nuestros derechos?, ¿de verdad confiamos en que sean ellos los agentes que logren detener esta sangría incesante y que se rompan la cara por nosotros?. Supongo que a estas alturas de la tragedia son muy pocos los que esperan algo de un sindicalismo heroico que sólo pervive en las declaraciones a los medios de comunicación. No, ya no pueden hacer nada, se deben a su amo, compraron bienestar a cambio de libertad, aceptaron ser esposados de pies y manos con grilletes de oro y ahora, ni quieren ni son capaces de dar marcha atrás. No van a cambiar la comodidad de sus despachos ni los desorbitados pluses de sus nóminas, por la batalla en las calles y la honestidad en sus actos.

Y así seguimos, incapaces de organizarnos, acáso sin voluntad para hacerlo porque nos hemos convertido en seres adocenados aunque la tierra se esté abriendo bajo nuestros pies y los de nuestros hijos. Razones existen para una revuelta de inmensas proporciones y teniendo en cuenta que la desesperación se cuenta por millones, esa marcha por recuperar lo que nos ha sido robado y se nos niega cada día sería imparable, nada ni nadie podría detener a tantos hombres reclamando justicia y la solución a una situación de la que somos las víctimas y no los culpables, no lo olvidemos. Su hipocresía, su ambición, sus artimañas embusteras y sus falsas promesas, de nada les servirían ante un Pueblo unido por la razón y por la dignidad. Pero eso es una utopía y ellos lo saben. Nuestro temor y egoísmo son sus únicas armas, ¡pero son tan poderosas!.

¿En qué nos hemos convertido?, no somos más que marionetas desvencijadas en el suelo, nos está devorando la carcoma y todavía, serviles y domesticados, tenemos una sonrisa para los que nos dejaron caer y para aquellos que deberían de recogernos y no lo hacen. A unos y a otros les seguimos creyendo y aunque no sea así, no nos queda ni un resto de valentía ni de coraje para hacerles frente y poner fin a esta condena a la que hemos sido sentenciados sin cargos. Ellos son pocos pero es tanto el miedo que les tenemos, que más que reírse de lo que nos roban, lo hacen de nuestra cobardía.

Me pregunto cómo nos juzgarán nuestros hijos, qué pensarán de nosotros viéndonos soportar estoicos la degradación que otros nos imponen. Y más severos serán cuando conozcan la historia, porque si nuestros mayores supieron salir a las calles y defender su condición de hombres libres cuando se supieron sometidos, nosotros nos hemos convertido en unos esclavos amilanados y acomodaticios a la miseria en la que nos debatimos. Nos basta un poco de fútbol, algo de realitys y unas cuantas noticias que alimenten el morbo, para no movernos del sofá mientras nos despojan de todo aquello que nos pertenece. Somos un País de cobardes, además de uno de parados.

sábado 25 de julio de 2009

De trabajador a parado y de ahí, a delincuente

La falta de empleo, la de otros por supuesto, se está reduciendo para nuestros gobernantes a un chorreo de cifras, de disculpas coyunturales y de medidas que parecen nacidas de la indiferencia ante el problema, del cretinismo mental o del deseo inconfesable de que nada cambie: no estoy seguro del origen pero me da lo mismo, porque los motivos de la desgracia nunca han servido para consolar de ella y mucho menos, para remediar sus efectos.

Y no me vale que me expliquen en el Congreso, en la rueda de prensa, en el mitín o en cualquier comparecencia pública que hacen cuanto pueden y que es cuestión de paciencia, porque las entidades financieras no atienden a esos plazos - de hecho no lo hacen a nada que no figure en la letra pequeña - y el hambre tampoco espera. Nuestros hijos, como los del Presidente, los de los Ministros y los de todos los Diputados comen, se visten y caen enfermos, pero la diferencia es que los de aquellos que estamos en el paro y no percibimos prestación por desempleo no tenemos con qué atender a esas necesidades. Y no me hable, Sr. Zapatero, de los 421 euros del subsidio, porque eso es lo que gana Usted en dos horas de trabajo y yo, he de repartirlo para treinta días entre cinco de familia. 2,80 euros por persona y día, ese es el resultado de la división Señor Presidente electo de todos los españoles, creo que no tendrá mayor problema para extraer conclusiones.

Qué pretende ¿que me alimente de promesas y mientras éstas se cumplen, o no, mis hijos hibernen durante la espera?, ¿o tal vez que abrace resignado la miseria como un factor sobrevenido por un periodo prolongado de crisis a nivel mundial?. Déjese Usted de monsergas que no soy creyente, de palabrería ·tombolera que no hace más que ocultar su incapacidad, o su apatía, y no quiera convencerme de lo inevitable de la situación, porque el que yo no ocupe un cargo de poder no me convierte en un imbécil al arbitrio de sus decisiones ni tampoco, justifica que haya de conformarme con las migajas de su presupuesto y de su compasión. Yo no propicié esta situación, tal vez Usted tampoco, pero resulta que sí es, como máximo responsable de la gestión gubernamental, el que tiene la obligación de resolverla de modo satisfactorio.

Y no me vale que me rebote el problema preguntándome qué más puede hacer, qué recurso a su alcance sería el correcto; no lo sé ni me importa, no es mi cometido, como tampoco lo es diagnosticar mi enfermedad y establecer el tratamiento cuando voy al médico. Para eso cobra Sr. Presidente y si no sabe hacerlo lo siento, pero no me sirve de justificación. Pídale el dinero al Sr. Botín, empeñe los muebles de La Moncloa, subaste el yate del Rey o juegue al Euromillón, me trae sin cuidado la fórmula que escoja pero solucione esto y ya, no dentro de un año ni de seis meses, sinó ahora mismo, porque antes de perder casa, coche, que mis hijos no coman y que no tengan ropa para vestirse, yo echo mano de la delincuencia y como Usted comprenderá, no me habrán arrastrado a ella el alcohol, las drogas o la ludopatía, sino la miseria a la que mi familia se ve abocada porque como otros muchos ciudadanos, he perdido mi trabajo y el INEM sólo me sirve para ir a sellar la cartilla.
No quiero escuchar teorías que me iluminen sobre las causas de esta situación tan espantosa, me temo además que no íbamos a coincidir en el análisis y que lo que Usted califica como efecto inevitable dentro un mercado global, yo lo llamaría consecuencia prevista y hasta puede que apetecida por muchos, de un sistema económico que no destaca precisamente por basarse en un reparto justo ni en la solidaridad; tampoco estoy dispuesto a ser espectador mudo y complaciente de la condena que a los míos y a mí se nos ha impuesto y que lo último que vea y escuche antes de hundirnos irremediablemente en la miseria, sea su rostro compungido y sus palabras de aliento. Nada de eso me vale cuando sus actos no acompañan a los sentimientos que quiere aparentar y por eso, Sr. Zapatero, porque estoy harto de farsas, de golpes de efecto y de posturas mediáticas, le anuncio la más que probable comisión de una transgresión legal por mi parte para ofrecer a mis hijos lo que hasta hace unos meses me era posible gracias a mi trabajo y ahora, es una obsesión inalcanzable a pesar de una búsqueda continua tan desesperada como infructuosa.

Podrá después un juez condenarme pero resulta que en todo el Código Penal, y no es pequeño, no explica cómo unos padres y sus hijos pueden mantenerse sin recursos económicos. Vergüenza deberían de sentir al comprobar como cientos de miles de personas se debaten en la más absoluta precariedad y aquí siguen teniendo presupuesto para los banqueros, para cúpulas, para la tauromaquia, para los sueldos millonarios de muchos políticos, para campañas electorales o para mil estupideces, muchas de ellas prescindibles y algunas, simplemente dañinas. Haga la prueba, subsistan Usted y los suyos durante un mes con 421 euros, ni una moneda más, y a eso añádale algo que en su cargo no le suena: pague casa, vehículo y recibos. Si es capaz de hacerlo le ruego que nos explique a los ciudadanos cómo se consigue y si no lo logra, entonces busque inmediatamente una solución o váyase a disfrutar de su remuneración de por vida como Ex-presidente, pero por favor, no nos siga tratando como a imbéciles y obligándonos a buscar en el delito la última solución porque le aseguro que al menos yo, llego a él antes que a ver cómo mis hijos pasan hambre mientras con cara de idiota escucho sus explicaciones y sus demandas de paciencia. No Señor, el dinero se me ha acabado, la paciencia también y no quiero perder lo último que me queda: la dignidad como ser humano, aunque me cueste la libertad, pero prefiero ser un buen preso que un mal padre. No sé si comprende mis prioridades porque tengo la impresión que a Usted no le importa lo más mínimo ser ante este problema, un Presidente nefasto.

jueves 21 de mayo de 2009

Consume y no reflexiones


Emiten un par de anuncios en la televisión que cada vez que los contemplamos obran en nosotros un efecto similar al que experimentaríamos si nos bebiésemos un café con sal: un agitarse de tripas y unas náuseas incontenibles.


Y no lo sabemos, pero nos da la impresión de que los dos están elaborados por la misma agencia publicitaria y si no es así, sin duda ambas se han formado en idéntica escuela, la de "consume hasta reventar pero no reflexiones".

En uno aparece una pareja con sus hijos, todos ellos veganos, renunciando a su decisión de no alimentarse con cadáveres de animales obtenidos tras un periodo más o menos largo de encierro y de sufrimiento; la conversión familiar se produce cuando se encuentran frente a un expositor repleto de cerdos loncheados y envasados al vacío; todo muy agradable a la vista y sin rastro de la sangre ni de los chillidos de angustia que acompañaron al proceso antes de presentarlo al público en forma de inocente manjar.

En el otro, un grupo de jóvenes hippies, convenientemente dibujados como sujetos ligeramente dispersos y con no demasiadas luces, toma la determinación de sumar a sus reivindicaciones habituales, Paz y Amor, la de disponer de una plataforma de televisión digital de pago que, por otra parte y menuda casualidad, ha hecho de las corridas de toros uno de sus estandartes. El movimiento contracultural y el rechazo a un sistema basado en la persecución frenética de los bienes materiales, queda de pronto anulado por culpa de un decodificador y una tarjeta de abonado.

La filosofía de estos anuncios no deja lugar a dudas: cualquier ideal es una necedad; la libertad, la justicia, la igualdad, la simplicidad voluntaria o el altruismo, son valores de saldo y puestos a escoger y a poder pagarlos - y si no se puede también, que de eso se trata – nuestra obligación es adquirir "lujos" al alcance de todos y que sea cual sea su envoltorio, contienen a menudo ciertos elementos añadidos: egoísmo, individualismo, antropocentrismo, competitividad y domesticación; esta última sin pretenderlo, pero viene "de matute" en el lote aunque no seamos conscientes o prefiramos no reconocerlo.


Quien para vender no tiene mejor estrategia que emplear el desprecio, por nuestra parte puede pudrirse en la ruina de su miserable falta de ética, porque por más poderoso que sea económicamente no deja de chapotear en la indigencia moral. Y si encima el lucro le ha de venir gracias al padecimiento de otros seres, entonces nuestro desdén se transforma en repugnancia.

Entre tanto vómito no hay quien asimile la realidad de una sociedad que camina de la mano del "todo vale" para medrar, para colmar la ambición material o para pisotear aquello que no reporte beneficios crematísticos, la triste constatación de un sistema asumido como el más idóneo y que en su frenética voracidad se aleja de la solidaridad, de la compasión o del saber disfrutar de sensaciones que no tengan que ser necesariamente made in... algún país con fábricas españolas y mano de obra infantil extranjera. Si no cuesta no vale; el otro precio, el que se calcula en vidas, en explotación o en padecimientos se silencia o se ignora pero en todo caso, no cuenta.

Pues a pesar de todo, nos quedamos con los que en su dieta no incluyen la tortura y el sacrificio antes que con las barrigas grasientas del tendido siete; preferimos sentarnos en una playa con los del pelo largo y la camisa de flores, en vez de con algún fanático del fútbol a ver un partido; gritamos Paz y Amor y no apoyamos la búsqueda criminal de unas armas fantasmas de destrucción masiva; nos gustan más los que hacen pulseras de cuerda que los neocon y los jasp; escuchamos a Rosendo Mercado – nunca a un apellido se le hizo tan poco honor - y no a los Operación Triunfo... del marketing; dadnos antes a su vecino de Carabanchel y viviendo siempre en un piso de 67 m2, Marcelino Camacho, que a los líderes sindicalistas a las órdenes del amo que les paga sueldos millonarios; nos quedamos con Gerardo Iglesias saliendo negro de la mina después de haber ocupado un escaño, que con los que tras abandonar aparentemente el poder cobran sumas fabulosas por dar una charla a unos cuantos aduladores; con el cine de Javier Corcuera y no con los girasoles mediáticos; con Ruth Toledano, su carga de valentía y sus camisetas reivindicativas, en vez de con las plumas serviles...

Muchos renunciaron a "la revolución" cuando les dieron la Visa y hoy, de su espíritu rebelde no queda más que la tan repetida como improbable "hazaña" de haber corrido delante de "los grises". Allá ellos si pasado el tiempo descubrieron que estaban mucho más cómodos y seguros doblando la espalda para hacer reverencias que para levantar adoquines buscando la arena de la playa, pero por favor, que no pretendan acrecentar su fortuna mediante estrategias ruines, ridiculizando a aquellos que son vegetarianos porque les indigna que su alimentación implique el sufrimiento de un ser vivo, o a los que aprendieron a vivir sin comprar la felicidad a plazos.

Y es que en el fondo deben de sentir envidia de su integridad y como son incapaces de vivir como ellos - su desmesurado afán de posesión y su egocentrismo se lo impiden - eligen "destruirlos" o denigrarlos para que su presencia no les recuerde cada día que ellos son esclavos de su codicia mientras los otros, sean veganos, hippies, desinteresados, solidarios o comprometidos, son dueños de su existencia, por más sencilla que sea en el aspecto material. Pero para entender eso hay que dejar por un momento de consumir o de atesorar, mirar hacia atrás y ver el rastro de abusos, destrucción, dolor y muerte que muchas veces dejan los envoltorios de nuestro pretendido bienestar.

jueves 14 de mayo de 2009

El debate del "tú la llevas"

¿Quién dijo que es necesaria una formación específica para ejercer de político de primera fila, de esos que ocupan cargos de gran responsabilidad?. Los hechos demuestran que "lo que Salamanca no da los votos no lo otorgan" y perdonen Uds. por el plagio transgresor.

El Sr. Zapatero se ha revelado como un ATS hiperactivo: una tirita por aquí, otra tirita por allá y el enfermo (los ciudadanos), pasa de inmediato al estado de "preparado para el alta", un diagnóstico que queda muy bien para ser emitido como parte médico oficial, y lo que es la deontología profesional ya la dejaremos para otra ocasión.

El Sr. Rajoy es, sin embargo, una especie de bacteriólogo, obsesionado con el desarrollo del caldo de cultivo donde proliferan los microorganismos que han infectado al paciente (los mismos ciudadanos de antes), y que lejos de buscar un tratamiento adecuado lo que hace es preservar los bacilos que lo infectan y criticar las poco efectivas curas de urgencia realizadas por el sanitario.

El cuerpo de la sociedad es un rosario de pústulas, sanguinolentas y purulentas y nuestro Presidente sin inmutarse, colocando apósitos para tapar la hemorragia aunque todas las heridas se cierren en falso. Suena a una cuestión de estética pre-electoral.

El líder de la oposición apelando a las emociones de los más desfavorecidos como método de propaganda para su ideario político, pero claro, cuando dice que este Gobierno ha machacado al obrero, al pequeño comerciante y al empresario modesto, lo que no cuenta es que el Sistema que él propugna favorece a los que están en lo más alto y que es la causa principal de la indefensión y de la miseria de los de abajo.

El primero quiere "nadar y guardar la ropa", sometido como está al peso de dos siglas convertidas en entelequia: la "S" (Socialista) y la "O" (Obrero), pero sujeto realmente a intereses que tienen poco de colectivos y de proletarios. El segundo utiliza la situación precaria del hombre de la calle como arma y disfraza esta estrategia de actitud solidaria, cuando la realidad es que todas las medidas que defiende, están orientadas a perpetuar un capitalismo feroz y origen de tanta injusticia y desigualdad.

Nos hemos enterado durante el debate que los socialistas tienen graves problemas de lectoescritura y que los populares, son los eternos segundones en la lucha por el poder debido a su incapacidad manifiesta. Aireados los trapos sucios de cada uno y una vez comprobada su retórica bífida, ¿tendrán algo que proponer estos señores que realmente sirva no de entretenimiento a la población, sino de remedio efectivo y definitivo a la tragedia que estamos viviendo?.

Que disfruten de tantas prebendas y de sueldos inalcanzables para los mortales de a pie ya no llama la atención, pero que se les siga otorgando la confianza que demuestran los resultados electorales sí que es sorprendente. Y qué no salimos de este juego de dos, viendo como se pasan el poder de uno a otro - a veces lo comparten, como en Euskadi – mientras a nosotros, los cándidos espectadores, se nos hunde el graderío y nuestras contusiones son cada día más graves y dolorosas.

Y encima de que somos las eternas víctimas, tenemos la desgracia de ser atendidos por tales "profesionales de la curandería", con lo que nuestro restablecimiento parece de momento inalcanzable y aún con politraumatismos, continuamos siendo castigados por sus malas artes maquilladas como interés, preocupación, proyectos y esperanzas. Lo más ridículo es que cuando nos toque renovar el médico, volveremos a pedir que nos den a uno de estos dos, que ya se encargan, por cierto, de recordarnos que son los únicos posibles y capaces. Para eso, para denostar a los demás, sí que se ponen de acuerdo.

Desconocemos si saben leer o si son capaces de ganar unas elecciones, pero de lo que estamos seguros es de que no saben gobernar para los ciudadanos comunes; no hablamos de banqueros, ni de grandes empresarios, tampoco de gerifaltes religiosos o de sus colegas de profesión europeos, sino de mujeres y hombres que cada día, salimos a la calle mendigando un trabajo, devanándonos los sesos para buscar un modo de pagar los recibos pendientes y estirando los alimentos para que no llegue el momento en el que nos encontremos que lo único que nos queda para llevarnos a la boca, son las fotos sonrientes de campaña de los que nos prometían bienestar y justicia social.

Ahora el debate se centrará en quién ha ganado de los dos después de estas intervenciones parlamentarias. Cada grupo arropará a su secretario general y le proclamará vencedor, echando toda la tierra posible sobre su adversario. ¿Pero son efectivamente contrincantes?, ¿los cruces de acusaciones se corresponden con la realidad política o mejor dicho, con el asalto al poder?. ¿Cómo se puede elegir de compañero de gobierno en alguna Comunidad, a quien se piensa que es un analfabeto funcional o a aquel que se dice que posee un espíritu destructivo?. Señores, no sabemos si su vocación es la medicina ambulatoria o las artes escénicas, pero cualquier cosa menos políticos cabales, capaces y creíbles.

Y en las próximas elecciones posiblemente podríamos optar por un ahorro de papel considerable dejando de imprimir todas las papeletas excepto las del PSOE y las del PP, ya que los votantes seguimos con un pie metido en cada uno de esos dos charcos, cargando unas veces sobre el derecho y otras sobre el del centro, pero no nos atrevemos a pisar más allá, tal vez porque los facultativos actores, son también unos excelentes parladores y nos hemos creído su discurso, ese que dice que "o ellos o el caos".

Poca valentía, mucho conformismo y quizás unas buenas dosis de ignorancia; esa es nuestra impresión; de otro modo es difícil de asumir que sigamos sin comprender que la enfermedad no se cura con un poco de gasa y esparadrapo, y mucho menos aportando nutrientes para que las células causantes del mal se multipliquen a su gusto. Esta gala que hacemos como electores de nuestras limitaciones, deja patente una considerable incultura política, además de un notable desconocimiento de la historia y sobre todo, de un gran miedo a transformaciones profundas y tan necesarias. Legislatura tras legislatura, millones de ciudadanos expresan su descontento, ejercen el voto de castigo pero al final, en este "tú la llevas" participan indefectiblemente los mismos, los dos de siempre, porque nosotros lo permitimos.

Da igual quién haya ganado el debate, una vez más lo hemos perdido todos los ciudadanos, que no comemos ni alcanzamos un merecido bienestar universal con una dialéctica de invectivas, ni tampoco con acuerdos de gobierno por conveniencia entre los que, en definitiva, no dejan de ser los que apuntalan este Sistema que nos está ahorcando mientras les ponemos la soga en sus manos.

viernes 1 de mayo de 2009

Si nadie tiene el dinero, ¿dónde está?



Nuestros hijos tienen ese conocido juego de mesa llamado Monopoly – seguro que por sus casillas empezaron El Pocero y Jesús Gil-. Cada vez que organizan una partida los billetes de colorines pasan incesantemente de las manos de uno a las del otro y por la banca, que como en la vida real nunca pierde; cuando acaban los guardan en la caja y ahí se los encuentran en la siguiente ocasión en la que deciden volver a jugar. Ahora imagínense que un día, al abrirla, descubren que el dinero no está dentro. Si ninguno de ellos lo ha cogido del juego, ¿cómo es posible que haya desaparecido?.


¿Cómo puede volatilizarse el dinero de un País?, ¿quién lo tiene?. Aquellos que han perdido su empleo está claro que no. Los que conservan su puesto de trabajo afirman estar pasando por un periodo de crisis y recortan al límite sus gastos, o sea, su poder adquisitivo es menor porque en teoría, disponen de menos efectivo que antes. Las empresas, pequeñas, medianas y grandes, cierran o deciden despidos masivos, bajan su producción, eliminan turnos y en muchos casos, llevan a cabo recortes salariales. Los bancos aseguran estar viviendo una situación económica delicada, sostienen que su capital se ha visto mermado y que lo están pasando mal (esto no es ninguna broma, lo hemos oído). No escuchamos a nadie decir que está mejor que antes y ni tan siquiera igual. Entonces, si todos son más menesterosos o menos pudientes, ¿dónde diantres está el dinero?, ¿lo han quemado?, ¿han hecho barquitos de papel con él y navega por el Atlántico?, ¿lo utiliza de relleno Ana Obregón?. No entendemos nada.

Nos da la impresión de que hay unos cuantos comercios que no flaquean y que siguen teniendo clientela. Hablamos de oídas porque son tiendas de productos suntuarios, de esas que ocupan las llamadas "millas de oro" y no las frecuentamos por falta de tiempo, pero probablemente los que continúan dejándose euros en ellas y a juzgar por el tipo de productos que adquieren, deben de ser a su vez propietarios de grandes empresas o de negocios muy boyantes. Esos no son menos ricos que hace un tiempo, pero luego se presentan con gesto compungido delante de sus trabajadores y les dicen en tono severo que debido a la coyuntura actual, a la crisis, a la recesión y a un señor que pasaba por Tegucigalpa, se ven en la penosa obligación de realizar un ERE y echar a la calle a media plantilla. Una vez cumplido el trámite, el desolado empresario se monta en su deportivo recién comprado y se va camino de su villa con campo de golf y vistas al embarcadero donde amarra el yate, pensando en qué modelo de reactor ejecutivo se va a comprar con lo que acaba de ahorrarse en futuros sueldos.

El obrero se pasa toda su vida siendo un elemento prescindible dentro del proceso de producción, recibiendo a cambio poco más de lo que le hace falta para cubrir sus necesidades vitales y la de los suyos, a veces ni eso. Tal situación que roza la precariedad puede llevarle un día a querer obtener algo más. Él sabe que su trabajo proporciona mucho dinero a su jefe y claro, acáso llegue un momento en el que se le pase por la cabeza la idea de pedirle mayores ingresos, con la intención de poder permitirse elevar un poco su nivel de vida o al menos, dejar de pagar las letras del coche con recargo por demora.

El patrón es consciente de esa amenaza, no en vano lleva mucho tiempo disfrutando de la abundancia gracias a la escasez a la que obliga a sus empleados. Y quien dice un empresario dice el sistema bancario o el Estado, porque todos se caracterizan por escatimar al ciudadano lo que entre ellos se reparten a espuertas. De ahí su sectarismo y defensa mosquetera, con el "todos contra uno: el trabajador", y por eso las ayudas para paliar la situación las deciden en pequeño comité y, qué casualidad, ellos son los perceptores. Y nosotros con cara de abadejos, mientras escuchamos su discurso populista en el que nos transmiten que están realmente preocupados: "Tranquilos ciudadanos, que le vamos a dar mil millones al Sr. Botín para que os los hagan llegar...".

¿Y cómo enfrentarse a ese riesgo de que el proletariado se canse de administrar las sobras y exija un reparto más justo?. Pues sin duda lo mejor es explicarles que no hay nada que repartir. De un plumazo, desde la cúspide de la pirámide social hasta la base, todos están al borde de la ruina. Así que para qué reclamar una mejor distribución de los bienes si estos se han esfumado. Eliminada la tentación queda descartado el peligro.

Los parados se callan y esperan, esperan, esperan... Los que están trabajando consienten y rezan por no perder lo que tienen; los pequeños comerciantes y empresarios humildes abren el cierre de su negocio cada día pensando: "¿entrarán hoy más clientes que acreedores?", y los otros, los que desayunan ostras con cava, los que tienen cuatro coches, tres motos y un quad en su garaje, casa de invierno, chalet de verano y residencia de fin de semana, los que viajan en primera clase, esquían en Baqueira y jamás se lanzan a las ofertas de un Hipermercado, esos seguirán con su ritmo de vida pero lo harán un poco más a hurtadillas, que queda feo decir que te ves en la obligación de arrojar al desempleo a un centenar de trabajadores, o que tu entidad bancaria no puede conceder un préstamo personal de seis mil euros por culpa de la crisis, mientras los perjudicados ven como te comes una cazuela de angulas y desde el móvil reservas unos pasajes para las Islas Mauricio. Allí también habrá recesión suponemos, porque nos están explicando que esto es a escala mundial. La cosa es mucho más grave entonces, no es que en España el dinero no aparezca por ningún lado, es que al parecer no saben dónde han puesto el de todo el Planeta.



Pues eso, que los billetes del Monopoly de nuestros hijos no se había evaporado, se los hemos escondido nosotros, que para algo somos sus padres, con la intención de que jueguen menos y estudien más. El dinero de este País sigue estando en manos de los mismos que lo tenían hace dos años o una década, pero si se les interpela ponen la misma cara de jugador de poker que nosotros ante las preguntas de los niños. Y es que para qué decirles la verdad y confesarles que es una medida de coacción, si de este modo se lo van a creer y vamos a conseguir lo que queremos de ellos: que se callen y obedezcan.

Es tan fácil abortar cualquier conato de protesta valiéndose de engaños y lograr que todo siga igual. Lo difícil es asumir que nos seguimos tragando sus embustes y si no es así, actuamos como si nos los creyésemos, que para el caso es lo mismo

martes 28 de abril de 2009

La nacionalización de la miseria

El nuevo puesto de trabajo para un miembro de la Familia Real en una Empresa española en EEUU, invita a reflexionar una vez más sobre algunos de los aspectos que vivimos – debería de decir soportamos – en este País. Iñaki Urdangarín ficha por la telefónica transoceánica como Consejero Delegado con un sueldo, se dice, de un millón de euros al año. La Infanta Elena trabaja en Mapfre como Directora de Proyectos Sociales y Culturales - ¿incluirá esto las corridas de toros a las que asiste? - y percibe, se comenta, unos doscientos mil euros; el de su hermana Cristina en la Fundación La Caixa ascendía, se murmura, a una cantidad similar.

El ERE de Telefónica entre 2003 y 2007 supuso que unos catorce mil trabajadores se fueran a la calle y hace muy pocos meses, se le aprobó otro por el que medio millar de empleados del área de móviles han corrido la misma suerte. Estamos hablando de una Compañía que en 2007 tuvo unos beneficios de nueve mil millones de euros.

Mapfre obtuvo en 2008 unos beneficios netos de cerca de mil millones y La Caixa próximos a los dos mil. Contra ambas entidades se han presentado en los últimos tiempos varias demandas por despido improcedente.

De acuerdo que la Empresa privada puede hacer lo que le venga en gana, ¿o no?. Pues sólo hasta cierto punto, porque cuando su conducta afecta negativamente a ciudadanos de a pie, es necesario examinar detenidamente sus actuaciones sobre todo si con una mano ceba al privilegiado y con la otra escatima a los parias del Capitalismo.

Puede ser entendible, aunque jamás dejarnos indiferentes, que un pequeño empresario tenga que despedir a dos de sus tres empleados porque no es capaz de sobrevivir por falta de ingresos, pero que una gran Compañía arroje al desempleo a cientos o miles de obreros y a uno solo de los que tiene en plantilla le pague un sueldo equivalente al salario de cien, y encima que lo haga por la repercusión mediática que tal fichaje le proporciona, es indecente y más en lo que nos quieren vender como un "Estado de bienestar".

En España los servicios esenciales y hasta los supuestos derechos universales recogidos en la Constitución se están privatizando; todo aquello que sea susceptible de venderse sale al mercado y se le ofrece al mejor postor o al que se conozca los atajos hasta el despacho adecuado. Me dirán que la educación o la sanidad son servicios fundamentales y públicos, es cierto, pero ¿qué está ocurriendo?. Que tanto una como otra se están viendo privadas de recursos por parte de la Administración para de ese modo empujar a los ciudadanos hacia su versión privada. El mejor ejemplo lo tenemos en la Comunidad de Madrid, donde hasta se ponen en manos particulares colegios edificados sobre terreno público y con recursos de la Comunidad, o sea, pagados por todos los madrileños.

Cualquier actividad gestionada por la Administración que genere ingresos sustanciosos acaba por convertirse en un bien puesto en venta y los beneficios que produce, que tendrían que destinarse a una mayor percepción salarial de los obreros, a la investigación, a cubrir el déficit de otros servicios indispensables pero no rentables y a la reinversión para generar más puestos de trabajo, resulta que después de la transacción van a parar al insondable bolsillo de unos pocos favorecidos. El Estado cobra, el gran empresario aumenta su patrimonio y el Pueblo, como siempre, sufre las consecuencias del expolio a manos del poder. Lo único que permanece nacionalizado es la miseria, esa sí que es acervo público. Los ciudadanos nos hemos quedado reducidos a cooperativistas de la miseria y aún ésta, hemos de emplearla en abonar a particulares lo que se suponían derechos universales.

A qué espera, por ejemplo, un Partido Político al que se le cayeron las siglas que sonaban a proletariado y a justicia, para nacionalizar la banca. Tiene en sus manos la fórmula para acabar con los desmanes de un sector que cuenta con bula para robar y sin embargo, sigue echando de comer a la bestia mientras la hambruna va haciendo cada vez más mella entre los ciudadanos.

Y a qué esperamos nosotros para salir a la calle e impedir que esta situación de desprecio y de indefensión continúe. Supongo que a estas alturas no estaremos confiando todavía en la intercesión de ciertos interlocutores sociales de gran influencia y de cuyas prebendas estatales no quiero acordarme, porque está claro que desde el despacho que sus dirigentes ocupan, siguen "sin ver las condiciones" para pasar a una acción efectiva y sobre todo, que demuestre que son dignos de los valores que dicen defender; tal vez es que cobran y mucho por prostituirlos.

Sueldos millonarios para reyes, príncipes, infantes, consortes, ministros, alcaldes, consejeros delegados y demás sanguijuelas del Sistema; subvenciones y ayudas económicas fabulosas para una iglesia tridentina o para la tauromaquia; permisividad absoluta para regulaciones de empleo oportunistas en empresas boyantes y en el otro lado del euro: paro, deudas, embargos, carencia de bienes fundamentales, asistencia sanitaria pública inadecuada, educación pública precaria, indiferencia ante las reivindicaciones sociales y un desprecio infinito por el Pueblo. Un Pueblo que sigue sin darse cuenta de que de su silencio y de su abulia nacen la penuria que padece y una esclavitud de la que aparenta no ser consciente, un Pueblo que por lo tanto, está abocado a ser la víctima propiciatoria una y otra vez.


El Sr. Urdangarín se irá a Estados Unidos y nosotros, seguiremos arrastrándonos por las páginas de ofertas de empleo de los diarios y por la de los resultados de la lotería, para al fin doblar el periódico pensando: "tal vez mañana...". ¡Siempre mañana!, pero la tragedia es hoy y sus consecuencias, quizás nos lleven a arrepentirnos demasiado tarde de nuestra nefasta cobardía. Los grandes cambios no se logran mendigando y consintiendo, sino plantando cara a quien nos somete a tales humillaciones, pero parece que hasta la dignidad la tenemos hipotecada y no nos queda valor para recuperarla.



viernes 17 de abril de 2009

Reyes guapos y ricos para un País de vasallos

¡Guapa!, guapa le gritaron hasta desgañitarse a Leticia Ortiz muchos de los que se congregaron para contemplar a la Familia Real cuando hace pocos días, asistió a la misa del Domingo de Resurrección en la Catedral de Mallorca; unos súbditos por completo rendidos ante la mayestática postal del Rey, la Reina, los Príncipes de Asturias y las dos Infantitas, que ya están aprendiendo a saludar desde abajo con la misma gracia que pronto lo harán desde arriba, desde muy arriba.

No creo que los entregados asistentes conmemorasen con tal fervor dos días después, el 14 de Abril, el aniversario de la proclamación de la Segunda República, la misma que arrasó con las armas el alzamiento capitaneado por Francisco Franco, mentor a su vez de D. Juan Carlos.
Y yo me pregunto, ¿Leticia es guapa por ser Princesa?, ¿su belleza se debe a haberse desposado con un Príncipe?, ¿es hermosa porque es famosa?, ¿o por acudir a corridas de toros con su marido?, ¿tal vez porque suele estar presente en procesiones y ya se sabe que llamarle "guapa" a la Virgen, es un piropo habitual entre sus más devotos seguidores?; o quizás, ¿será porque en este País tendemos a confundir fama, riqueza y poder con valía y hermosura?.


"Es que el Rey es muy campechano", "es la que la Reina es muy solidaria", "es que el Príncipe es muy alto y simpático"... ¡es que somos necios!. Partidas millonarias para todos sus gastos, puesto de trabajo vitalicio y hereditario y falta de responsabilidad penal entre otras lindezas y todo lo que se nos ocurre, es babear ante su presencia, tratarlos como si fuesen deidades y jamás plantearnos el porqué de su existencia, la necesidad de su continuidad o la razón por la que sus derechos están muy por encima de los de cualquier otro; ¿no éramos todos iguales ante la Ley en la Constitución?.

"¡Por qué no te callas!", me dirán algunos mientras recuerdan admirados la "valentía" de un Monarca al que le traicionó su ideario; cuestionar la Corona sigue siendo una muestra de irreverencia no sólo mal vista, sino penada en cuanto existe el menor resquicio legal para hacerlo y su consideración en el Código Penal, es tan exquisita como precaria la de otros seres que no gozan de la regia condición.

Pues a pesar de su presunta belleza, de su talante supuestamente amable y jovial, de que monten muy bien a caballo o de que sepan pilotar aviones, yo sigo sin comprender y sin estar de acuerdo con la pervivencia de su oficio. Casos suficientes de despidos y de cierres en otras empresas mucho más necesarias estamos viendo, como para que no llame la atención la permanencia de esta cuando al menos según mi impresión, en modo alguno se justifican los gastos que comporta con el producto que de ella se recibe.

A un obrero se le paga un salario por su trabajo y con él, ha de hacer malabarismos para llegar a fin de mes. ¿Por qué a esta Familia, además de retribuirle con cifras astronómicas no se sabe muy bien qué funciones, tenemos que costearle las cacerías del suegro y de la nuera, los toros del hijo, el yate de todos o los modelitos de cada uno?.

Todos los días me cruzo con gente más guapa que ellos, más sociable, más humana y cuya vida es no es un cuento de hadas sufragado con dinero público. A estos nadie les aclama pero eso es lo de menos, lo triste es que la indiferencia ante su desgracia, repetida hoy en millones de hogares, es tan manifiesta como notorias son las señales de adulación servil ante la Monarquía.


En este Estado moderno, justo y aconfesional, sigamos rindiendo pleitesía a los miembros de una Corona habitual de misas, cacerías, corridas de toros, cruceros y estancias palaciegas; pleitesía y una contribución económica inmensa para su mantenimiento, que supongo que en el fondo, el silencio social es como el administrativo: supone consentimiento. Guapos, ricos e intocables, así suelen ser los Reyes en un País de vasallos.

viernes 3 de abril de 2009

Un estúpido frente a la crisis

Creo que soy estúpido. Cuesta reconocer algo así pero una vez que se asume esa realidad es mucho más soportable afrontar el devenir de unos acontecimientos casi siempre penosos. Pero quiero aclarar que mi imbecilidad no está provocada por alguna anomalía funcional de mi organismo, en ese aspecto soy un individuo corriente, digamos que del montón, del montón de los idiotas, así que constituyo un típico ejemplo de lo que abunda. Soy así simplemente porque pertenezco a la especie humana y por lo tanto producto de la genética, de la educación, de la domesticación y de las debilidades propias del hombre, un animal racional que a medida que avanza en conocimientos parece retroceder en dignidad, en inteligencia aplicada al progreso social y en valores éticos; en estos últimos no me refiero a los signos de pacatería tan abundantes a lo largo de nuestra Historia y de los que el progreso no parece haber conseguido librarnos, sino a los que deberían de hacer que nos revolviésemos ante cualquier injusticia, sometimiento o actuación arbitraria por parte de los que detentan el poder.


Soy estúpido como estúpida es la Sociedad en su mayoría pero ni mis semejantes ni yo - y me circunscribo a los ciudadanos de a pie - somos ladinos. Esta "virtud" parece ser exclusiva de un gran número de dirigentes políticos y de los empresarios y propietarios de los medios de producción y de comunicación realmente poderosos e influyentes, aquellos que de bien de cara a la galería o desde la sombra, son los que toman las decisiones en cuestiones que después habrán de afectarnos a todos, pero lo hacen sin contar con ninguno y tan solo en función de sus intereses particulares y de los de aquellos con los que comparten la pertenencia de nuestras vidas y la capacidad de decisión sobre nuestros destinos. Soy un miembro más de ese rebaño de borregos que parecemos haber venido al mundo para satisfacer las necesidades de unos pocos ganaderos y como mis compañeros de servidumbre, agacho la testuz y soporto los palos de mi amo con una resignación eterna, porque ese es mi cometido y así se han encargado de enseñármelo y a mi vez, le transmitiré a mis hijos cuál es nuestra función: soportar el trato que se nos dispense por más vejatorio que sea, producir para nuestro dueño y sobre todo, no rebelarse jamás.


¿Y por qué muestro esta falta de consideración hacia mi persona y algunos dirán que de respeto a mis congéneres?, pues por una razón, porque sólo se explica a través de la estupidez en el sentido peyorativo del término, que no en el patológico, el que seamos capaces de tolerar con tal estoicismo la que nos viene cayendo encima a la masa de los seres humanos a lo largo de la Historia - hoy diluvia - y que sin embargo, nuestra respuesta continúe siendo la docilidad, el acatamiento y el conformismo.

En la Localidad en la que vivo hace poco se convocó por parte de formaciones políticas de izquierda aparentemente real y de sindicatos todavía no transformados en ministerios receptores de partidas estatales millonarias para acallar su voz - los mismos que dicen que todavía no se dan las condiciones para una huelga general, son los que acertadamente denomina como "sindicatos de moqueta" el Sr. Manolo Caamaño, portavoz y secretario general del CUT (Central Unitaria de Traballadores) - una manifestación en contra de esto que se ha dado en llamar crisis y que algunos calificamos como consecuencia natural e inevitable de un sistema capitalista. Pues bien, acudió a la concentración un grupo de personas que prácticamente cabía en un autocar. También hace pocas fechas se ha hecho un llamamiento para protestar por el mal estado del campo de fútbol en el que juega el equipo local y para exigir su mejora. Se habría necesitado una nutrida flota de autobuses para transportar a los que respondieron a esta cita.

¿Cómo se puede calificar a una sociedad que se moviliza de tal modo por unas instalaciones para jugar al balompié y le da pereza, o tal vez directamente siente desinterés, en expresar su rechazo e indignación por la miseria material que nos atenaza a la mayoría de los ciudadanos, a los que conformamos el proletariado y a pequeños empresarios?. Digo pobreza en lo que a bienes tangibles se refiere porque de la moral, hace mucho que somos víctima por nuestra cobardía y por no haber sido capaces de sacudirnos el yugo que otros hombres nos han uncido. Y vaya por delante tanto mi respeto a reivindicaciones de ámbito deportivo, como mi desprecio a que éstas se antepongan o tengan más apoyo que las sociales y en las que están en juego unas condiciones de vida adecuadas a las que debería de tener derecho todo ser humano por el simple hecho de serlo, con independencia de su raza, sexo, edad, nacionalidad o posición económica.

Y si no somos estúpidos nos comportamos como tales que para el caso viene a ser lo mismo. Nos dicen que tengamos paciencia, que están haciendo todo lo posible y probablemente, cuando muchos hayan perdido su trabajo, la casa, el coche, quién sabe si hasta la familia, que ya se sabe eso de que "cuando la pobreza entra por la puerta el amor sale por la ventana" y en algún caso incluso la libertad - explíquele Vd. a un padre de familia con tres hijos que vivan con 420 euros al mes de ayuda familiar y que no le ronde la idea de robar - llegados a ese punto tal vez todo vuelva a su cauce y poco a poco, la gente se vaya recuperando y por lo tanto, entrampando e hipotecando su vida de nuevo para rescatar los bienes que perdió. Y así es el proceso, el hombre es una marioneta al servicio de un Sistema que sabe cuándo cortar y cuándo anudar los hilos que lo hacen bailar a su son y ese hombre estúpido y que ha perdido la capacidad de reaccionar, esa marioneta con la voluntad adormecida, la dignidad vendida y la rebeldía domesticada, es y seguirá siendo un muñeco articulado y a merced de aquellos que lo manipulan. Siempre pusilánime y apocado, siempre temeroso, siempre callado, siempre resignado, siempre imbécil... excepto a la hora del partido de fútbol. ¡Qué orgulloso debe de estar el Sr. Botín y todos los "botines" que en esta Sociedad son, de la timorata condición de sus borregos!.


miércoles 25 de marzo de 2009

De Iglesia, abortos, linces y condones


Queda claro que a la Iglesia Oficial de este País el aborto es un asunto que no le gusta nada. ¿Será porque por cada ciudadano bautizado al catolicismo reciben una suma de dinero anual por parte del Estado y entorpecen hasta la exasperación del demandante las solicitudes de apostasía?. No, seguro que no es por eso, que no quiero ser yo un malpensado, un anticlerical lleno de resentimiento hacia la Conferencia Episcopal, que la cosa va a ser porque defienden la vida. ¿La de todos?, claro que sí, la de todos... aquellos que hayan fornicado con la única intención de procrear y por supuesto, sin utilizar profiláctico, que con la goma saltan las alarmas en el arco detector de la entrada al Reino de los Cielos; tener antecedentes en el uso del preservativo es una condena segura el día del Juicio Final.

Decía que la intención de esta agresiva campaña presentada por el portavoz de los obispos españoles José Antonio Martínez Camino, es que ninguna vida se vea malograda por la intervención humana independientemente de la fase en que se encuentre, y esa negativa a la interrupción del embarazo incluye para estos hombres que rozan la santidad el que la madre corra peligro de muerte o que el feto presente graves anomalías, y si no que se lo pregunten a los médicos brasileños y a la niña cuyo aborto llevaron a cabo para salvarle la vida después de haber sido violada por su padrastro, todos ellos han sido excomulgados; al parecer la Iglesia Católica prefiere a la chica muerta pero virtuosa antes que transgresora de la ley de la Curia Romana. Y si el motivo del deceso es el SIDA, a asumirlo con resignación y sobre todo con arrepentimiento, y si no haberlo pensado antes de pecar, que la promiscuidad en la coyunda no sólo aporta inmunodeficiencia en el sistema defensivo del organismo, también debilita el alma y eso es mucho más grave para estos pastores espirituales.

Hace años las consecuencias del desenfreno sexual eran granillos para los onanistas, acáso ceguera para los recalcitrantes y un muestrario de venéreas para quien tuviese hábitos de conejo en el apareamiento; en vista de que todas aquellas amenazas, tanto las reales como las de Catecismo, no han sido suficientes para reducir a la humanidad a una castidad sólo quebrantada con fines procreadores de ámbito monógamo, una maldición en forma de enfermedad mortal se ha convertido en el mejor aliado de la doctrina católica: el SIDA, una dolencia que a pesar de su virulencia se podría evitar en la mayor parte de los casos con el uso de un simple condón, pero ya ha dicho el Jefe del Sr. Rouco que tal precaución es algo inadmisible, no es un sistema de prevención, sinó que es el demonio transformado en látex y que se vende en cajitas de diferentes tamaños, sabores y colores en los lavabos de las discotecas y en las farmacias, así que no voy a ser yo quien le discuta al Delegado Celestial en este Planeta de ayuntadores.


Luego tenemos lo de la cuestión del lince y me tranquiliza en gran medida que hayan manifestado su preocupación por la defensa de los animales, aunque en el fondo no sé yo si no habrán escogido a esta especie con la aviesa intención de denostarla, sabiendo que el felino tiene la fea costumbre de copular unas cuarenta veces al día, vamos, como el Sr. Sánchez Dragó, sólo que este último todavía dispone de tiempo para presentar informativos imparciales. Claro, que surge en mí la incertidumbre y es que a falta de fe que me abotargue la razón tengo mis dudas y me hago preguntas. Si realmente y como afirman les inquieta el bienestar de los seres irracionales, ¿por qué no han escogido para el cartelito la imagen de un toro?, ¿tal vez porque apoyan y hasta promocionan la tauromaquia?. Yo les comprendo y no se trata de un agravio comparativo entre especies, que sus motivos tienen: el toro luce unos hermosos cuernos y ya se sabe que semejantes atributos son sinónimo de infidelidad, un pecado horrendo que merece la pena de muerte sin duda, así que para ejecutarla bienvenido sea un ruedo y un matador, sobre todo si antes ha pasado por la capilla de la plaza para contar con la bendición de la Iglesia a la que tanto le preocupa el bienestar de los animales.

Cuánta admiración siento por los Padres de una Religión que abomina del aborto. Luego vendrán algunos irredentos diciendo que si tan pronto en su seno algunos niegan el holocausto, como que silencian los casos de pedofilia entre sus miembros, condenan el divorcio aún en parejas en las que la convivencia es imposible, dicen no a la eutanasia para enfermos incurables cuyo sufrimiento es insoportable, satanizan la libertad de elección sexual, cierran las parroquias dedicadas a asistir a drogadictos, prostitutas o indigentes, incluso cubren bajo palio al responsable de cientos de miles de muertes y apoyan a dictadores. Pero todo eso son bagatelas morales, lo único que cuenta es que la Iglesia Oficial es poseedora por mandato divino del pleno derecho y hasta del deber de inmiscuirse en nuestras vidas y de recibir dinero incluso de aquellos que no somos creyentes. Y el Estado, aconfesional por cierto, calla y otorga. Todo diezmo moderno se hace poco para un negocio cuyos trapos sucios en el Banco Ambrosiano y en la Banca Vaticana que tal vez, sólo tal vez, le costaron la vida al efímero Juan Pablo I, no parecen ser suficientes para mantener el boato de tan sacrosanta multinacional.

Me hago una pregunta para terminar, ¿qué pasaría si todos los bienes de la Iglesia se vendiesen y del dinero obtenido, sumado a todas las subvenciones que recibe, se emplease una parte en ayudar económicamente a las madres solteras o sin recursos?, ¿disminuiría el número de abortos?. Ya lo sé, esto que digo es pura demagogia, no como afirmar que Dios existe, que es Uno y Trino a la vez o que el Papa es infalible, cuestiones todas ellas sustentadas en la razón más indiscutible: el dogma de fe.

martes 3 de marzo de 2009

La derecha que arrebató el poder a la derecha

Tenemos un grave conflicto semántico-ideológico. Resulta que están diciendo en algunos medios de comunicación, determinados analistas y tertulianos varios que en Galicia la derecha se ha hecho con el poder, que lo ha recuperado. Visto de ese modo parece que lo había perdido temporalmente pero, ¿es así en realidad?. Acáso y según la trayectoria seguida por el Gobierno gallego durante los últimos cuatro años, ¿no sería más ajustado afirmar que se renuevan las siglas pero permanece el color, una tonalidad azulada si nos guiamos de la simbología cromática asumida para definir una manera de hacer política?. Ha ganado la derecha que se declara centro (el PP), hasta ahora gobernaban en coalición la derecha que dice ser izquierda (el PSG), junto con la derecha que se presenta como nacionalismo de izquierda (el BNG). Nos tememos que el problema radica en que el término "derecha" quema como etiqueta pero seduce como modelo de gestión para todas estas formaciones que, en solitario o mediante acuerdos, se alzan con el bastón de mando, en este caso en una Comunidad, pero el principio es aplicable a ayuntamientos y al Estado mismo.

¿Dónde radica la diferencia entre todos ellos?, ¿hay alguna realmente de alcance significativo?. No se trata de aumentar treinta euros una prestación social, tampoco de permitir las bodas entre homosexuales o de impartir Educación para la Ciudadanía, todas ellas medidas muy loables pero que son tiritas para una Sociedad que se desangra. La hemorragia del paro, de la marginación, de la explotación, de la desigualdad en sueldos, en derechos, en asistencia o en seguridad laboral, de la precariedad educativa y sanitaria, del abuso de poder, de la violencia ejercida sobre los colectivos más débiles o de la esclavitud encubierta a la que está sometida la mayor parte de la población, no se detiene con media docena de promesas populistas lanzadas por un candidato con chaqueta de pana y barba de cuatro días; tampoco con un par de leyes de corte social aprobadas cuando ya se tiene el poder; y menos todavía con esa especie de línea directa con el cielo que parecen poseer los líderes populares, porque milagrosa suena su pretendida capacidad para crear puestos de trabajo para todos y dotar a cada una de las familias de este País de una solvencia económica más que suficiente, pero una vez que reúnen los votos necesarios se les corta la comunicación divina, se les borra la beatífica sonrisa de la campaña y las estadísticas que hablan de la miseria del Pueblo quedan sepultadas bajo los expedientes de licencias urbanísticas y contratos de privatización.


Terminan cuatro años de Gobierno socialista y nacionalista en Galicia y comienzan otros cuatro de uno conservador. ¿Seremos capaces de distinguirlos?. Y si en las próximas elecciones generales Zapatero abandona La Moncloa y su nuevo huésped se llama Rajoy, ¿notaremos algún cambio?. En ambos casos la respuesta creemos que es no, porque los principios que rigen este Sistema, que lo alimentan hasta el punto de que cada día está más cebado y no por ello pierde voracidad la bestia sino que aumenta, siguen vigentes y son las pautas que marcan la actuación de cualquiera de las formaciones políticas que consiguen el apoyo suficiente para seguir explotando a buena parte de los que se lo han dado y casi todos los que se lo negaron. De esa opresión legitimada se salvan pocos, lo hacen aquellos que a modo de inversión sufragaron los inmensos gastos que supone para estos Partidos una campaña electoral, también los dueños de los principales medios de producción y del capital, banqueros, grandes empresarios, los principales dirigentes sindicales y todos los que mueven los hilos en esta trágica representación.


Creemos que el único reducto de izquierda real y efectiva que permanece en nuestro País, es el que desde hace años pervive en la Localidad de Marinaleda (Sevilla), con su Alcalde Juan Manuel Sánchez Gordillo al frente. Fuera de ese oasis, donde la negación del Capitalismo más allá de donde parece posible teniendo en cuenta las dificultades para lograrlo, ha dado paso no sólo al pleno empleo para sus habitantes, sino también de forma temporal a los llegados de otras comarcas, ha puesto fin a la utilización de los beneficios generados por la venta de la producción como incremento del lucro personal, para emplearlos en una inversión bien dirigida que amplíe infraestructuras orientadas a consolidar los puestos de trabajo existentes y a crear otros nuevos, así como a facilitar el acceso a viviendas en propiedad por menos dinero al mes, del que nos cuesta realizar las fotocopias de la documentación que nos pide una entidad bancaria para estudiar el préstamo hipotecario que al final nos negarán. Pero al "centro sin más espacio a la derecha" y a la "izquierda de bote" gallegas así como a la estatales, no les interesa un Sistema semejante porque suena a justicia y a reparto equitativo y la equidad, no lo olvidemos, conduce a la igualdad, todos ellos valores reñidos con los principios en los que se basa el Capitalismo de corte neoliberal y que son los pilares que apuntalan su subsistencia y crecimiento: la diferencia de clases establecida sobre todo en el carácter elitista que confiere la propiedad privada de los medios de producción y de los servicios esenciales.

El Partido Socialista de Galicia y el Bloque Nacionalista Galego han hecho política de derechas a pesar de sus calculadas maneras de proletarios porque es la que les favorece a ellos, a sus mecenas y a sus amigos. Han privatizado, han permitido la especulación, han realizado con dinero público gastos suntuarios, no han legislado para la protección de los sectores más desamparados y castigados, no han mejorado las condiciones laborales de los trabajadores ni asegurado sus puestos, han favorecido la obtención de beneficios desproporcionados a los grandes empresarios, han repartido los presupuestos de la Administración de forma arbitraria e interesada, han aceptado expedientes de regulación de empleo más que dudosos, no han preservado los espacios naturales, han contribuido al deterioro del medio ambiente, no se han preocupado por elaborar una Ley de Protección Animal adecuada pero sí han dado el visto bueno a campeonatos de cacerías o se han desentendido por completo del estado lamentable de las perreras municipales, han apoyado la cultura gallega pero denostando a otras para conseguirlo, no han facilitado la integración del inmigrante, han aumentado hasta un extremo casi histérico el afán recaudatorio a base de sanciones, han vendido una imagen de si mismos que no se correspondía con la realidad de sus actuaciones y en definitiva, han preferido atender las exigencias del capital antes que las necesidades de los ciudadanos de la calle, esos que cada mil cuatrocientos días por término medio son rescatados del olvido y durante dos semanas, se convierten en seres humanos aparentemente derechos a decidir sus destinos; la realidad es que están siendo persuadidos para legitimar otros cuatro años de acatamiento forzoso a decisiones tomadas sin contar con ellos, de claudicaciones de esperanzas e ilusiones, de atragantarse con dificultades jamás resueltas y todo ello, con una inexplicable disposición a la resignación y a la docilidad, llevadas a tal punto que cumplido el ciclo volverán a dotar de legalidad a sus logreros dirigentes, amparados bajo las mismas siglas u otras pero que en todo caso, ocultan una misma filosofía de poder.

En Galicia la derecha le ha arrebatado el poder a la derecha y ocurrirá lo mismo en las próximas elecciones, porque en esta partida de dos con algún colaborador ocasional bien remunerado no hay alternativas, al igual que durante la campaña su presencia acapara todas las informaciones y una vez celebrados los comicios, sus resultados parecen ser los únicos dignos de tenerse en cuenta, por no mencionar el agravio comparativo que resulta de tener menos valor a efectos de cómputo para obtener representación parlamentaria, un voto de una Formación pequeña que el de una grande en términos de electores. Y en este duelo eterno entre dos rivales cuyo enfrentamiento nace de su similitud, las víctimas siempre las padece el Pueblo, aunque éste parezca no haberse dado cuenta de ello y se exponga a las balas creyendo que por estar bañadas en plata, le convertirán en un opulento poseedor en vez de en un demacrado cadáver. Y es que una ambición bien alimentada con visos de ser satisfecha y unas cuantas lecciones de competitividad, es una cadena muy difícil de romper, sobre todo porque el esclavo no es consciente de su condición.


martes 20 de enero de 2009

"Mexan por Nos"

En Galicia hay un dicho que reza así: "Mexan por nos e temos que decir que chove (orinan encima de nosotros y tenemos que decir que llueve)"; discúlpennos que no traduzcamos el primer verbo de forma literal, pero aún convertidos en urinarios queda muy feo ser soez; ya saben, ser "políticamente incorrectos" no se perdona excepto cuando el autor es un fenómeno de masas, en ese caso la zafiedad se denomina moda.

Pues así es, unos cuantos, la mayoría, nos vemos sometidos continuamente a una pertinaz lluvia dorada y el recurso del que echamos mano es abrir el paraguas, los que lo tengan, claro; otros, con la hipoteca empapada, el crédito del coche sumergido y la cesta de la compra transformada en barreño, ni eso se pueden permitir y ven como la marea renal se lleva sus escasos bienes y les trae flotando botellas que guardan en su interior requerimientos de pago, invitaciones forzosas a clubes de morosos y amenazas de embargo, documentos todos ellos muy secos, eso sí, que ya se sabe que los bancos y las financieras son como islas en medio de un mar embravecido; lástima que en ellas sólo encuentren cobijo los que arriban a bordo de un yate; el resto, náufragos de galeras, a duras penas podrán alcanzar a nado la orilla, porque no son pocos los tiburones que merodean su costa, preparados para convertir en cliente RIP a todo el que no pertenezca a la categoría de cliente VIP.

Pues eso, que mientras el chaparrón no cesa, nosotros atendiendo con cara de besugos al hombre del tiempo, o al Solbes de turno, que para el caso es lo mismo. Si la meteorología no es una ciencia exacta también es casualidad que las borrascas siempre se formen sobre los mismos. Y es que contemplando el mapa significativo del tiempo apreciamos que mientras encima de los mileuristas, de los pequeños comerciantes, de los obreros y de los que son carne de ETT, los cumulonimbos permanecen inmóviles día tras día sin que por ello detengan su desarrollo vertical, sobre los políticos con capacidad para decidir, los que en su momento lo fueron – algunos "empleos" son como aquel premio de una marca de café: un sueldo para toda la vida -, los presidentes y accionistas de grandes empresas, los banqueros, La Zarzuela y sobre unos cuantos apellidos de rancio abolengo, luce un sol espléndido de forma permanente. Algunos empresarios de postín, tumbados en su jardín bajo el "Lorenzo" musitan: "¡Hay que ver la que está cayendo!", entonces llevan a cabo un ERE argumentando que su nave se va a pique; no es cierto, pero han descubierto que arrojando por la borda a unos cuantos trabajadores y haciendo que los que continúan remen con más fuerza, llegarán a puerto igualmente y tendrán que repartir las migajas sobrantes de su botín con menos miembros de la tripulación. Total, en medio de un temporal nadie se va a fijar si su embarcación zozobraba realmente o no y en todo caso, ¿quién discute la autoridad del Capitán?. No hay enfrentamiento entre pares con intereses comunes.

Tenemos por otra parte al Estado, que vistas las torrenciales lluvias ricas en urea decide repartir flotadores para que nadie perezca ahogado; lástima que en vez de lanzárselos directamente a los pobres ciudadanos que desesperados bracean para no quedar sumergidos entre cloruros, cetosteroides, fósforos y creatinina, se los entregue directamente a los bancos en forma de fabulosas sumas de dinero. Y es una pena porque estas entidades, con todas sus obras sociales y sus "queremos ser tu banco", siguen respondiendo con un "No cumple Vd. el perfil" o "Su préstamo me sale rechazado en el programa, lo siento" a casi todos aquellos que les imploran uno de los salvavidas otorgados por la Administración.

Y aunque el caudal de las micciones a las que nos vemos sometidos es variable y ahora parece que estamos en época de crecida, lo cierto es que no llegan jamás periodos secos; hace mucho tiempo que nos riegan aunque no siempre lo hayamos apreciado engañados por la presencia de unos tímidos rayos solares que en todo caso, han servido para que con su engañoso resplandor, no advirtamos la coloración amarillenta de los goterones que se estampan en nuestras cabezas, reduciéndonos a anfibios conformistas y creyéndonos que esa es nuestra condición natural, cuando no es así; el de resignados batracios es un papel asumido y aceptado, el de eternos perdedores, el de sojuzgados, el de orinados, el de simples marionetas bailando al son que unos pocos tocan.

Hay un Ser muy poderoso con una vejiga de dimensiones infinitas que nunca se vacía, se llama Capitalismo. Este monstruo centenario con capacidad para mutar sin perder su esencia y asegurarse así la supervivencia y continuidad, dispone de un buen número de uretras para descargar sus interminables reservas sobre la mayoría de los mortales. Estas "pililitas" al servicio de un Sistema que es probablemente el más injusto de los posibles, pertenecen a los que por cuna, arribismo, amiguismo e incluso suerte, siempre están por encima del techo de nubes, a salvo de las intensas precipitaciones a las que no vemos sometidos el resto.
Seguirán "mexando por nos" y continuaremos esperando con el paraguas abierto a que escampe, con la conciencia enajenada y la voluntad domesticada hasta tal punto, que estamos convencidos de que nada podemos hacer por cambiar las condiciones meteorológicas. Lo triste es que mientras sigamos permitiendo que regueros de "pis" nos surquen el rostro, estamos abonando el camino para que nuestros hijos sean asímismo los destinatarios de tal desecho líquido. Por supuesto que los que en el futuro ser orinen sobre ellos serán los vástagos de los que ahora evacuan sobre nosotros, porque esa es una de las reglas sagradas del Capitalismo: que el Poder no cambie de manos. La otra es asegurarse de que aquellos que tienen espíritu de letrina porque esa es la herencia que se les ha legado y la educación que han recibido, crean imposible que exista alguna alternativa a su condición y por ello jamás se subleven. La revolución se evita graduando convenientemente el flujo de orina según las circunstancias.

Hala, a seguir tan contentos, que mientras nosotros tengamos un paraguas, ¡qué nos importan los demás!. En vez de mirar hacia arriba y comprobar cómo nos cae el chorro, vamos a ver si somos capaces de ponernos de puntillas y aliviarnos encima de alguno que esté peor que nosotros, tal vez así no reparemos en que unos y otros flotamos dentro del mismo retrete.

miércoles 14 de enero de 2009

Carta de unos "Antisistema"

Vale, vale, somos unos inadaptados, o como dicen ahora, unos "antisistema"; un término que trata de satanizar a los que en vez de asentir y aceptar, o al menos, de callar y otorgar, se dedican a denunciar y a exigir; una osadía imperdonable para los gestores y grandes beneficiarios de ese Sistema y una actitud de grave rebeldía para los domesticados del mismo. Y todo porque tendemos a protestar por lo que no nos gusta, pero no en función de nuestras apetencias o valores según agraden más o menos a nuestros sentidos, sino por aquello que consideramos injusto, abusivo, ultrajante, innecesario o dañino. Y así nos ocurre, que son tantas las cuestiones que merecen nuestra repulsa que dedicamos más tiempo a la crítica que a la alabanza y más esfuerzos a la lucha que a la complacencia.


Pero como indicábamos, nuestra actitud nos ha convertido en una especie de apestados sumándonos con ello a todos esos otros a los que apuntan con el dedo acusador, a los "agitadores" de los telediarios, a los "perturbadores" de la paz desde los escaños, a los "rebeldes" de las tertulias de peluquería y bar, a la "canalla" tan temida como odiada por los estamentos acomodados y por los substratos mansos, serviles y domados.



Y es que es muy fácil poner el pie fuera del Sistema y con ello llevar en la frente el prefijo "anti", que viene a ser lo mismo que las campanillas que en la Edad Media avisaban de la presencia "infamante" de un leproso. Basta con decir "no" a un "sí" impuesto para entrar en la categoría de los molestos, los que gritan, los que corren, los que rompen, los inconformistas que alteran el orden y que deben ser reprimidos con firmeza. Es suficiente incluso con pedir un cambio en alguna norma establecida para tal vez recibir un pelotazo de goma, con la aquiescencia de los escandalizados espectadores, muy formalitos ellos, presenciando la ejecución de la sentencia después de juzgar y emitir veredicto, de culpabilidad, cómo no.

Son muchas las cuestiones que laceran nuestro espíritu y a la gran mayoría, asistimos como testigo en la distancia sin poder hacer más por falta de medios que el esbozar una mueca de disgusto y pronunciar alguna frase de repulsión hacia los autores y de conmiseración por las víctimas. Otros asuntos, más cercanos o para los que disponemos a nuestro alcance de mayores recursos para expresar nuestra condena, nos permiten participar de diferentes modos: acudiendo a una manifestación, redactando un artículo, involucrándonos en determinada asociación o plataforma o estampando nuestra firma, como acciones más comunes. Los motivos... pues una lista inacabable, y eso no quiere decir que no haya realidades que me agraden y reconforten, por supuesto que las hay, pero como pensamos que el conformismo y la indiferencia son el mejor abono para la comisión de desmanes, no podemos ni queremos detenernos en el camino admirando la belleza mientras a nuestro alrededor se oyen gritos de angustia y se perciben las pisadas de los verdugos. Por citar algunas razones: niños mutilados por las bombas; activistas contra la guerra aplastadas por excavadoras; las favelas frente a los rascacielos; los yates llegando a puerto y las pateras a la deriva; una cuadrilla siniestra quemando a un indigente en un cajero; un negro al que escupen; una mujer denunciando hoy una agresión y siendo enterrada una semana después; políticos que perdieron la vergüenza cuando ganaron el escaño; aceites, petróleo, plásticos y basura navegando por los mares; pastos para alimentar futuras hamburguesas donde antes había bosques; un toro descabellado, un galgo ahorcado o un zorro atrapado en un lazo; los expedientes de regulación de empleo; el Plan hipoteca universitaria – perdón, queríamos decir Bolonia –; la conversión de derechos inalienables en artículos pagables (léase privatizaciones); la negación de la memoria histórica y la afirmación de la amnesia por decreto; la inclusión de una monarquía en el lote constitucional con categoría de casta intocable; el capitalismo feroz con sus feroces consecuencias; la "mafia" consentida de las telefónicas con sus laberínticas e infructuosas reclamaciones; los salarios decimonónicos con los precios del tercer milenio; las míseras prestaciones para los más miserables acrecentadoras de su miseria; la ceguera ante la agresión a un desconocido en la calle; la sordera ante el vecino que grita pidiendo ayuda; el mutismo en lugar de la denuncia jamás presentada por cobardía; la soberbia de Rouco Varela; el castigo a la Parroquia San Carlos Borromeo en Vallecas; la Iglesia beneficiada por un Estado aconfesional, la misma que calla ante las injusticias cuando no las alienta; un misionero asesinado a machetazos; la asombrosa capacidad de movimiento de masas del fútbol y la casi nula reacción ante despidos colectivos o recortes sociales; la preocupación por la vida de los famosos y la indiferencia ante el sufrimiento de los anónimos... Y sobre todo, por encima de todo, el inmenso egoísmo que caracteriza al ser humano.


¿Hay o no hay motivos más que suficientes para ser unos "anti" y no unos "a favor"?. No nos arrepentimos de nuestra actitud ni pensamos pedir perdón por ella, ni por sentirnos asqueados tan a menudo de un Sistema cuyo baño dorado en el exterior no puede ocultar la podredumbre que en su interior encierra. Nos negamos a tener callo en el cerebro y en el corazón, no queremos que ambos permanezcan adormecidos mientras contemplamos un Telediario que comienza con una familia muerta en un bombardeo, sigue con un cayuco con diez deshidratados, tres cadáveres y cinco plazas vacías, continúa con una mujer tapada por una sábana blanca tras recibir una docena de cuchilladas, pasa después a contar que otra fábrica ha cerrado y que el INEM es la oficina más visitada del País para despertarnos tan solo, cuando al final del informativo, se nos habla del nuevo fichaje multimillonario de un equipo de fútbol o de las fotos que nos muestran al último novio de Ana Obregón. No queremos vivir la vida de los de Gran Hermano ni ser unos Grandes Idiotas felices en su imbecilidad, encerrados en una burbuja egocéntrica, con la voluntad abotargada, la existencia hipotecada, el compromiso embargado y la mente alienada.

Nos seguirán acusando de inadaptados, entre utópicos e insurrectos; nuestra falta de docilidad será diagnosticada según alguna patología por el psicólogo oficialista, como quebrantamiento de la Norma por el leguleyo conservadurista, de desobediencia civil por el político arribista y al fin, como amenaza social por la ciudadanía con alma de esclavo, con la ambición bien alimentada y con su vida vendida al más cicatero prestamista: el Sistema. Pero no nos importa, no estamos solos, somos muchos los "lunáticos irredentos", cada vez más porque también es mayor cada día el número de sometidos, sojuzgados, oprimidos y olvidados. Sólo es necesario que seamos conscientes de nuestra condición, que nos sacudamos el miedo que nos inculcaron, que sintamos la solidaridad que nos devoró el individualismo y que de una vez por todas, millones de hombres dejen de ser los siervos agradecidos de un puñado de hombres.

martes 30 de diciembre de 2008

El rostro de un Palestino

Observo en un Diario la fotografía con el rostro de un Palestino de Gaza; parece un hombre joven aunque no me atrevo a asegurarlo pues en su mirada, de una profundidad insondable, se adivina la lúgubre puerta de entrada de tanto horror que guarda almacenado en la memoria, que no es posible creer que lo haya contemplado en una sola vida. Su gesto, de un hieratismo perturbador, parece ocultar y enmudecer sus pensamientos, sus pasiones, acáso su dolor infinito pero éste, no puedo más que intuirlo, porque no se dibuja en su semblante ni una sola mueca que deje traslucir cuál es su estado de ánimo. Al verle, podría interpretarse que está entre ausente y pensativo, como yo misma en determinados instantes; por ejemplo, cuando trato de encontrar un regalo adecuado para mis hijos el día de su cumpleaños o incluso en situaciones más graves, como esas ocasiones en las que me devano los sesos buscando el modo de pagar la insoportable hipoteca. Pero además de su expresión, o mejor dicho, de esa ausencia de sentimientos en la misma que me resultaba familiar, aprecio detalles en la instantánea con los que ya me cuesta identificarme: está agachado, rodeado de gran cantidad de restos muchos de ellos inidentificables entre los que destaca una abundancia de escombros esparcidos a su alrededor y de los cuales, en determinadas zonas, se elevan densas columnas de humo negro. En sus manos veo que sostiene a un niño.

Cuando detengo mi mirada en el crío comprendo que este Palestino no está pensando en un obsequio para su hijo ni en la manera de hacer frente al pago de la letra de su casa. Este joven que acumula en su interior el padecimiento de mil existencias malditas ya no posee un hogar, ni hijo, tampoco tiene mujer ni hermano. De todo eso tan solo le queda en sus brazos un guiñapo ensangrentado, los restos descarnados de una criatura con la ropa hecha jirones y lacerada por docenas de espantosas heridas; lo que hasta hace poco era su pequeño y que ahora, transformado en un cuerpo inerte, menudo y desvencijado, adopta una postura casi grotesca mientras lo aferra entre sus dedos. No me resulta posible ver el único ojo que permanece intacto en la carita del chico – el lugar del otro lo ocupa una oquedad oscura y sanguinolenta – pues el párpado está cerrado, pero seguro que al igual que la de su padre, la mirada del infortunado rapaz, antes de ser velada para siempre, ya había perdido ese peculiar brillo infantil cargado de inocencia y fantasía para convertirse en avejentada y temerosa, la mirada de un niño sin edad porque, ¿cómo calcularla en un chiquillo que ha contemplado y soportado tanta desolación, tanta atrocidad?.

Entonces sé que este hombre está pensando en la muerte y me aterroriza y conmueve a partes iguales la aparente tranquilidad en sus facciones. Ha perdido para siempre todo lo que más amaba. Un bombardeo llevado a cabo con el armamento vendido por la Nación más "libre y justa" del Planeta, esa que se autoproclama paradigma de los derechos humanos, y auspiciado por la pasividad cómplice de los Estados del "Primer Mundo", le ha arrebatado absolutamente todo y su apariencia, que a juzgar por la imagen no podría calificarse casi ni de preocupada, es similar a la mía cuando estoy pensando en qué puedo poner para comer. Estados Unidos, cuya responsabilidad en esta carnicería interminable y dantesca es fundamental, ha pedido a Israel que "evite" víctimas civiles en sus ataques. Pero puede que a este Palestino ya no le importen las "regañinas" de la Patria del Tío Sam hacia los asesinos de su familia, esos leves tirones de orejas por no apuntar un poco mejor con sus armas; ni tampoco las tibias condenas de muchos Países que a pesar de todo, seguirán manteniendo cordiales relaciones sobre todo comerciales con el Gobierno Israelí; puede que tampoco le afecte la actitud de aquellos que apoyan esta matanza amparándose en el terrorismo de Hamas – no deja de resultar hediondo teniendo en cuenta la definición de este término como: "creación de un clima de terror e inseguridad" que los que en las últimas horas son los causantes de cientos de muertes, de una masacre cuidadosamente planeada para literalmente, reventar a mujeres, hombres, niños y ancianos, tengan la abyecta osadía de justificar este crimen como una "lucha contra el terrorismo" -. Tal vez para este Palestino nada de lo anterior signifique algo ya y que los restos mutilados de su hijo y el recuerdo de su esposa y su hermano sepultados bajo las ruinas de su casa, sean las únicas visiones que le acompañen de ahora en adelante. ¿Quién podrá entonces criticar a este joven sin edad en el instante en que recupere la consciencia de la realidad, en el momento en el que dé rienda suelta al sufrimiento silente que sin duda atenaza sus entrañas?.

No existe una sola especie en el Planeta que sea capaz de actuar con la saña, la crueldad, el sadismo y la ferocidad de que hace gala el ser humano hacia cualquier forma de vida, incluida la de sus semejantes. Sólo el hombre puede llegar a un grado de infamia y vileza tal, que como ocurre con el Pueblo de Israel, se aliente a los niños judíos a que escriban "dedicatorias" en las bombas que van a ser arrojadas sobre Palestina; se siembra y alimenta en ellos un odio cerval que resulta todavía más tétrico cuando se les ha amaestrado de tal modo, que para estas criaturas matar es un juego en el que caben incluso las carnavaladas. Este Palestino lo sabe, lleva toda su vida siendo testigo de ese comportamiento por parte de sus congéneres y por eso, en una última mirada a la fotografía, vuelvo a identificarme con él y pienso que yo, en su lugar, sólo depositaría el cadáver despedazado de mi niño sobre la tierra por un motivo, el último motivo.













sábado 20 de diciembre de 2008

Por un palmo de tierra










Ved a los pueblos prepararse para la guerra,
escuchad la arenga desquiciada
del que ama una bandera ensangrentada
que sobre el campo de batalla ondea,
aquel al que emociona la patriótica gratitud
de cubrir con ella un ataúd
al son de un himno triunfal,
sudario de color
que envuelve el fétido olor
de un cadáver mutilado por la ambición humana,
por la criminal locura de los que hablan del honor
con su boca sucia de odio infectada,
para los que tan solo el valor es virtud
en su mente enferma y malsana,
los mismos que roban niños con impune cobardía
y se esconden tras un parapeto de carne
todavía impregnada de aroma infantil,
a los que no importa la agonía
ni el dolor y la angustia de una madre,
todo pisa la miseria de su moral vil.

Oídles,
¡No hay gloria sin lucha,
¡no hay valentía sin sangre!,
hay sed de poder y de riquezas hambre;
hay mil corazones asustados,
diez mil manos temblorosas,
y son tan pocas las fosas
para un millón de cuerpos asesinados
por un palmo de tierra.

Así de absurda es la guerra,
así halla la muerte sus más bravos aliados
en el loco afán de posesión
que invade los cerebros y envenena el corazón
de los que gobiernan los pueblos,
así se entierran, grandes y pequeños,
los anhelos y los sueños
de las vidas cercenadas
como pago a la ambición.

Así, las balas disparadas
en el fragor de la barbarie mortal,
sembraron la quietud fatal
y el silencio siniestro,
así quedó dibujado el patético gesto
del último horror
en los rostros desfigurados,
los hombres que ya por siempre callados
entregaron juventud, sangre y vida,
a cambio de una sepultura y acáso,
una honrosa medalla al valor.

Queda el dolor
y el adiós al compañero caído,
el retrato, reliquia de un hijo
que amarillea junto a una mustia flor
como el alma de los que lloran
al ser perdido.
Y en todo este juego, cruel y sin sentido,
queda al fin la muerte
como único y supremo vencedor.

miércoles 17 de diciembre de 2008

Fraga Iribarne, ¿pesador o verdugo?

Supongo que si uno decide representar el papel de idiota, le resultará igual de fácil asumir que la frase: "hay que ponderarlos (a los nacionalistas) colgándoles de algún sitio..." significa que "es necesario sopesar su importancia en el panorama nacional", que creerse que alguien dispone de una "Hoja de servicios limpia" a pesar de haber formado parte activa como Ministro o Miembro del Consejo de Estado de un Gobierno totalitarista de corte fascista y de ostentar dicha responsabilidad cuando se firmaron condenas de muerte como las de Julián Grimau, Francisco Granados o Joaquín Delgado.

Me estoy refiriendo por supuesto a Manuel Fraga Iribarne y qué quieren que les diga, yo no sé si sus afirmaciones de ahora son un desliz, un error de cálculo debido a su avanzada edad o si el beneplácito y la complicidad de entonces, ante aquellas ejecuciones se debió a los efectos adelantados de su posterior chapuzón radioactivo en la Localidad de Palomares, pero de lo que estoy seguro es de que en circunstancias similares, no saldría de la boca de quien no alberga en su fuero interno tales inclinaciones y crea en métodos tan expeditivos esas expresiones tendentes a asfixiar – literalmente – cualquier conducta o línea de pensamiento "subversiva"; insinuar que el ejercicio de la libertad merece ser neutralizado rodeándolo con una soga no formaría parte del discurso de quien lucha por ella; al igual que aquel que no tiene la hoja de servicios manchada de sangre no necesita pregonar que está inmaculada, a menos de que hemerotecas, documentación oficial y los recuerdos de muchos vivos asocien un nombre propio a la barbarie y en ese caso, cualquier intento de negar la evidencia es sólo una muestra de que la iniquidad del pasado ha representado una realidad continua y sigue viva en el presente; entre aquellas sentencias de muerte y estos deseos recientes, conviene no olvidar que el que fuera Ministro de la Gobernación del último Gobierno de Carlos Arias Navarro, el "carnicerito" de Málaga, tuvo una responsabilidad muy directa en el horror vivido en el Estado Español, especialmente en el País Vasco, desde diciembre de 1975 hasta Julio de 1976, cuando varias personas cayeron abatidas en diferentes concentraciones por disparos de la policía.


Lo que resulta lamentable y hasta ofensivo es que no sólo un pacto de silencio, un olvido insultante ultrajasen la memoria colectiva y enterrasen de forma cobarde, aún con un sudario constitucional, tanto crimen, saqueo, abusos y violaciones de derechos, tanto exilio, miseria y represión cometidos durante un Régimen en el que el Sr. Fraga Iribarne ocupaba el cargo de Consejero Nacional, Procurador en Cortes o la Cartera de Información y Turismo, sino que es aún más hiriente e intolerable que con un pasado tan deleznable por el que jamás se le han exigido responsabilidades, siga ejerciendo cargos públicos, de poder y permitiéndose analizar cualquier aspecto de la realidad política y social y formando parte de decisiones de alcance en un País que, no lo olvidemos, arrastra todavía consecuencias de casi cuatro décadas sometidos a una forma de Gobierno basada en el terror, una dictadura apoyada y de un modo notable y participativo por el actual Senador octogenario de Partido Popular.


No me conmueven sus 86 años ni su estado físico, él tampoco sintió compasión por las víctimas de Franco y sus adláteres, entre los que se encuentra. En aquel entonces, también seres humanos de avanzada edad como ahora la suya, sufrieron bajo el yugo de un Estado déspota al igual que hoy en día, sobreviven ancianos que perdieron a seres muy queridos a manos de una opresión brutal y continuada. ¿Por qué debería entonces de sentir consideración alguna por este individuo que, a pesar de sus muchos años todavía no ha pedido perdón y ni tan siquiera ha reconocido los desmanes del Régimen de su admirado Caudillo. No ha mostrado la valentía ni la calidad moral necesarias para disculparse ante muchos represaliados directa o indirectamente y sin embargo, hace pocas semanas declaraba que "Franco era severo pero no un criminal que yo sepa...". Uno de los "Padres" de la Constitución se permite sugerir que hay que "colgar" a los nacionalistas, no reconoce su participación en los crímenes del tardofranquismo y exime de responsabilidad en los mismos al "Comandantín" ferrolano que tantas sentencias de muerte firmó.

Y el Sr. Fraga probablemente abandone este mundo sin que sus actuaciones pasadas y manifestaciones presentes tengan para él la menor consecuencia, como no sea – aunque dudo que eso le afecte a quien representa el endiosamiento y la prepotencia, al "dueño de las calles" – el desprecio de muchos ciudadanos entre los que me incluyo; claro, que frente a nuestra repulsa le queda el amparo y el abrigo cariñoso de sus compañeros populares, tan dispuestos a "linchar" a quien llama "tontosdeloscojones" a los que votan a la derecha pero justificando al que quiere colgar, sí, colgar y no ponderar, a los que defienden ideas políticas contrarias a las suyas.


No hay duda, a la cabra le gusta el monte como al fascista el cadalso y ahora que no puede expresar su conformidad con la aplicación de la pena de muerte, felizmente abolida, le queda el consuelo de cantar sus excelencias rememorando aquellos tiempos pasados que sin duda considera mejores, por el poder de que disfrutaba y los medios de que disponía para ejercerlo sin reparar en términos como derechos, justicia o libertad.







lunes 1 de diciembre de 2008

El heroísmo de pisar charcos de sangre

Una de las definiciones de "héroe" aceptadas es la de "aquel que lleva a cabo una hazaña extraordinaria y digna de elogio"; hay más, pero todas son variaciones de la indicada y que vienen a expresar la misma idea de una forma u otra. Bueno, esto era así hasta ahora, porque acabamos de descubrir gracias al "Diccionario Popular" que existe una nueva acepción para ese término: la de verse involucrado en un suceso, escapar de él sin mirar atrás y después, relatar despeinado y con los calcetinitos subidos ante los micrófonos, que en la huida se pisaron charcos de sangre y menos mal que no se resbaló con las vísceras, que si además del susto tenemos chichón, la categoría trascendería la de héroe para pasar a convertirse en semidios.

El miedo – que todos sentiríamos en ese instante, no lo niego - y el instinto de conservación, podría hacer que cualquiera de nosotros saliésemos corriendo del fregado para salvar la vida. Nadie se queda en medio de una balacera si tiene la opción de escapar. Pero claro, una cosa es alejarse unos cientos de metros y buscar refugio en un lugar seguro y otra subirse despavorido a un avión y alejarse 7600 kilómetros, sobre todo cuando dejamos atrás a compañeros de viaje que una de dos: si pensamos que están a salvo entonces nuestro deber es permanecer con ellos, si a nuestros amigos no les va a pasar nada se supone que a nosotros tampoco; y si creemos que corren peligro, ¿es un acto heroico poner tierra de por medio y abandonarles en el lugar en el que nos dio pánico permanecer?. Puede que para determinados sectores del Partido Popular tal comportamiento sea una heroicidad, a los que no tenemos la necesidad de "dorarle la píldora" a la Jefa ni albergamos intención de obtener réditos políticos del asunto, nos parece cuando menos una actitud egoísta e insolidaria.

Y ya metidos en faena y dedicados a hilvanar despropósitos, lo mismo nos vale estrellarnos con un helicóptero que el que nos reciban a balazos en un hotel, todo es aprovechable, supongo que puestos a subir peldaños en ese peculiar escalafón de la consideración social, incluso el padecer un juanete nos auparía aunque sea un poquito. Yo tengo un primo que sufrió un accidente de coche y tuvo que salir a rastras del vehículo a través del parabrisas delantero roto; en otra ocasión viajaba en un avión que en la aproximación final encontró cizalladura, el piloto consiguió tomar tierra pero se salieron de la pista por un lateral durante la carrera de aterrizaje y él sufrió como algunos otros pasajeros magulladuras de carácter leve; y este primo mío, reincidente donde los haya, estaba en una ocasión en una sucursal bancaria cuando entraron unos atracadores, encañonaron a los clientes y empleados, los hicieron tumbarse en el suelo y así estuvieron durante media hora hasta que la policía consiguió reducir a los asaltantes y liberó a los ciudadanos allí retenidos. Ríete tú de Héctor o de Aquiles, porque de haber nacido en la Antigua Grecia mi primo formaría parte de la Mitología sin duda y de ocupar un lugar destacado en el PP, despacho a tutiplen en Génova con portada de honor en Libertad Digital.

Sra. Aguirre, tal y como yo lo entiendo tener un accidente aéreo o encontrarse envuelto en una acción terrorista no convierte al protagonista en héroe, en todo caso en víctima, y debería Usted dar las gracias porque tanto en un caso como en el otro salió ilesa, de lo que me alegro por mucho que no me guste su forma de hacer política - en el plano personal no me voy a inmiscuir por supuesto porque eso pertenece a su vida privada- pero en el público sí porque me afecta como a otros tantos y, ¿sabe Vd. una cosa?, héroe es aquel que tiene que sacar adelante a una familia estando en el paro como consecuencia del sistema capitalista que tanto defiende Sra. Aguirre; héroe es el enfermo que ha de someterse a una sanidad pública en Madrid que Vd. degrada por todos los medios a su alcance; héroe es aquel profesor de una enseñanza pública que a pesar de las carencias que su política privatizadora impone en la educación gratuita a la que todos tenemos derecho, sigue desempeñando su labor sin recursos pero con absoluta dedicación mientras desde el Gobierno Autonómico se le pone la zancadilla una y otra vez. Esos son héroes. Vd. es una mujer con suerte porque ha sobrevivido a lo que otros les ha costado la vida y Vd. es una persona que huyó del lugar sin preocuparse por aquellos que quedaban atrás. Me parece muy natural su reacción, ha sido una conducta humana espontánea y es en esos momentos cuando se ve la naturaleza de las personas, cuando no hay tiempo para pensar en las consecuencias mediáticas de nuestras decisiones. Yo comprendo que durante varias horas de vuelo regresando a su Feudo tuvo tiempo de pensar y de elaborar la puesta en escena ante las cámaras y los micrófonos. Por supuesto que en ese momento no era ya un ser humano en peligro de muerte, sino la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid preparando una rueda de prensa.

Y qué quiere que le diga, verla a Vd. haciendo aquellas declaraciones a su llegada, con ese aspecto desaliñado y yo diría que casi calculado, me parece una falta de respeto hacia los muertos y heridos de los atentados y una gran falta de consideración hacia unos compañeros de viaje que, mientras Vd. nos contaba como caminaba descalza sobre la sangre, ellos probablemente podían olerla, verla y hasta tocarla, sin saber todavía si la suya se derramaría. De vez en cuando nos llegan noticias de seres anónimos que arriesgan su vida por salvar la de alguien a quien ni conocen: en un accidente, en un incendio, durante un atraco... De esas personas la mayor parte de las veces no llegamos a saber el nombre y casi nunca vemos sus rostros. Esos sí son héroes. Los que viven de modo fortuito una situación de inseguridad física durante una amenaza son víctimas circunstanciales, sean políticos o sastres. Y aquellos que tras escapar del riesgo dejando atrás a conocidos quieren explotar la vena sensible de los ciudadanos y buscan, no se sabe con qué fines, despertar la empatía y la complicidad en los mismos, digamos que harían mejor en permanecer en silencio, porque no parece muy ético "aprovecharse" de la fatalidad para cosechar simpatías, sobre todo, insisto, cuando esa fatalidad sigue constituyendo una realidad para más personas.

Los sectores más radicales del Partido Popular y los medios de comunicación afines a lo que Vd. representa y defiende dentro de esa formación política, están alcanzando el paroxismo de la adulación; desde lo ocurrido en Bombay Sra. Aguirre, cada vez que los de su entorno abren la boca para nombrarla comienza un panegírico de su persona. La verdad, no me asombra porque siempre ha sido norma incontestable en la derecha más radical de este País el culto al líder y casi su deificación cara a la opinión pública, pero comprenda que incluso dentro del Partido Popular y no digamos fuera, hay personas que por verle vestidita como no es habitual en una Marquesa que vive en un Palacete y por escucharle relatar cómo se manchó con sangre ajena mientras sonaban disparos a su alrededor, no podemos convertirla en heroína, no voy a decir yo ahora que en cobardica tampoco mujer, que a saber lo que habríamos hecho otros en sus circunstancias. El miedo es libre, Vd. lo sintió como es lógico y salió de aquel lugar despavorida. Y el que su delegación permaneciese allí mientras se ponía a salvo pues es simplemente una cuestión de prioridades. Que de ese asunto de la preferencia en la integridad de las personas ya sabemos algo desde el famoso accidente del helicóptero, cuando en la televisión pudimos ver las imágenes de su rescate y el del Sr. Rajoy de los restos del aparato siniestrado.

Sra. Aguirre, recuérdeme que nunca viaje en coche con Vd., no vaya a ser que en un infortunado accidente nos caigamos al mar, yo me quede inconsciente y dependa de su ayuda para salir a la superficie. Y en todo caso, si eso ocurre y fallezco ahogado porque nadie me sacó a tiempo del interior del vehículo, por favor, no cuente a los periodistas en la orilla con sus ropitas empapadas que tiene un shock postraumático porque tuvo que pisarme la cabeza para salir fuera del automóvil.

martes 25 de noviembre de 2008

Desvaríos de mi "Cristofobia"


Hace muchos, muchos años ya que dejé de ser creyente. Supongo que las circunstancias peculiares de época en la que vivía y el hecho de acudir a un Colegio religioso provocaron que un adoctrinamiento diario y machacón hicieran en aquel entonces mella en mi mente infantil, maleable y vulnerable como la de cualquier niño y que a fuerza de repetidas, acabase admitiendo como incontestable lo que hoy considero mentiras que pienso que en muchas ocasiones, no se creen ni aquellos que las propagan. Es como el empresario que vende baba de caracol y nos habla con charlatana vehemencia de sus virtudes contra el envejecimiento, aunque él sepa que en modo alguno son reales, está cuidando su negocio y tiene que aparentar que esta convencido de sus prodigiosas propiedades por más que sea un fraude. Lo mismo hacen los jerifaltes de la Iglesia y si el primero nos vende una crema los segundos nos ofrecen la salvación; si uno nos habla de los peligros del envejecimiento los otros nos vaticinan el fuego eterno pero coinciden en que los dos tienen a la venta el producto milagroso que combatirá ambas amenazas: arrugarse y condenarse. Los mismos curas que en su día consiguieron que acatase como dogma de fe sus falacias fueron los que en mi adolescencia, una vez que tuve cierta madurez y capacidad de juicio, lograron que no viese un solo motivo ni desde la razón ni desde la ética para seguir dando por válidas posturas que no soportan el mínimo análisis y se sustentan en una alienación continuada, milenaria, sustentada en la ignorancia, el miedo, la desesperación y que se ha hecho costumbre a fuerza de familiar y sobre todo, a base de constituir una imposición durante tanto tiempo. Y no hablo de aquellos que sienten y viven la fe como el resultado de su libre albedrío, algo que merece mi mayor respeto, sino de los que pretenden imponerla y que sus manifestaciones estén presentes en todos los ámbitos, incluso allí donde son rechazadas en un ejercicio igualmente de libertad.


Y ahora resulta que descubro, gracias al Arzobispo de Toledo, que lo que padezco es una patología de pánico ante Cristo. Su figura me provoca un miedo intenso y desproporcionado como a otros se lo causa la visión de una araña o el encontrarse en un espacio cerrado; la diferencia es que estos últimos temen a algo real y mi rechazo es hacia una entelequia, dirigido a una fábula, un montaje, una irrealidad, una leyenda que incomprensiblemente, ha logrado asentarse en nuestra cultura con tal consistencia que cualquiera diría que nos cruzamos todas las mañanas con Dios camino del trabajo. Sí, ya lo sé, algunos afirman haberlo visto, como a otros se les ha aparecido la Virgen María, los venusianos o el Cid Campeador pero al menos yo, jamás lo he contemplado y ni tan siquiera he sentido su presencia, ni en el templo, ni en mi dormitorio, ni en la cola del INEM.


Sin embargo, el Sr. Cañizares, hombre docto donde los haya, un dechado de sabiduría de origen más divina que humana para que así resulte incuestionable, que tan pronto es el más ilustrado de los historiadores como ejerce de antropólogo, de pedagogo o de psiquiatra, ha establecido un diagnóstico para mi enfermedad: “Cristofobia”, aversión que, según sus declaraciones, realmente oculta un odio a mí mismo. Pues eso, que como no creo en Jesucristo, ni en Dios Padre, ni en el Espíritu Santo, ni tampoco en los milagros de la Monja Maravillas, pues estoy demostrando que no me soporto y que me tengo un asquito considerable. ¿Quién lo iba a decir?; varios lustros sin acudir a misa y resulta que es porque es que no me puedo ver delante. Un argumento el de este erudito Arzobispo que no admite réplica porque lo ha utilizado él y con eso basta, que lo mismo ocurre con la mayor parte de la doctrina católica –como en otras religiones por supuesto- basta que algo sea considerado como una propuesta de fe o de moral, “revelada” por Dios, transmitida por la tradición apostólica y propuesta formalmente por la Iglesia a los fieles, para que no se admita ninguna duda sobre la misma: Es más, la aceptación de los dogmas de fe es una condición indispensable para la pertenencia a la Iglesia Cristiana y para la salvación del alma, amparándose en el principio de “Extra ecclesiam nulla Salus” (“No hay salvación fuera de la Iglesia”).


Y ahora yo me pregunto, si en mi caso no acato ese principio, si no estoy de acuerdo ni con la existencia de Dios, ni con el Creacionismo, ni con la infalibilidad del Papa o con la transubstanciación de la hostia, está claro que me quedo apartado de la Iglesia. Bien, pues a partir de esa libre elección por mi parte, ¿por qué tengo que aceptar a la fuerza sus símbolos o su iconografía?. O estoy dentro o estoy fuera, pero al igual que si no pertenezco a la Legión nadie me puede obligar a raparme o a comer carne si soy vegano, es inconcebible que tenga que admitir su parafernalia por ejemplo en el Colegio al que mando a mis hijos cuando por decisión propia, he decidido matricularlos en un Centro de Formación público y laico, amparándome en el Artículo 16 de la Constitución según el cual ninguna confesión en España tendrá carácter estatal ni podrá por lo tanto imponerse en las escuelas. Para mí un crucifijo no es más que una representación artística que tienen el mismo valor que un botijo de Aznalcóllar o unas Matrioskas rusas. Como le dijo el labriego mirando al Cristo que sobre una cruz de madera presidía el templo: “¡Y yo que te conocí madero!”. Pues eso, que de pino o de oro repujado, para el Sr. Cañizares podrá ser objeto de culto o instrumento de domesticación, pero como para mí no es nada, que no venga al Colegio secular de mis hijos a poner cruces al igual que yo no voy a su Catedral a quitárselas.


Y en medio de esta polémica, creada porque la Iglesia lleva siglos acostumbrada a intervenir en asuntos de Estado y cualquier retirada de prebendas en este sentido, que se traduce en pérdida de poder, no pueden admitirla e irrita a estos políticos designados por Dios para domeñar a los hombres, sale como siempre a relucir a opinión de unos cuantos “meapilas” del Partido Popular, como su Secretaria General María Dolores de Cospedal o el Presidente de la Junta de Castilla y León Juan Vicente Herrera. La primera dice que “a la mayoría de los españoles no les molesta que haya un crucifijo en las aulas”. Sra. De Cospedal, a mí sí me molesta y no porque dos largueros cruzados con un señor clavado a los mismos me resulte una imagen ofensiva en si, sino porque no me gusta lo que representa; no es sólo que no crea en ello, el problema es que ese símbolo ha sido utilizado a lo largo de los siglos por la Iglesia oficial para someter, robar, torturar y asesinar y hoy en día, sigue estando en manos de unos jerarcas eclesiásticos a los que a mi modo de ver, les falta de misericordia, bondad, humildad y afán por la justicia e igualdad, lo que les sobra de maldad, ambición y totalitarismo. Y la CONCAPA (Confederación Católica de Padres de Alumnos), podrá decir que la decisión judicial de retirar los crucifijos de un Colegio de Valladolid afecta a los padres del Centro que han inscrito a sus hijos en la enseñanza de la Religión Católica, pero verán Vds., lo han hecho en un Centro laico –si fuese uno privado nadie tendría derecho a reprochar que en la pared hubiese cruces o la imagen de Santa María de las Virtudes- así que las creencias particulares de un grupo de alumnos no se pueden imponer sobre el derecho del resto a no tener que contemplar hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes, un símbolo que puede herirles; al igual que puede haber en esas aulas hijos de ultraderechistas y no por eso van a colgar el retrato de Paquito ni yo puedo clavar con chinchetas un cartel que ponga que la tauromaquia es un crimen legal –por cierto alentado y protegido por la Iglesia- por más que así lo crea y que mis hijos acudan a concentraciones contra el maltrato a los animales.


Sr. Cañizares, Sra. De Cospedal, pueden Ustedes mortificarse utilizando cilicios, rezar todos los avemarías, glorias, salves y jaculatorias del Rosario siete veces por jornada; pueden seguir utilizando la religión como cómoda fuente de ingresos el uno y como pilar fundamental para su forma de hacer política la otra pero por favor, a los que no creemos en el “Cordero de Dios” no pretendan convertirnos en “Borregos serviles de algunos hombres”.

martes 11 de noviembre de 2008

Esperanza Aguirre, cómo privatizar arrasando lo público

El amparo y aliento de los medios de producción privados así como la necesidad para que estos subsistan y se lucren de contar con mano de obra –cuanto más barata y mansa mejor- como principios inherentes al Sistema Capitalista en el que estamos inmersos, son dos factores fundamentales a la hora de valorar lo que está ocurriendo, especialmente en la Comunidad de Madrid -feudo puntero en lo que a neoliberalismo económico se refiere- con la progresiva privatización de la enseñanza y lo que este hecho conlleva: la descalificación y deterioro desde el ámbito gubernamental de la pública, la segregación de los alumnos y el apoyo absoluto y fundamental a la iniciativa privada convertida en negocio educativo.

La derecha no es tal porque los girondinos se sentaran en esa parte de la Asamblea Nacional Francesa, sino que está basada en mantener y acrecentar mayores diferencias sociales día a día para que la mayor parte de los ciudadanos estén al servicio físico, laboral, económico y hasta ideológico de un estamento pequeño, cerrado y privilegiado que acapara el poder, lo controla a su antojo y convierte las libertades civiles en un instrumento a su medida e interés, soltando cuerda lo suficiente como para que no se produzca una rebelión que ponga en peligro su continuidad pero asegurando en todo momento, mantener invariables y protegidos los principios que regulan esta situación de profunda diferenciación social.

La Marquesa rubia, la musa del Sr. Dragó, Esperanza Aguirre, es un baluarte dentro de esta política y por eso, la Comunidad de Madrid, en un obsesivo afán por privatizar cuanto le es posible, aunque se bordee la ley en diversas ocasiones y sin descartar que en más de una hayan “metido el pie” en el otro lado, está llevando a cabo una verdadera cruzada contra la sanidad y enseñanza públicas, limitando sus recursos, sembrando sobre ellas la desconfianza y alimentando el rechazo social sobre servicios tan esenciales como trascendentales para los ciudadanos y de ese modo, abonar el camino para dignificar y promover la iniciativa privada en dichas áreas mientras mantiene la pública como gueto donde arrinconar a los colectivos que considera inferiores, con menos derechos y cuyo bienestar ha de ser el suficiente, no más, para permitirles estar al servicio de la élite dominante.

Y ese camino, en el caso de la enseñanza, empieza por utilizar recursos de todos, es decir, suelo público para cedérselo a empresarios privados y que salven de ese modo el obstáculo de conseguir un emplazamiento para un Centro escolar convertido en franquicia docente. En Madrid se está otorgando terrenos de titularidad pública para levantar colegios en los que en muchas ocasiones, como privados que son, se exige cumplir un ideario para poder acceder a los mismos. Esto significa que el dinero público sirve para fomentar ideologías particulares. ¿Es eso democrático o vulnera el principio de que todos tenemos derecho a una enseñanza plena, íntegra, completa, eficaz y gratuita, así como la obligación de los poderes públicos de que los centros docentes reúnan los requisitos que la Ley establezca?. Pero esa ley de mínimos y en muchos casos ni eso, aplicada a los colegios públicos para denostar su imagen y “forzar” a los padres a llevar a sus hijos a un centro privado, es un ajustarse con tibieza a la legalidad en un alarde de cinismo y ruindad, negando medios a lo público y regalándoselos a lo privado.

En la Comunidad de Madrid la mayor parte de los alumnos los últimos años han sido matriculados en centros privados y por supuesto, ¿quiénes son los que se han quedado en los públicos?, pues aquellos que por ser inmigrantes o tener algún tipo de limitación padecen dificultades idiomáticas o de cualquier otra índole; son los escolares extranjeros (sólo los procedentes de las zonas más deprimidas), los de garantía social o los de compensación educativa. En una frase: los parias de la Sociedad. De nuevo la enseñanza al servicio de un sistema económico que para perdurar necesita crear diferencias y desigualdad, pues es la base de su existencia y esta conducta infame está eliminando el derecho universal a una escolarización adecuada, socavando la seguridad de los alumnos y pisoteando la parte humana de tan fundamental etapa en la vida de una persona, se está convirtiendo en un mecanismo al servicio del poder y estableciendo desde los primeros años en la existencia de un ser humano quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores en esta Sociedad.

En el caso de Madrid, el más sangrante de todo el Estado, se penaliza a la enseñanza pública a favor de la privada. No hay plazas suficientes en la primera pero hay suelo y centros levantados con dinero de todos para la segunda; las ayudas para financiar la privada chocan con la desasistencia y desamparo flagrante en que se ve sumida la pública. El resultado: Madrid es la Comunidad en la que más alumnos se matriculan en la privada, tanto iniciales como salidos de la pública y en cambio, en esta última, es donde llegan más escolares con problemas de inserción, adaptación, lenguaje y aquellos que viven en una situación social más precaria. Dicho de otro modo: los ricos sobreviven en los hospitales privados, los pobres mueren en los públicos. Los niños con posibles son formados en centros privados, los que no disponen de medios o aquellos que provienen de los segmentos más desfavorecidos, son agrupados y mal atendidos en colegios públicos abandonados por parte del Gobierno regional. Y en ningún caso, que quede muy claro, es por desidia, falta de interés o pocas aptitudes de los trabajadores al frente de estos servicios, que hacen verdaderos milagros por cumplir con su labor aún sin recursos para ello, sino que es una estrategia dirigida desde el poder y orientada a mantener un sistema elitista y discriminador.

Este “acoso y derribo” de la escuela pública si fuese la iniciativa de un particular sería en todo caso lamentable pero algo anecdótico, ya que no pasaría de las intoxicaciones a las que nos tiene acostumbrados la derecha mediática; pero cuando es organizado, secundado y mantenido desde quien tiene bajo su responsabilidad las competencias en materia de educación de cientos de miles de personas, se convierte en una cuestión intolerable por cuanto supone de agravio a los ciudadanos que no se dividen en categorías, tal y como nos pretenden hacer creer desde esos ámbitos y es una cuestión muy peligrosa que se transforma en el germen de futuras exclusiones sociales y de la marginalidad, la discriminación y el sometimiento de unos seres al arbitrio y los intereses de otros.

Un niño es una criatura moldeable y vulnerable. Negarle una educación tutelada en lo que a medios completos y suficientes por parte del Estado se refiere es un crimen y supone condenarle de por vida en nombre de unas leyes de mercado aberrantes. En 1792, en un “Informe y Proyecto de decreto sobre la organización general de la instrucción pública” se decía: “ … de este modo establecer entre los ciudadanos una igualdad de hecho, y hacer real la igualdad política reconocida por la ley: tal debe ser el primer objetivo de una instrucción nacional y, desde este punto de vista, constituye para el poder público un deber de justicia”. Y aún mucho antes Aristóteles explicaba que: “Puesto que el fin de toda ciudad es único, es evidente que necesariamente será una y la misma la educación de todos, y que el cuidado por ella ha de ser común y no privado…”. Pero parece que tantos siglos después, el sector más reaccionario del Partido Popular considera que segregar a los niños ya durante su periodo de aprendizaje, es el método más seguro para que el día de mañana no peligren los intereses de aquellos que anteponen su beneficio personal a cuestiones tan sagradas como han de ser la educación o la sanidad. Esta actitud conservadora a ultranza, por más que consiga esquivar la ilegalidad, es un crimen, repito, en tanto en cuanto está permitiendo que aquellos que no tienen medios suficientes, se mueran en situaciones en las que sobreviven los que tienen la capacidad económica para costearse una sanidad privada; al igual que está creando muertos en vida, porque ese es el resultado de tan injusto comportamiento: el propiciar una existencia miserable a los que recogen los despojos de una educación cada vez más carente de medios adecuados para ser impartida de un modo eficiente.

Y vaya desde aquí el reconocimiento, la admiración y el agradecimiento a todos los docentes y a los que desempeñan cualquier otra labor en un centro público, por su alto grado de compromiso, sacrificio, vocación y dedicación, actitudes todavía más valiosas cuando desde la Administración, se les niega lo más esencial para llevar a cabo su trabajo y que sin duda, son capaces de realizar gracias a su inmensa valía tanto personal como profesional. De ellos, y no de aquellos que sólo pretenden domesticar y de paso lucrarse, deberían de aprender el Sr. Carlos Mayor Oreja y la Sra. Esperanza Aguirre, cuyo comportamiento hacia los madrileños con mayor desprotección, sean de origen o de adopción, es mezquino, vergonzoso, insultante y abyecto en quien prometió en la toma de posesión de su cargo estar al servicio de TODOS los ciudadanos.

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miércoles 5 de noviembre de 2008

La Monarquía adulada

Supongo que “hacer la pelota” denigra aunque sea levemente a quien lleva a cabo esta práctica pero hay que reconocer lo extendido de su uso y que ya, siendo niños, utilizamos tal ardid en un intento de lograr nuestros objetivos. ¿Quién no ha dado un poco de coba a sus padres para que una noche le dejasen llegar más tarde o para obtener una paga extraordinaria?. Hay quien le “come la orejilla” a un amigo o vecino con la intención de conseguir algo a cambio. No pocos siguen esta estrategia con sus jefes con el deseo de medrar laboralmente… Digamos que es un uso mal visto pero no tanto por lo común y siempre en función de que alguien pueda resultar o no perjudicado por dicha acción, aunque muchos, la mayoría, nieguen valerse de ella en alguna ocasión pero lo que parece innegable, es que siempre se hace con la intención de lograr algo, lo que se llama “no dar puntada sin hilo”.

¿Siempre?, pues la verdad, no. Porque hay un caso peculiar de “peloteo” en este País, muy generalizado y del que, al menos que yo sepa, no obtiene quien lo practica beneficio alguno. Me estoy refiriendo a lo aduladores y tiralevitas que somos con la Monarquía, siempre en una actitud condescendiente y hasta servil para con sus miembros, un talante que en modo alguno mostramos con cualquier otra institución. Y viene esto a cuento de las manifestaciones de la Reina para el libro sobre su regia figura escrito por Pilar Urbano, al que sin duda le está sirviendo como inmejorable campaña publicitaria la polémica levantada en torno a ciertas declaraciones que aparecen reflejadas en el mismo.

Creo en la libertad de expresión y por supuesto, en que cualquiera exponga y difunda sus ideas, sus filias y fobias o sus deseos siempre que no atenten contra la intimidad de alguien y no constituyan un posible caldo de cultivo en el que se gesten acciones violentas contra algún colectivo. Así que si Doña Sofía está en contra de la eutanasia y del aborto, rechaza la unión entre homosexuales concebida como matrimonio, o piensa que debería de ser obligatoria la enseñanza de la religión en las escuelas durante los primeros años para, según ella, explicar el origen de la vida, me parece muy bien y lo respeto. Pero lo que me niego a hacer es a calificar a quien vierte tales ideas de progresista, de preocupado por la igualdad, de comprometido con el avance de los derechos y libertades o de luchador por un desarrollo justo y puesto al día de los aspectos que afectan de forma muy directa a la Sociedad. ¿Respetuoso con los pensamientos de la Reina?, sí, pero como persona que expresa su opinión de forma particular y no como Institución, al igual que lo sería con lo que pensase mi vecina del quinto, ni más ni menos. ¿Pelota para llamar renovadora o adaptada a su tiempo a una Corona que realmente es harto conservadora?, no, eso nunca.

Esta buena mujer -Reina impuesta por haber contraído matrimonio con un Rey forzoso y madre de un Príncipe heredero obligado como integrantes de una Monarquía incuestionable- por mucho que nos la quieran “vender” como un ser de ideas modernas y avanzado, de espíritu librepensador y en consonancia con la realidad social, lo cierto es que es una persona eminentemente tradicionalista y sus declaraciones denotan cierta tendencia opusina, característica que por cierto comparte con la autora del libro La Reina muy de cerca. Pero es sí, es coherente, porque sabe que para proteger su “oficio” es muy peligroso defender ideas que por su naturaleza, van ligadas a una línea de pensamiento que choca contra la “necesidad creada” y la “legitimidad impuesta” de la Institución Monárquica, esto es, que cuestiona aquello que le da de comer y por cierto con mucha holgura, casi insultante diría yo si la comparamos con las estrecheces de la mayor parte de la Sociedad, cuya situación ajustada y hasta precaria, contrasta con el suntuoso bienestar de la realeza.

Y es que en definitiva todo gira en torno a lo mismo. Ni aborto, ni eutanasia, ni parejas del mismo sexo con derechos equiparables al matrimonio tradicional y de trasfondo lo que constituye el aglutinante de tales ideas: la religión; en este caso también requerida como necesaria y obligatoria en la educación infantil a juicio de la Reina consorte, que descubre en el dogma católico los argumentos para esclarecer los orígenes de nuestro Planeta y del hombre, facultad que al parecer niega a la Ciencia. La Iglesia condena, como Doña Sofía, las acciones “anti natura” que ella censura en el libro y fue la Iglesia, como instrumento de Dios, quien otorgó y refrendó la gracia divina al Caudillo para convertirse en dicha figura y como tal, también para decidir que una vez fallecido él ocupase la Jefatura del Estado un rey, el mismo que a día de hoy, cuando hace ya más de tres décadas que murió el ominoso tirano, mantiene las prebendas que le fueron dispensadas por el funesto dictadorzuelo.

Aparte de opiniones personales, hay una serie de principios: Iglesia, Estado y Monarquía, que forman parte del universo conservador, arcaico y a mi modo de ver, innecesario, en el que estamos inmersos y todos ellos se necesitan y apoyan entre si. La Iglesia Católica es favorecida por el Estado aun cuando España es una Nación laica; la Monarquía viene incluida de matute en la Constitución aunque sea la “prórroga democrática” de aquel régimen que acabó de modo sangriento con la forma de gobierno elegida por el Pueblo Español: una República sin Corona. Y para quien pueda aducir que hace 77 años de aquellas elecciones, la respuesta es que hace otros tantos que quedó claro que el Pueblo Español no quería Monarquía. La actual, ¿es producto de la voluntad popular o es la herencia del franquismo y “validada” posteriormente dentro del lote constitucional?. ¿Porqué no se atreven a realizar un plebiscito en el que los ciudadanos podamos expresar nuestro deseo sobre la continuidad o no de un Rey y lo hagamos de forma independiente, sin que dicha elección forme parte de un todo como ocurrió en la consulta sobre la Carta Magna?. Que a día de hoy, cuando el número de parados aumenta a tal velocidad que algunos deberían de perder los puntos del carnet por tal motivo, el que la realeza pase a situación de desempleo no sería tan descabellado y seguro que ofertas de trabajo no les iban a faltar, bastantes más de las que tienen aquellos que con una mano delante y otra detrás, se van a la calle gracias a uno de los tristemente famosos ERE que se están llevando a cabo en las fábricas y empresas de nuestro País, teniendo estos hijos que alimentar y una hipoteca que pagar, gastos a los que no pueden hacer frente mientras contribuyen a mantener Zarzuela, Marivent, el Bribón y las cacerías de osas preñadas de D. Juan Carlos en Rumanía.

No me causan sorpresa alguna las declaraciones de la Reina; que hubiese estado a favor de la eutanasia, del la homosexualidad o en contra de la religión obligatoria en los colegios es lo que me hubiese chocado, tanto como si el presidente de la Patronal dice que hay que subir el salario mínimo o si Rouco Varela no pide el voto para el PP. Nadie tira piedras contra su tejado, eso lo comprendo. Lo que no acabo de entender es cómo es posible se le haga tanto la pelota a los Reyes, incluso cuando uno de ellos manifiesta estar en contra de aquello que cada vez más gente apoya, de otro modo la legislación no habría cambiado como lo ha hecho. Va a ser que esta actitud cobista viene justificada porque son muy simpáticos y saludan muy bien, aunque yo no lo comprenda y piense que eso no justifica los aproximadamente 9000 millones de euros que tiene de presupuesto al año la Casa Real ni el disponer de un puesto de trabajo familiar, vitalicio y hereditario al que no acabo de verle la utilidad. Aún si estuviese gobernando el PP, que en su afán privatizador terminaría por hacer lo propio con España como Nación, lo entendería porque la Monarquía estaría ocupando un cargo dentro de una Empresa privada, en este caso el Estado, pero siendo todavía público como es, no acabo de ver el sentido a todo esto.


miércoles 22 de octubre de 2008

Los muertos que asustan a la extrema derecha

Como en esas películas de bajo presupuesto en las que una legión de zombies con aspecto de clones lobotomizados, de caminar rígido, cuencas vacías y miembros amputados perseguían a la desdichada víctima así se sienten algunos, acosados por los esqueletos descoyuntados pertenecientes a los restos mortales que llenan las fosas en las que fueron arrojados por parte del régimen criminal de Francisco Franco y de su pérfida cohorte de colaboradores.

Son muertos sin nombre y nombres sin muerto a los que muchos años después, se les pretende aplicar en cierto modo y aunque sea de forma simbólica, la justicia que se les negó cuando fueron ejecutados por esos canallas. Un desagravio tardío y muy tenue que para los condenados por creer en la libertad y por defenderla ya nada significa, pero que sí tiene valor para sus deudos y descendientes y sobre todo, puede liberar a la conciencia colectiva de una sensación tan prolongada de apatía, de cobardía y de silencio acerca de uno de los episodios más sangrientos y vergonzosos que ha vivido este País.

Pero he aquí que esta digna iniciativa promovida por el Señor Baltasar Garzón molesta e incomoda a unos cuantos y es tal su reacción de rechazo e inquina hacia ella y su impulsor, que es fácil pensar que incluso les asusta; es una preocupación obsesiva la suya que parece ir más allá de un mero desacuerdo. ¿Cuáles serán los motivos de este temor a que se arroje más luz sobre ese pasado reciente?.

“La memoria histérica” le llaman desde los micrófonos de la COPE, pretendiendo hacer una “gracieta” con un asunto tan doloroso y es tan baja y mezquina la condición de los que así se expresan desde la cadena dirigida por la misma Iglesia que situó al dictador bajo palio, que no son capaces en su ruindad moral de darse cuenta de que están teniendo un comportamiento miserable y mostrado su complicidad moral con los que ordenaron y perpetraron aquellos asesinatos infames y que estos parecen querer justificar.

No hay más que ver a los que se oponen al trabajo emprendido por el Juez Garzón, los que incluso lo insultan y los que están tratando por todos los medios a su alcance de impedirle que continúe adelante. Son lo más granado del conservadurismo a ultranza de este País; pretendidos demócratas de escaparate que apestan a fascistas; meapilas patibularios fanáticos partidarios de la interpretación más degenerada de la religión, aquella que la concibe como un instrumento para someter espiritual y físicamente a los hombres, amiga y colaboradora del poder totalitario y absolutamente despreocupada cuando no directamente despreciativa y lesiva hacia los más débiles y desprotegidos. Son figurillas patéticas salidas de cualquier NODO que aunque arrastren su sórdida bajeza en el Siglo XXI, permanecen anclados en el negro pasado del franquismo, añorándolo, echando de menos la siniestra presencia del Caudillo al que tanto admiran y en el fondo están rabiosos, muy rabiosos por tener la certeza de que ese criminal que gobernó España hace ya mucho tiempo que afortunadamente se pudrió bajo una losa. ¿Quiénes son los histéricos sino ellos, que se sienten extraños y fuera de su tiempo y cuya única misión parece ser luchar de forma denodada contra el progreso social y la evolución de las ideas?.

Esta pandilla cavernaria, como no se atreve a confesar que para ellos los muertos de las fosas tuvieron el fin que se merecían, como realmente son tan cobardes que no pueden admitir públicamente su admiración por Franco y su odio cerval a cualquier postura progresista, estos enemigos de la libertad, incapaces por conveniencia de admitir tales ideas como suyas, entonces se dedican a esgrimir razones absurdas para intentar dinamitar el proceso de recuperación de la memoria histórica. Que si son heridas cerradas que se quieren abrir de nuevo; que si ambos bandos cometieron atrocidades; que si los responsables ya están muertos; que si a nadie le importa este asunto… vomitan sus argumentos bañados en hiel porque quieren impedir que Franco y los que le secundaron en la comisión de tanto horror sean calificados por la Historia como realmente se merecen: asesinos e incluso genocidas.

El Generalísimo debe de ser recordado y analizado por las próximas generaciones como lo que era, un ser abyecto responsable de miles de crímenes, al igual que todos los que le ayudaron en su labor: militares, religiosos o civiles, da igual, porque lo cierto es que por encima de todo, les une el hecho de haber atentado contra la vida, la libertad y la dignidad de millones de seres humanos y por lo tanto sólo merecen la más absoluta repulsa. Y si alguno de los directamente responsables todavía continúa con vida, que no abandone este mundo sintiéndose impune por cuanto hizo, sino que aunque tarde, reciba al menos el desprecio público por todo el mal que causó.

Menos mal que el valor del Sr. Garzón es infinitamente mayor que el de todos los cobardes juntos que cometieron tales desmanes y el de los que ahora los defienden o intentan tapar sus crímenes, esos a los que persiguen como zombies los muertos de las fosas sin darse cuenta de que son ellos los verdaderos cadáveres o al menos, así lo parecen, dada la podredumbre que emanan.




jueves 9 de octubre de 2008

Los cayucos de Caronte

Siguen llegando cayucos al Territorio español cargados de vivos agotados y temblorosos; también de enfermos, algunos moribundos y a veces, demasiadas, de muertos. Y entre esa amalgama de cuerpos latentes unos e inertes otros hay a menudo huecos vacíos, aquellos que ocupaban los que iniciaron la travesía pero fueron arrojados al mar en algún punto indefinido de ese desierto de agua en el que el oasis es la tierra. En ocasiones nadie llega; embarcaciones precarias que se pierden para siempre y con ellas se van los sueños, las esperanzas y la vida de aquellos que un día empeñaron todos sus míseros y escasos bienes por pagarse un billete hacia la muerte, así como queda el dolor para los que los vieron partir esperando que su ausencia fuese un sacrificio compensado por la llegada de una ayuda económica indispensable para seguir subsistiendo.

Son seres desesperados que huyen de todo porque todo en sus lugares de origen es miseria y padecimiento. Y caen en las manos criminales de individuos perversos que hallan negocio en la angustia ajena. Traficantes de vidas que a cambio de pequeñas fortunas les ofrecen unos centímetros cuadrados en una patera destartalada que la mayor parte de las veces, no cuenta ni con el combustible necesario para poder finalizar el viaje y mucho menos si como es habitual, están a merced de corrientes o vientos desfavorables y todo ello, sumado al hecho de que no disponen de sistema alguno de navegación ni de conocimientos al respecto. El único guía que gobierna esos cayucos es Caronte y a menudo, las aguas se convierten en las del Río Aqueronte y la barca atraca allí donde el retorno ya no es posible.

Pero aquellos para los que se cumple el casi milagroso hecho de llegar a nuestro País y no son retenidos y devueltos, comienza otro trayecto más largo, si cabe todavía más penoso, esta vez por tierra firme y con una meta más que incierta. Muchos ciudadanos, al saber que más inmigrantes han logrado poner pie en España se echan las manos a la cabeza y comienzan las reacciones de rechazo, de exclusión, los augurios catastrofistas y sobre todo, la búsqueda de culpables y cómo no, el responsable de que haya una boca más buscando alimento es siempre su poseedor y por lo tanto, el que encarna y paga todos los males que en forma de carencia, sea económica, laboral, educativa, sanitaria, etc., aquejan a nuestra Sociedad.

“¡Qué se vuelvan a su tierra!, ¡qué los echen que aquí no cabemos más!. Esas frases u otras muy similares las hemos oído todos tan a menudo. No hay sitio, no hay espacio para un ser humano, el “aforo” está completo y ha de irse voluntariamente o por la fuerza pero irse… ¿ hacia dónde?. ¿Regresar al hambre, a la guerra, a las persecuciones, a la miseria más absoluta?. ¿Qué más da?, lo importante, lo único importante es que no venga aquí a molestar y a compartir lo “poco” que nos va quedando. Y no puedo comprenderlo por varias razones. La primera es que no logro entender lo imposible que para algunos resulta ponerse en el “pellejo” de otros, sobre cuando esa piel es de una tonalidad diferente. Si una mujer de Motilla del Palancar, con tres hijos y una serie de responsabilidades ineludibles de pronto se viese imposibilitada por completo para dar de comer a esas criaturas y tuviese como única opción para lograrlo el entrar de forma ilegal en otro País para tratar de obtener allí el dinero necesario para que no se muriesen de hambre, ¿qué haría?, ¿qué ocurriría si esa mujer en vez de en esa Población de Cuenca hubiese nacido en Níger. Y ahora imaginemos a un señor de la Avenida de la Albufera en Madrid, perseguido y amenazado de muerte por pertenecer a la “facción de Vallecas”, comunidad minoritaria y acosada por las de Chamberí, Centro y Ciudad Lineal, más numerosas y poderosas; ¿acaso no huiría por salvar su vida?. Pensemos pues que este plácido madrileño hubiese nacido en Ruanda, ¿no trataría de escapar?.

¿Es mejor madre la señora de Motilla del Palancar que la Nigeriana o más valiente el hombre de Madrid que el Ruandés?. No, la madre negra ama tanto a sus hijos como la española y el señor negro que huyó de las guerras tribales es tan digno y sus sentimientos tan válidos como los del español. La única diferencia es el lugar en el que han nacido cada uno de ellos.

Vale que en España hay paro, por más que siga siendo real que mucho inmigrantes realizan labores denostadas por los españoles. ¿Qué están mal pagadas?, por supuesto, pero la culpa no es del subsahariano explotado que trabaja por un salario mísero, sino del empresario español explotador. Vale que la sanidad pública está saturada, aunque convendría responsabilizar de ello menos a la marroquí que acude con su hijo enfermo al pediatra y más a unos gobiernos regionales con competencias en materia sanitaria –el de Madrid es un ejemplo clamoroso- ocupados en destrozar la sanidad pública negándoles personal y medios y atacándola de forma despreciable, para así poder fomentar su verdadero interés: la privada.

Las fronteras no pueden ser vallas contra las que queden aplastados los cadáveres de seres humanos mientras desde el otro lado contemplamos su tragedia como si no fuera con nosotros.. Esta supuesta “Aldea global” es en realidad un cúmulo de islas, algunas paradisíacas y otras, convertidas en cementerios. Los habitantes de aquellas que son ricas se trasladan de unas a otras con total libertad, siempre recibidos con reverencias e incluso recalan a veces en las más deprimidas, ya que es allí donde realizan sus negocios más lucrativos a costa de la miseria de sus gentes y no pocas veces, contribuyen a mantener los gobiernos que tiranizan y someten a su pueblo a la más espantosa necesidad y represión. Los parias, los espectros que pululan por las islas cementerio tienen que salir de ellas a escondidas y en trozos de madera más parecidos a ataúdes que a embarcaciones. Cuando llegan a alguna de las prósperas son recibidos con odio y rechazo, porque al igual que ante el poderoso todo es servilismo y atenciones, para el pobre siempre queda la fobia y el deseo de reclusión o de expulsión, cuando no la violencia.

Y alguno me dirá: “¿y qué hacemos con ellos?, ¿te los llevas tú a tu casa?, ¿te parece bien que te quiten el trabajo, ocupen a tu médico y se lleven las ayudas?”. A esos, como gallego que soy les respondería con otra pregunta, entonces, ¿los devolvemos para que arrastren una existencia desdichada y probablemente mueran ellos y sus hijos de forma prematura por culpa del hambre, de la enfermedad, de la represión estatal o de la guerra?. Comprendo la inquietud de los ciudadanos de este País sobre todo en la situación actual, aunque no deberíamos de olvidar que sin las cotizaciones de los inmigrantes esto estaría todavía peor; pero ya no hablo de los que han formalizado su residencia sino de los ilegales. Digo que entiendo el temor de todos aquellos que piensan que la entrada masiva e incontrolada de personas hará que las circunstancias actuales empeoren pero entretanto, ¿los condenamos sólo porque hayan nacido en otro País?. ¿Qué clasificación tiene mayor valor: la de ser vivo o la nacionalidad?.

No son ellos los culpables sino que lo son los gobiernos, en su mayor parte corruptos, que propician que sus gentes vivan en tal grado de necesidad e indefensión; son ellos los que alientan odios entre grupos y etnias; los que persiguen, encarcelan o matan. Y sobre todo, la culpa es de los Padres de las Patrias del “Primer mundo” por acción y por omisión. Acción porque sustentan y financian a esos gobiernos y muchas veces establecen con ellos negocios de todo tipo, incluso comercio de armas, las mismas que utilizan para oprimir a su pueblo y se benefician mutuamente con tales acuerdos mercantiles. Y omisión porque aún conocedores de las sangrientas violaciones de derechos humanos que en esos países se producen, sabiendo de su atroz carencia de comida, medicinas, ropa o cualquier tipo de bien elemental e imprescindible, no hacen absolutamente nada por evitarlo, no ejercen la menor presión y medios tienen para ello. Al contrario, los miman como valiosos socios que son.

Cuando se cruce con un inmigrante que tal vez se haya bajado horas antes de una patera y lo contemple con mal aspecto, atemorizado y perdido, no vea en él a un enemigo ni al culpable de que haya listas de espera en la Seguridad Social o de que le cueste llegar a fin de mes. El sólo es una víctima que huye de tragedias infinitamente más graves que la suya o la mía. Y si quiere expresar su justa indignación por la precariedad en que vivimos aquí, gritemos contra quien privatiza educación y sanidad; alcemos la voz contra los que ejercen un poder totalitario y aplican el terror policial sobre sus súbditos y contra los que les venden las armas; lancemos nuestra protesta dirigida a aquellos que gastan miles de millones en guerras pero niegan medicamentes que salvarían vidas y cuyo valor es de unos céntimos. Digamos que ya basta a los verdaderos criminales: los gobiernos que matan y los que los sostienen y protegen, pero nunca canalicemos nuestro odio hacia los que escapan de la muerte porque nosotros, en su lugar, habríamos hecho lo mismo que ellos y eso no me lo pueden negar nadie, ni tan siquiera todos aquellos que criticarán de modo feroz mis palabras.

Desconozco la solución a este problema pero lo que tengo muy claro es de quién no es la culpa.

martes 23 de septiembre de 2008

Un Rey en un País de desagradecidos

Este es un País de desagradecidos. Los menos se dedican en cuerpo y alma a servir a sus semejantes, con un altruismo y un compromiso que van más allá de de la capacidad que tenemos el común de los ciudadanos y que sólo están reservados a unos pocos espíritus, dotados de una generosidad y entereza para el sacrificio de la que carecemos el resto y sin embargo, lejos de expresar constantemente nuestra admiración y agradecimiento por su actitud desinteresada y solícita todavía nos permitimos, en una muestra de indignidad lamentable, criticarlos y manifestar nuestro descontento por las humildes y más que merecidas satisfacciones que pueden encontrar en sus abnegadas existencias.

Y creo que el ejemplo más notable y valioso de seres dedicados por absoluto a una labor social incansable que podemos encontrar es el de la Familia Real. Unas personas que debido a sus legítimas prebendas podrían y merecerían vivir haciendo aquello para lo que fueron encomendados por el Invicto en la persona de D. Juan Carlos y refrendado con la aprobación de la Constitución: reinar, como hecho asumido y validado por el voto popular aunque viniese incluido en el “lote”, porque aceptar que “España es una Monarquía Parlamentaria…”, que “El rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia…”, así como que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad…” eran y son artículos de la Norma Fundamental de nuestro Estado y de obligada asunción si también queríamos disfrutar de aquellos que hablaban de “derecho a la vida y a la integridad…”, “libertad de pensamiento…”, “derecho al trabajo y a la vivienda…”, etc., después de haber salido, en parte, de una dictadura y empezar a disfrutar de la vida en democracia. Y digo en parte porque quedó tendido un nexo soberano entre ambas formas de gobierno que hoy, cuando han pasado más de treinta años, seguimos manteniendo por imperativo legal.

Comenzaba hablando del desagradecimiento y continuaba haciéndolo del papel magnífico y volcado en sus súbditos de la Familia Borbón. Y el motivo de mi atribulación es comprobar cómo buscamos cualquier disculpa, aún rayando en lo absurdo, para intentar echar tierra encima de sus cabezas, sin darnos cuenta de que no hay envidia plebeya que pueda soterrar tan merecidas coronas. Sus ingratos vasallos, tan pronto acudimos a hechos inocentes y nimios como que el Rey estaba cazando osos borrachos en Rusia, como a que se secuestra por parte del Estado una revista por mostrar a los Príncipes en actitud poco decorosa; y la última con la que la hemos tomado, que si la Infanta Doña Elena va a cobrar doscientos mil euros anuales por su trabajo en la Fundación Mapfre.

Vamos a ver. La cuestión no es que paguemos cacerías ni yates; no es que sufraguemos operaciones o que mantengamos los ciudadanos de este País Marivent; tampoco es la cuestión que costeemos viajes, recepciones, banquetes o regalos. Da exactamente igual los gastos que suponga a la hacienda pública la Casa Real. Lo único importante, lo que cuenta, lo que tiene valor, es que son simpáticos, campechanos, risueños y cercanos al populacho.

Ya está bien de quejarse tanto diciendo que es un gasto superfluo, que no necesitamos una Monarquía, que nos fue impuesta por el Caudillo y que no tuvimos opción de aceptarla o rechazarla como una realidad por sí misma y no integrada en una Constitución. Lo que ocurre es que no somos capaces de pagar la hipoteca, la letra del coche es cada mes un obstáculo casi insalvable, vamos llenado menos el carro en el supermercado y nos vamos dejando más dinero en la caja, los bancos no dan préstamos, los sueldos no suben, el poder adquisitivo mengua a ritmo agigantado, la capacidad de ahorrar se ha perdido y empezamos a carecer de bienes esenciales por no poder sufragarlos. Pero por culpa de todo eso, los morosos y los que están a punto de serlo, cargan llenos de rencor contra la Corona y escuchar como dicen que sobra, que no la queremos, es muy mezquino y propio de hijos desnaturalizados; un agravio para una Familia ejemplar y que sin duda está padeciendo la crisis como el que más.

No tenemos ningún derecho a criticar al Rey porque cace cuando le venga en gana bisontes en Polonia pagando miles de euros por ello, desplazándose en su avión y acompañado por todo un servicio de seguridad, porque sonríe como nadie a las cámaras y sabe mandar callar a un Jefe de Estado vulgarmente elegido en las urnas, no como él, con derecho inalienable al cargo o su hijo, con legitimidad sucesoria; tampoco podemos reducir a un hecho sucio y chabacano la cópula principesca, como hizo una revistilla humorística con mal gusto y que recibió su merecido siendo retirada de la venta e incautado el molde de la denigrante viñeta, que una cosa es la libertad de expresión y otra atreverse a insinuar que Felipe y Leticia follan, como si fuesen unos ordinarios conejos. Además, que dónde vamos a encontrar un Príncipe más alto, una Princesa mejor operada y unos hijitos de ambos más encantadores; todavía vendrá algún descastado diciendo que Leonor oposite como todo hijo de vecino y es que la animosidad ante la virtud ajena es muy peligrosa. Y Doña Elena, ¿qué va a ganar doscientos mil?, como si son dos millones; no hay sueldo que haga justicia a la labor que va a realizar, ayudando a integrar laboralmente a personas con discapacidad y a que reciban educación niños con problemas de exclusión. Vale, de acuerdo que hay ONGs, cooperantes y misioneros que hacen lo mismo sin medios, con pagas de miseria y que muchas veces se dejan la vida en un rincón perdido de algún País deprimido, pero aunque la Infanta vaya a llevar a cabo su trabajo desde un despacho de la Fundación en las oficinas de Pozuelo de Alarcón (Madrid), ha pasado por una ruptura matrimonial recientemente y eso hay que valorarlo, que es muy duro.

No podemos seguir con este debate y ni tan siquiera iniciarlo, es indignante poner en duda la necesidad y continuidad de la Monarquía. Los Reyes están ahí porque, porque… porque están y tienen derecho absoluto a permanecer en el mismo lugar porque, porque…porque lo tienen. Y ya está, que si tanto hablar de lo que nos cuestan, que si el Rey no tiene responsabilidad penal en caso de cometer un delito o que si llevan un vida regalada entre regatas, fiestas, coches de lujo, aviones para uso y disfrute propio y cacerías a veces amañadas. Pues no, todo eso no son más que compensaciones ínfimas para una vida muy, muy dura. Seguro que se cambiarían sin dudarlo por un obrero de treinta años en paro, que vive con los padres, que no se puede permitir tener hijos y que se desplaza en autobús urbano.

Que no me quiten a mis Reyes, que yo doy gustoso lo que haga falta de mis ingresos para que a ellos no les falte de nada. Estoy encantado de pagarles Palacio de invierno y la residencia de verano. Seguro que cuando mis hijos no tengan para comer y me quiten la casa, Don Juan Carlos entre montería y montería me dedicará una sonrisa y con eso para mí, es más que suficiente. ¡País de desagradecidos!.


martes 16 de septiembre de 2008

Rouco Varela, azote de herejes y defensor de Trento

Sin ser creyente, siempre he sentido una admiración y respeto muy profundos por esos religiosos que interpretan que estar “al servicio de Dios” es un compromiso real con lo humano y no con lo divino, ejerciendo su labor con los más desamparados y necesitados, actuando en barrios marginales, acogiendo a aquellos a los que la Sociedad rechaza, viviendo envueltos la miseria en un intento de acabar con ella o dejándose la salud y la vida muchas veces en alguna misión, no evangelizadora sino educativa, sanitaria o de defensa de cualquier colectivo deprimido en alguna zona conflictiva y olvidada del Planeta.

En las manos de estos hombres, cuarteadas por el trabajo físico, nunca he visto los anillos que lucen ciertos sátrapas de la alta jerarquía católica; no viajan con chofer en lujosos automóviles, lo hacen a pie entre basuras y escombros, en bicicletas o en vehículos destartalados por caminos muchas veces intransitables de aldeas perdidas; no disponen de guardaespaldas y a menudo son asesinados por sectores ligados al poder a los que les estorba su labor; no tienen despachos oficiales ni habitan en opulentas residencias con todas las comodidades a su alcance, sino que ocupan cualquier vivienda humilde en los arrabales de una gran Ciudad o en una choza de algún poblado recóndito del tercer mundo. Son en definitiva la cara humanitaria, solidaria y ejemplar de una Iglesia Oficial que los olvida, relega, ataca y agrede ocupada como está, en obtener cada día mayores prerrogativas en cuestiones políticas y económicas, una Iglesia inquisidora y militarizada, cercana a un Dios Tridentino, como el concebido por el Papa Paulo III en lo que concierne a supremacía, infalibilidad y poder omnímodo eclesiástico, pero muy ocupada en asuntos mundanos en lo que a acaparar autoridad sobre la Sociedad civil así como atesorar bienes y riquezas se refiere.

La actitud persecutoria de la Iglesia de Roma contra cualquier disidencia y sobre todo, hacia posturas aperturistas, progresistas y que estimulen la conciencia de la luchas de clases, afianzada por el conservadurismo tanto del su actual mandatario Benedicto XVI como del anterior, Karol Wojtyla, es una práctica constante que tiene uno de sus mayores exponentes en su cruzada contra la Teología de la Liberación, movimiento que aboga por la dignidad del hombre, por su liberación económica, política, social e ideológica, por la erradicación de la explotación y por la libre aceptación de la doctrina evangélica pero supeditada siempre a mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos como absoluta prioridad; una corriente a la que han pertenecido religiosos que trabajaban como descargadores de muelles o en fábricas, que fueron acusados de comunistas y subversivos y que le ha costado la vida a unos cuantos, como Ignacio Ellacuría, Gaspar García Laviana o Monseñor Romero, por citar sólo algunos de los más conocidos.

La Iglesia oficial condenó la Teología de la Liberación durante el papado de Juan Pablo II bajo argumentos oscurantistas, reaccionarios y profundamente despreciables, haciendo gala una vez más de su nula preocupación por cuestiones como la miseria, las hambrunas, las guerras o el abuso de poder y otorgando únicamente importancia a una fe que a su juicio, es suficiente razón para soportar con estoicismo y hasta con alegría todas las situaciones de sometimiento, injusticia, miseria o servidumbre a las que se ven expuestos tantos millones de seres siempre al arbitrio de los dictados de los poderosos entre los que por supuesto, se encuentran y tratan de fortalecer su presencia día a día los altos prelados de la Iglesia católica.

Y en España, inmersos en esa corriente religiosa tradicionalista y retrógrada que anula al hombre menesteroso, sin recursos y oprimido, con un apego inusitado a extender su autoridad a todos los ámbitos, cómplice de los que propugnan una sociedad estamental y clasista y defensora a ultranza de regímenes dictatoriales del pasado en los que alcanzó cotas de intervencionismo y potestad inmensas, disponemos de un siniestro elenco de personajes de la alta curia que en los últimos tiempos están haciendo gala de una soberbia y ambición inusitadas, al tiempo que vaticinan un destino catastrófico como consecuencia de la inmigración, los cambios en el concepto de familia, la homosexualidad o el creciente laicismo sin olvidar, por supuesto, realizar un panegírico de Francisco Franco, con el que reconocen abiertamente haber vivido un periodo de bienestar y fuerza que ahora ven peligrar y ensalzan tanto su figura como su gobierno totalitarista y que costó la vida y la libertad a un número tan inmenso de españoles.

Los adalides de este resurgimiento mediático y anacrónico de la Iglesia oficial en nuestro País son personajes tan siniestros como el Presidente de los Obispos españoles Antonio María Rouco Varela, el Abad del Valle de los Caídos Fray Anselmo Álvarez o el Cardenal y Arzobispo Primado de España Antonio Cañizares, secundado por toda una cohorte de religiosos de base, curas arribistas de pueblos que como D. Manuel, Párroco de El Álamo (Madrid), afirma en el Programa de Fiestas de este año que los signos cristianos son parte de la más íntima identidad de todos los habitantes de la Localidad, asegura que todos los hijos de esa Villa nacen y permanecen en la vida cristiana e incluso atribuye el nombramiento del Patrón religioso de El Álamo a una aclamación unánime popular. Unas afirmaciones tan falsas como interesadas la suyas pero que en todo caso se comprenden en su afán de cuidar y fomentar su “divino negocio” , pero que raya en lo ilegal cuando nos encontramos con comportamientos como el que tuvo el 8 de Septiembre el Alcalde de Salamanca Julián Lanzarote, un funcionario civil que dentro de la Catedral realizó un discurso público en el que se declaró católico ferviente, dijo que los salmantinos estaban hechos a imagen y semejanza del creador, habló del laicismo que impregna los medios de comunicación y tras criticar leyes instauradas por el Gobierno, pidió respeto para la Iglesia católica. En el caso de este Alcalde y teniendo en cuenta que efectuó tales declaraciones públicamente y en el ejercicio de su cargo, cuando menos se vulnera el artículo 16 de la Constitución, allí donde indica que se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto y que ninguna religión tendrá el carácter de estatal.

Todos estos individuos, defensores de una Iglesia rancia, partidaria de imponer por la fuerza sus dictados, de sojuzgar a aquellos que no los acaten, avariciosa, interesada, con un afán insaciable de poder, que trata de virtuosos lo mismo al Caudillo que a Jiménez Losantos, es la antítesis y el mayor enemigo de aquellos que movidos por una fe sana y sobre todo realista y efectiva, la traducen en convicciones de solidaridad y auxilio a los más desasistidos y oprimidos por el Sistema; los que convierten la cruz en azada para cultivar y en espada para luchar allí donde es preciso; sus oraciones las transforman en arengas para despertar la conciencia de las gentes y en reprobaciones a un poder abusivo; salen del templo para caminar entre enfermos, heridos, esclavos, inadaptados o perseguidos y de tanto enfrentarse al mundo real, han acabado muchas veces por “olvidarse” de rezar y se han plantado enfrente de sus antiguos jefes, para combatirlos e impedir sus desmanes, por eso en tantas ocasiones han sido expulsados del seno de la Iglesia en el mejor de los casos e incluso asesinados por aquellos que quieren que la gran mayoría de los hombres sigan siendo corderos de Dios, mansos, en continua actitud de servidumbre y aún de agradecimiento ante la conducta fascista de estos pastores de la Iglesia muñidores de anatemas, que lanzan amenazas más o menos veladas de nuevos Alzamientos, que piden abiertamente el voto para el Partido Popular, que tanto parecen añorar los tiempos de la Santa Inquisición, cuando tenían autoridad para censurar, condenar o exterminar y que quieren recuperar los privilegios que poseían en la Edad Media sumados a la protección gubernamental de la que disfrutaban durante la dictadura franquista, para aniquilar cualquier atisbo de libertad, igualdad o lucha de clases y como no, engordar todavía más sus ya inconmensurables arcas que han ido llenando en el tiempo a través de regalos, subvenciones, aportaciones estatales, negocios de toda índole, repercusión continua del patrimonio de sus miembros y por supuesto, muchos, muchos robos y saqueos a lo largo de la Historia. Mientras, a unos curas de la Parroquia de San Carlos Borromeo en Vallecas, preocupados por asistir a enfermos de Sida y a drogadictos les cierran su pequeña Iglesia o muchos misioneros no disponen de los medios más simples para curar a personas aquejadas de enfermedades erradicadas en nuestra Sociedad de consumo. Pero Rouco Varela no desayuna cada mañana contemplando imágenes de miseria en el Mundo, sino probablemente leyendo las cotizaciones en Expansión, la sección de Política en El Mundo, la de Sociedad en La Razón, con la COPE de fondo y respirando aliviado cada vez que le llega la noticia de que una “mano negra” ha eliminado a otra “oveja negra” de la Familia Eclesiástica.


viernes 12 de septiembre de 2008

La absurda leyenda






Mejor será olvidar la Historia

de revueltas y agitadores

cuando el siglo comienza su fin,

y enflaquecida la memoria

dejar marchitarse el jardín

donde crecieron aquellas flores

que, sembradas entre cargadores

hicieron suya la Victoria

siendo munición de fusil.

Se aliaron miedo y cobardía

para excavar una gran fosa

donde, el abandono y la apatía

sepultaron a la Revolución.

Fue la fatal resignación

quien escribió que era utopía

sobre la losa que la cubre,

y hoy, ya nadie descubre

que el arma dispara una rosa

cuando la carga la razón.

Se ha hecho invierno en Primavera

y ha amanecido un Mayo gris,

sin rebeldía por montera

sólo el loco de la escalera

busca hoy una playa en París.

Con el estudiante amansado

no habla la Sorbona y calla Nanterre,

con el obrero domesticado

en la Renault, se rinde más que ayer.

Hay flores en la tumba de De Gaulle

y el Ché, sigue perdido en Higueras,

ha enmudecido la voz de Dylan,

se han apagado en Woodstock las velas

y se ha secado la pluma de Jean Paul.

Los adoquines en Saint-Michael levantados

son hoy un fúnebre monumento

a dos cadáveres, el ánimo contestatario

y el espíritu de la insurrección.

Juan XXIII, vuelve a morir, asesinado

por Ratzinger y sus adláteres, resurge Trento

y amortaja a Roncalli cual sudario

la Teología de la Liberación

Si, será mejor olvidar la Historia...

Hoy, ya nadie alcanza la gloria

por ser mártir o guerrilero,

y será alienado o agorero

quien se empeñe en recordar el pasado

por augurar el futuro de este presente.

Nada es lo que hemos aprendido,

nada es lo que hemos conseguido

y mañana, seguramente,

nos dirán que los que su vida dieron

por un ideal como ofrenda

en realidad, jamás existieron,

son sólo una absurda leyenda.



martes 9 de septiembre de 2008

Mariano Rajoy, un hombre sin heridas ni memoria

Así Sr. Rajoy que a la vista de la decisión del Sr. Garzón de elaborar un censo de desparecidos a manos del Régimen golpista de Franco Vd. declara que no es partidario de reabrir viejas heridas. La pregunta es: ¿estaban cerradas?. Tal vez sí para Vd. y los suyos, no sé si porque jamás las consideraron como tales y las denominan, ahora que está tan de moda, “daños colaterales” o porque teme que la sangre que todavía mana de ellas salpique a nombres muy familiares.

Tal vez para Vd. no sea importante lo que ocurrió hace setenta años y que se prolongó durante bastante tiempo, pero para algunos sí lo es, quizás porque tienen un criterio muy diferente al del Sr. Aznar, que en su escala de valores para definir lo que él considera el hecho más relevante acaecido en este País se remonta a dos siglos atrás y lo sitúa en su apoyo a una invasión y a un conflicto bélico que sigue generando espantosas matanzas . Esta situación, la de los miles de personas que fueron asesinadas y enterradas de forma anónima hacinadas en fosas perdidas también comenzó con una guerra y qué quiere que le diga, me quedo con la fotografía de cientos de huesos desencajados y polvorientos en el fondo de un hoyo y con una anciana llorando en el borde del mismo, antes que con la imagen del Trío de las Azores. La primera, la de las víctimas, nos habla de derechos, de justicia, de humanidad y de heroísmo, la segunda, la de los verdugos, de ambición, de locura, de crueldad y de totalitarismo.

¿De qué tiene miedo Sr. Rajoy?. Esclarecer unos hechos tan trágicos - y eso empieza por poner nombre y emplazamiento a los ajusticiados - por encima de un deseo es un deber que no admite más demora en un Estado de Derecho. Hace muchos, muchos años que se tenía que haber llevado a cabo y aún ahora, que comienza a realizarse lo hace de una forma demasiado tímida, demasiado cobarde, anticipando que no se buscan culpables cuando para ser un proceso de reconocimiento digno tendría que incluir a lado de cada muerto el nombre de quien ordenó su ejecución y el motivo de la misma.

No serán sus heridas pero son las de muchos muertos, las de un buen número de represaliados que todavía permanecen vivos y las de otros que perdieron a sus seres más queridos. Sus palabras, mezquinas y partidistas, son una afrenta contra todos ellos y debería de darle vergüenza pronunciarlas y más cuando su intención es convertirse en Presidente de este País. ¿A quién representa Vd.?, ¿al bando de los vencedores?, ¿a los verdugos?, si es así entonces no tiene derecho a pretender estar al servicio de todos los españoles y si su deseo sincero es trabajar por todos ellos, cállese, reflexione y tenga la decencia de respetar el dolor y el recuerdo de aquellos que murieron por defender la libertad y a un Gobierno democrático elegido en las urnas y también el de sus deudos.

Una situación que tuvo como resultado tanto sufrimiento, tantos atropellos, tanto sometimiento y represión, que significó que innumerables familias viesen salir de su hogar arrastrados por la fuerza a varios de sus miembros y que jamás volviesen a saber de ellos; que viudas, huérfanos y padres sin hijos tuvieran que vivir con la ausencia de alguien a quien amaban y por si fuera poco, con la condena día tras día, año tras año, de no poder expresar su dolor ni de reclamar justicia, de tener que estar a los dictados enfermos de aquellos miserables que acabaron con la vida que quien más querían, inmersos en una Sociedad en la que el miedo era un arma al servicio del Poder, siempre con el temor de ser objeto de revanchismos, de venganzas, de envidias, padeciendo hambre, enfermedades y miseria, mientras poco a poco, se iban descarnando en una fosa los huesos de aquellos a los que lloraban y que les arrebataron para siempre; una situación que ha generado toda esa angustia interminable no merece ni olvido ni el perdón para sus causantes. No hay ley del cincuenta por ciento que valga porque la actitud exterminadora y represiva fue originada, empleada y mantenida sólo por una de las partes, la misma que se alzó contra la voluntad de la inmensa mayoría de los españoles, la misma que se autoerigió en dueña de las vidas de todos aquellos que no les secundaron en su sangrienta cruzada y sólo ese bando, el llamado nacional, es el culpable de tantos años de horror y opresión.

Yo no tengo muertos cercanos durante aquel periodo pero sí a un abuelo encarcelado por la justicia criminal de Franco, condenado a muerte en un principio y conmutada después dicha pena, a una abuela, su esposa, a la que un guardia le destrozó un pie de un culatazo por considerar que se acercaba demasiado a su marido durante una visita; tengo a mi otro abuelo en el lado contrario, convertido en Comisario de barrio y que aprovechó tan siniestro nombramiento para dar rienda suelta a todos sus odios y a sus más bajos instintos, que causó daño y muchas personas fueron víctimas de sus actuaciones rastreras. Como nieto de ambos, de aquel que padeció prisión, al que le decían muchas noches que a la mañana siguiente sería él uno de los ejecutados para aumentar su tortura y del otro que sirvió al Régimen de un asesino convertido en Caudillo, me niego a que sean relegados al olvido la angustia de uno y la perversidad del otro. Y Vd., Sr. Rajoy, no tiene el menor derecho a negarnos ni a mí ni a los miles de ciudadanos que así lo reclaman el poner nombre a las víctimas, el que sus restos sean localizados, identificados y depositados allí donde sus familiares lo decidan, así como a divulgar nombres, hechos y circunstancias acerca de los responsables de un periodo siniestro que comenzó hace setenta años y que todavía perdura. Porque sí, aún permanece abierto y seguirá así hasta el día en el que nadie pase horas y horas en las inmediaciones de una fosa con la esperanza de encontrar los huesos de aquel cuya fotografía sostiene en su mano, no terminará hasta que no haya nadie a quien practicar pruebas de adn, no finalizará hasta el día en que no acuda nadie a homenajes como el celebrado en Rivas Vaciamadrid al que llegaron autocares de toda España repletos de ancianos, muchos de ellos mutilados. En ese momento, cuando el recuerdo del sufrimiento padecido no habite en ningún vivo y cuando nadie continúe buscando dónde está enterrado un ser querido, entonces dejará de tener sentido recuperar la memoria histórica pero hasta entonces, es una obligación ineludible para quien tiene la capacidad y la autoridad para hacerlo. Lástima que esta iniciativa nazca tan pobre, tan escasa en sus objetivos, tan parcial, tan poco reparadora y sobre todo, con tanto miedo a arrojar luz en todos y cada uno de los aspectos de lo ocurrido, tal vez sea porque el silencio y el oscurantismo siguen siendo compañeros de viaje en una democracia que tiene mucho más de forma que de fondo.

Y no se preocupe Sr. Rajoy, que a Vd. nadie le va a pedir que lo haga, entre otras razones porque es de sobra conocido su desprecio por todo este asunto y la consiguiente indiferencia que siente hacia las víctimas de la represión franquista, pero haga el favor de callarse ya que no le asiste el derecho de negar la justicia que otros demandan. Está Vd. molestando y haciendo daño con esa soberbia, dogmatismo e ignorancia cuando asegura que esto es un asunto cerrado que nadie le importa ya. Ya sabemos que en el PP es un tema a evitar, algo muy lógico conociendo su ideología y la procedencia de buena parte de sus activos humanos, pero para aquellos que por encima de oportunismos o disciplinas de Partido están los sentimientos, la Justicia y la Verdad, es una herida abierta y de la que sigue brotando sangre roja.

martes 2 de septiembre de 2008

El Alcalde Popular de El Alamo y su fobia a la Bandera Republicana


Si el Maestro declara muy ufano que brindar su apoyo para lo que se ha convertido en una matanza es el momento más importante de la Historia de este País en los últimos doscientos años, uno de sus más fieles discípulos y seguidores tiene pleno derecho a repetir necedades emulando a su líder espiritual y eso es, ni más ni menos, lo que ha hecho el Alcalde Popular de El Álamo (Madrid), Jesús Arribas Yuste, pocos meses después de saltar a los medios de comunicación por sus manejos con tintes especulatorios habiendo un Colegio de por medio.

En aquella ocasión la actuación del Edil conservador pasó por ceder terrenos y fondos públicos para la construcción de un Centro escolar con el muy loable objetivo de dotar a El Álamo de un nuevo Colegio, por supuesto público dado que ese era el origen de los procedimientos empleados en su edificación. Pero he aquí que una vez finalizadas las obras nos apareció -que no sorprendió- con la noticia de que dicha Escuela Infantil y de Primaria pasaba temporalmente a manos privadas por los problemas económicos del Ayuntamiento. Hizo entonces el mayor de los ridículos ante las cámaras de televisión llegando a pedir un euro a cada uno de los telespectadores al estilo "Flores" y lo sigue haciendo hoy porque su Colegio, pagado por todos los habitantes de El Álamo, no consigue matricular a los alumnos suficientes a pesar de la actitud mendicante del Equipo de Gobierno popular y es que a los ciudadanos ya les llega con que el dinero de sus impuestos sirviese para financiar un negocio privado, como para ahora mes a mes tener que engordar la cuenta de resultados de un empresario a cambio de que sus hijos reciban la formación educativa que en derecho les corresponde.

Y en sus trece, nuestro Alcalde reincidente ha decidido esta vez hacerse fuerte en lugar de en el tema económico en el ideológico y para ello, ha escogido como momento las Fiestas de El Álamo y como espacio el chiringuito que cada año instala durante las mismas la Asamblea Local de Izquierda Unida. En dicha caseta hizo acto de presencia la Concejala de Seguridad Ciudadana instando a sus responsables a que retirasen la bandera republicana exhibida en la misma. Como quiera que recibió una negativa ante la exigencia conscientes del derecho y amparo legal que les asiste para tenerla allí expuesta, la funcionaria popular requirió la presencia de la Guardia Civil para que por la fuerza procediesen a la retirada de la enseña tricolor. El tiro a esta buena mujer, muy fiel a los dictados de su Jefe y a los de sus ideales, pero muy ignorante en lo que se refiere a la legislación, le salió por la culata, ya que los miembros de la Benemérita, bastante más instruidos que ella y con un concepto mucho más sano y ajustado de la democracia que la Concejala, no la quitaron sabiendo que no se estaba contraviniendo ordenanza alguna.

La Asamblea de Izquierda Unida de El Álamo se ha convertido para este Alcalde en una china en sus Martinelli y es que la tolerancia de este hombre sólo es comparable a su humanismo y preocupación por las necesidades reales del Pueblo. Tiene atragantada a la Formación Política de Izquierdas por diversos motivos: desde el mencionado del Colegio hasta el rechazo a su apoyo para la construcción de un aeropuerto limítrofe a la Población a instancias del Gobierno Popular de la Comunidad de Madrid, pasando por las críticas que recibe desde IU a su obsesiva carrera en privatizar cuanto se pone a su alcance o por la situación precaria de El Álamo en numerosas dotaciones y servicios, lo que no impide las subvenciones para las corridas en una Plaza de Toros en la que caben más espectadores que habitantes censados hay en la Localidad. Este individuo, todo un ejemplo de respeto a otras opciones políticas, practica el ejercicio habitual de expulsar de los plenos municipales a los afiliados a IU en cuanto abren la boca haciendo uso de su derecho en el turno de ruegos y preguntas como asistentes a los mismos si no le gusta lo que le exponen. El Alcalde, ante la imposibilidad de responder con la lógica inherente a una gestión clara, eficaz y transparente a los argumentos de los simpatizantes de IU, opta por ordenar su desalojo y así ahorrarse el tener que buscar justificación para sus despóticas actuaciones.

El hombre ya intentó por todos los medios que Izquierda Unida no montase la caseta durante las Fiestas e incluso manifestó su negativa a la apertura mediante un escrito dirigido a la Agrupación. Como su estratagema no surtió efecto ni se topó con ignorancia o cobardía por parte de la Asamblea de IU, ahora vuelve al ataque intentando con una bandera lo que no consiguió con un chiringuito.

Este Alcalde o desconoce la Ley o se la pasa por su particular Valle de los Caídos, pero en cualquier caso está demostrando una tozudez, memez, torpeza, ineptitud y animadversión por la libertad, indignas de un trabajador al servicio de los intereses de todos los ciudadanos, incluso los que no les votaron, porque a pesar de la movilización popular el día de las elecciones fletando furgonetas cargadas de ancianos de las residencias de la zona y la solícita ayuda de los apoderados del Partido sosteniendo la papeleta de los octogenarios hasta la misma puerta del aula electoral, algunas personas en el Pueblo, bastantes, no les escogieron.

El tema de la bandera republicana es recurrente y el Sr. Arribas debería de saber que existe una sentencia según la cual la resolución municipal de otro Ayuntamiento popular de Madrid, que obligó a la Formación local de IU a retirarla de su caseta durante las fiestas, es contraria al ordenamiento jurídico porque vulnera los artículos 16.1 y 20.1 de la Constitución, en los que se garantiza la libertad ideológica de individuos y comunidades así como a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Tal vez su desprecio manifiesto a la Constitución viene en solidaridad con varios miembros de AP que en su día votaron en contra de la misma y es que algunos, parecen echar de menos una Ley de Vagos, Maleantes y de paso Librepensadores.

La bandera republicana no es oficial y por lo tanto no puede ser utilizada en actos oficiales del Estado o de sus Instituciones como si lo fuera. Pero es legal Sr. Alcalde de El Álamo, algo que no le ocurre a la simbología fascista y eso incluye a la enseña franquista con el águila de San Juan, porque la del mentor del Sr. Fraga representa valores a favor de la anulación del pluralismo político, de la represión de otros partidos e ideologías, del uso de la violencia, de la eliminación física de individuos contrarios al Sistema y en contra de la libertad de expresión y participación democrática. Todo eso hace que el fascismo y su simbología sea inconstitucional e ilegal. Sin embargo, la bandera republicana, la oficial hasta el alzamiento militar contra un Gobierno elegido en las urnas está dentro de la Ley como fuera lo está el escudo franquista exhibido en el Ayuntamiento objeto de la sentencia judicial y que un alcalde anterior, también del Partido Popular, se resistió durante mucho tiempo a retirar.

Sr. Arribas Yuste, en el cortijo en el que trata de convertir El Álamo le ha salido un grupo de "Gordillos" (Marinaleda) que no responden con servilismo a su actitud fascistoide, por lo tanto, olvídese de fantasmas particulares, de obsesiones persecutorias o de manías personales y trate de administrar en vez de cómo lo está haciendo hasta ahora, con dignidad y por el bien del Pueblo. Su guerra privada contra IU y su fobia a la divisa republicana es una patología que no debe de interferir en su labor de gobierno y tampoco debería hacer perder el tiempo a la Guardia Civil con sus rabietas, que su Sra. Concejala de Seguridad Ciudadana le podrá bailar el agua como disciplinada recadera, pero hace mucho que ese Cuerpo de Seguridad asumió la democracia y la libertad como valores a defender y a no coartar como Vd. ha intentado una vez más.







domingo 31 de agosto de 2008

La contribución de Aznar a la Historia


Para la fotografía que acompaña a la entrevista eligió esconderse a medias tras la bandera rojigualda de España, la que tenemos, con algunas modificaciones, desde la victoria del alzamiento en 1936; tal vez el Sr. Aznar preferiría haberlo hecho, para dar mayor credibilidad a sus declaraciones, detrás de un misil - por poner algún ejemplo de arma de destrucción masiva - pero supongo que al igual que la Alianza invasora de Irak no las encontró en dicho País ni Mr. Bush debajo de una mesa, el Ex Presidente popular tampoco las halló en lugar alguno.

A falta de un fin que justificase sus medios a unos y otros no les ha quedado más remedio que saltar de un particular humor a un tenaz empecinamiento necio para tratar de respaldar desde ambas estrategias la incursión militar en el País asiático, lástima que entre la aguda chispa del Presidente estadounidense buscando las armas bajo los muebles mientras decía: "esas armas de destrucción masiva tienen que estar en alguna parte" y las declaraciones del Ex falangista Aznar asegurando que no se arrepiente de haber prestado su apoyo a la ocupación, haya docenas de miles de muertos cuya macabra mueca contrasta con la sonrisa del Trío de las Azores, responsables de una masacre que todavía continúa sembrando de cadáveres las calles de ese País.

Para el Presidente de las FAES la fotografía con Bush y Blair es el momento histórico más importante de España en los últimos 200 años. Prefiero no decir a que me recuerda esa cifra, pero tan mezquino puede ser el sacar ese tremendo episodio que me viene a la memoria a colación en este momento, como ruin el enorgullecerse de haber contribuido a encender la mecha que nos explotó en la cara.

Las palabras de Aznar en El Mundo referentes a la invasión de Irak sólo pueden ser pronunciadas por un necio o por un loco, pero únicamente lo puede hacer con tal aplomo y soberbia quien sea una combinación de ambos. No olvidemos que la locura no tiene porque suponer el meterse la mano en la pechera y creerse Napoleón, aunque algo de afanes imperiales haya en el hecho de ser un ridículo comparsa de quien se arroga el derecho de invadir una Nación sin el visto bueno de la ONU, pero sin duda es síntoma de desequilibrio la imprudencia y la irreflexión que acompañan al hecho de sujetarle el rifle a Bush mientras recibía la negativa en acompañarles en tan sangrienta barbaridad por parte de los mandatarios de otros Países, a los que nuestro entonces Presidente intentaba convencer de modo patético como buen lacayo del Norteamericano y lo que es peor, al mismo tiempo que en España, como en muchos otros lugares, millones de personas salían a la calles exigiendo que este País no colaborase en modo alguno en una Guerra tan absurda, indigna y orquestada sobre falsedades, como se ha demostrado después y como ya sabían en aquel momento los que la propiciaron, porque en ninguna de las inspecciones previas que se realizaron en Irak se encontraron las famosas armas. Este hecho precisamente, el ser compinche de los organizadores de esa apuesta por la muerte inútil de miles de inocentes bajo una premisa ficticia es la otra pata sobre la que se sustenta la actuación del entrevistado: la necedad, porque sólo la ignorancia y la majadería le pudieron llevar a ser compañero de tan atrabiliarios personajes en ese siniestro viaje.

José María Aznar quiso entonces codearse con los "grandes" y tal vez así curarse de ciertos complejos que le acompañaban conocedor como era de la losa de su pasado franquista de la que todavía no ha conseguido desembarazarse porque probablemente ni lo ha querido ni lo ha intentado, así como de su falta de carisma y de su inferioridad manifiesta con respecto a su antecesor en la Presidencia de España, pero esas amistades que hay que reconocer que le habrán valido para hacer un álbum de instantáneas muy coqueto en las que aparecerá dándole la mano a su amado Bush, o con la de éste sobre su hombro, riéndole las gracias e incluso con los pies encima de su mesa, también le sirvieron para mostrar su verdadera cara ante el Pueblo que lo había elegido en las urnas, la de un déspota, trepa, insensible y servil, que prefirió ser el títere insignificante de un Gobernante con un amplio historial de muertes, violaciones de derechos y corrupción a sus espaldas, a escuchar y aceptar la demanda más que mayoritaria de los ciudadanos a los que debía su cargo y ante los que se había comprometido, en un alarde de hipocresía, a ser receptivo a sus demandas, para que nuestro País no secundase esa atrocidad infame. Claro que su condición, por si alguien lo dudaba, quedó patente cuando tiempo después quiso hacernos creer y en contra de todas las evidencias, que la matanza de Atocha había sido perpetrada por ETA. Y es que la necedad y la locura han de servirse necesariamente de la mentira para intentar maquillar la naturaleza de sus acciones.

Yo supongo que si el Sr. Aznar ha sido capaz de dormir con tranquilidad después de lo de Irak, no le va a quitar el sueño el hecho de ratificarse en aquello que constituye uno de los capítulos más vergonzosos y execrables de nuestra Historia. Desconozco si en su fuero interno se cree sus propias palabras o son la soberbia y la cobardía lo que le llevan a no admitir su trágica equivocación en aquel momento, pero vistas las ínfulas de este individuo, su profundo engreimiento y su descarada arrogancia, dudo que se arrepienta de nada de lo que ha hecho o dicho porque una cosa es cierta y no se le puede negar, que de aquel pasado fascista a este presente neocon, este hombre, acompañado siempre por una notable ambición de poder y por el deseo de retratarse junto a los más influyentes dignatarios, ha hecho gala de una gran coherencia ya que por más que cambiase la camisa falangista por el polo de lacoste, sus ideas y principios han permanecido prácticamente invariables en todo ese tiempo.

Yo en el fondo le agradezco que haya concedido esa entrevista en el medio más lógico y adecuado para exponer sus declaraciones, porque tales manifestaciones sirven de sano y conveniente recordatorio para aquellos cuya memoria pueda flaquear en cierta medida o a los que ese infausto acontecimiento les sorprendió demasiado jóvenes como para asimilarlo convenientemente, ya que no olvidemos que si bien el entonces todavía máximo dirigente del Partido Popular y Presidente del Gobierno primero despreció la voluntad de los españoles apoyando la invasión y después trató de engañarlos, algo de lo que sigue sin retractarse hoy en día, los que en aquel momento formaban parte del Aparato de su Formación Política, muchos de los cuales siguen ejerciendo responsabilidades en la misma, en ningún momento tuvieron el valor y la decencia, por más que bastantes así lo creyesen, de desautorizar la voz de su amo y oponerse de forma clara y tajante a sus desventurados designios. A día de hoy siguen siendo valedores de afirmaciones tan insensatas e irracionales como las hechas el pasado jueves por su antiguo líder y dicha actitud, es un claro indicio de cuál es su modo de entender la forma de gobernar. Cuando se antepone la disciplina de Partido al servicio, los intereses y los requerimientos de los ciudadanos, el resultado es que somos corresponsables en una matanza feroz e indiscriminada cuyo fin todavía no ha llegado, así como en innumerables casos de violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de ocupación en Irak.

Sin duda, la foto de Las Azores, es uno de los momento más importantes de la Historia de España en los últimos doscientos años, pero no olvidemos que la trascendencia o repercusión de un hecho puede ser extraordinaria tanto por lo positivo y beneficioso de sus consecuencias, como por lo dramático e ignominioso de sus efectos y a mi juicio, la imagen del Triunvirato Justiciero tuvo como resultado esto último. Y si alguien nombra a Afganistan en descargo de Aznar, que tenga presente que jamás un muerto se disculpa con otro cadáver.

jueves 28 de agosto de 2008

Los carroñeros mediáticos

Uno de los objetivos de un medio de comunicación es obtener el mayor número de lectores o de oyentes posible, algo muy loable por supuesto, pero que no sirve como justificación para “intoxicar” la información veraz y contrastada, convirtiéndola en sensacionalismo, carnaza para morbosos y pura especulación.

Determinados periódicos y cadenas, pocos por fortuna, han mostrado una actitud que dadas las circunstancias tan trágicas que vivimos, no tiene otro calificativo que carroñera. Con titulares y opiniones editoriales que esconden el deseo de hacer leña de aquellos contra los que arremeten habitualmente empleando para ello noticias que como esta, conmueven e impresionan de modo tremendo a la Población, dan muestra con tal actitud de que su afán no es hacer periodismo, sino que están al servicio de ciertos intereses actuando como secuaces mediáticos conscientes de la importancia que la información tiene en el comportamiento de la Sociedad.

Aprovechar el accidente de Barajas para este juego sucio y que denigra a la mayoría de profesionales de la comunicación que ven así ensuciarse el buen nombre de tan necesaria labor, es una conducta rastrera y más, cuando están echando basura sobre ciertos colectivos dedicados a la aviación de forma abyecta.

Un accidente aéreo nunca se produce por una sola causa, tienen que darse una serie de circunstancias para que desemboquen en una tragedia como esta. Una Empresa puede tener muchos conflictos internos laborales, de gestión, económicos o de la índole que sea, pero de ahí a buscar el origen del desastre en esa situación hay un abismo.

Se oyen versiones, interpretaciones, conclusiones y declaraciones de naturaleza ruin hacia trabajadores pertenecientes a la Compañía implicada en el siniestro. Desde dudar de la labor de los TMA (mecánicos), hasta decir que el Comandante se empeñó en irse al aire con una avería o que no quería efectuar el vuelo pero que se lo denegaron. Por otra parte y en el colmo de una actitud tendenciosa, se llegar a responsabilizar al Gobierno de lo ocurrido.

Cualquier TMA de una Compañía Aérea es consciente de lo que su trabajo conlleva y en ningún caso pasará por alto un fallo que pueda poner en peligro la aeronavegabilidad del avión ni jamás lo solucionará de forma chapucera. Los mecánicos saben que hay vidas en juego y ni su profesionalidad ni su conciencia, les permiten que una aeronave despegue sabiendo que algún sistema puede ocasionar problemas que afecten a la seguridad en vuelo. Por otro lado el Comandante del avión tiene autoridad absoluta en lo que al salto que va a realizar se refiere, por lo tanto no existe persona alguna, ni tan siquiera el dueño de la Compañía, que le pueda obligar a volar si él considera que hay alguna sospecha fundada de que algo puede fallar. Y por descontado, ni una amenaza de despido por no salir a volar ni cualquier otra medida intimidatoria van a hacer que despegue en contra de su voluntad, porque el Piloto al mando es consciente de que muchas vidas, entre ellas la suya, tienen prioridad absoluta sobre cualquier otra consideración. Igualmente, hasta el último instante antes de estrellarse, la tripulación técnica está tratando por todos lo medios de evitar el accidente y si al final no lo consiguen, no será por falta de conocimientos o de interés, sino porque esa acumulación de circunstancias que decía han llevado bien a un error insuperable, insuperable para cualquiera, o a una situación anómala imposible de corregir.

Por muy complicado que sea el panorama en una Compañía Aérea no hay un solo mecánico o tripulante que haga su trabajo en tierra o se suba a la aeronave con desidia o actuando de forma negligente. Aunque sepa que se va a ir a la calle al día siguiente, pondrá toda su atención en asegurarse del estado óptimo de la aeronave o en realizar el vuelo y lo hará con absoluta profesionalidad y rigor.

Habitualmente los periodistas que por iniciativa propia o siguiendo la línea impuesta por el medio para el que trabajan, dan el titular más llamativo y polémico o alimentan odios hacia sus “enemigos” de siempre, son los mismos que confunden datos en su afán por atacar de modo feroz a quien les conviene hacerlo, da igual que se trate en este caso de la naturaleza de una avería, de las velocidades del avión, fases del vuelo, actuaciones de la aeronave, procedimiento a seguir, secuencia de los hechos o lo que sea. El caso es difamar, que algo queda.

Estamos viviendo momentos muy tristes para muchas familias, incluidas las de los tripulantes y también para innumerables trabajadores de la aviación, que cada vez que ocurre algo así, conozcan o no a las víctimas, sienten una solidaridad, tristeza y sensación de impotencia y rabia difícil de describir. Tengamos respeto para todos ellos y empiecen por dar ejemplo ciertos medios informativos cuyo comportamiento viene siendo repugnante desde el accidente. Estamos trabajando con máquinas y a merced de factores externos ajenos a veces imposibles de controlar; entra dentro de lo probable que en ocasiones se produzcan incidentes y hasta accidentes. La mayor parte de las veces esos profesionales los solucionan sin ninguna consecuencia pero también es inevitable que muy de vez en cuando, todo acabe en algo tan espantoso como lo ocurrido, sin que eso pueda suponer dudar de la capacidad, entrenamiento, profesionalidad o dignidad de trabajadores merecedores de todo el respeto y admiración. Al igual que es indigno echarle la culpa a quien esté gobernando, que podrá cometer grandes fallos en su gestión pero en modo alguno es responsable cuando se produce una tragedia como esta en la que dicho sea de paso, pueden haber perdido también a algún familiar o amigo. El Partido Político en el poder puede ser culpable en cierto modo de la situación económica o laboral de un País y de modo indirecto, de la que viva una Compañía Aérea, pero utilizar eso para atribuirle un accidente tan espantoso como ese, sólo puede ser producto de individuos mezquinos y arribistas que valiéndose de los medios que tienen a su alcance, no sienten el menor reparo en utilizar el dolor y la muerte como armas arrojadizas. Lo dicho, son carroñeros.

La Revolución Pendiente

Oscar, un buen amigo y compañero en actividades encaminadas al deseo compartido de que se produzca una honda transformación social a través de la información, de campañas, movilizaciones, denuncias y actitudes solidarias me dijo en cierta ocasión: "Julio, todo esto que hacemos está muy bien pero lo que estamos consiguiendo es engrasar el Sistema y perpetuarlo...".


Hasta ese momento yo no había reflexionado sobre las consecuencias no deseadas pero reales de trabajar por cambiar una estructura social profundamente injusta y por intentar aliviar los desmanes que causa. Únicamente, como testigo y víctima de una realidad en la que el poder omnímodo en manos de unos pocos provoca una desprotección sangrante en la mayoría, mi pretensión era unir aquellas reivindicaciones que consideraba necesarias a la ayuda a los más desamparados y débiles, pensando que con ello colaboraba en mitigar las nefastas consecuencias de una Organización que alimenta el elitismo y supone diferencias sociales tan extremas con todo lo que ello comporta: abusos, esclavitud encubierta, miseria, hambre, sometimiento, marginación, maltrato, crímenes, etc.

Pero las palabras de Oscar me hicieron pensar y mucho acerca de los efectos que cualquier labor de índole benéfico, asistencial o contestatario puede tener en el origen mismo del daño que se pretende reparar. Y es que no hay que olvidar que la mayor parte de regímenes políticos de este Planeta, con sus correspondientes ramificaciones ejecutivas, legislativas y judiciales, con todas sus leyes, códigos, usos, costumbres y por supuesto, con su gestión económica, tratan por todos los medios de aparentar tanto ante sus gobernados como frente al resto de naciones, la libertad, democracia y progreso exigidos en el Orden Mundial actual, sobre todo en lo que llaman, vaya sarcasmo, el Mundo Libre, pero que se queda habitualmente en una mera puesta en escena y no suele ser más que una pantomima sin correspondencia en la realidad, una farsa que todos admiten, unos por conveniencia y otros por mansedumbre, miedo o apatía, pero que pocos se creen.

Sin embargo dicha Doctrina, consciente de los tremendos perjuicios que produce sobre todo en determinados sectores más desfavorecidos, necesita a quien cauterice esas heridas para que el paciente, el Pueblo, no muera desangrado; se le puede maltratar pero es necesario mantenerlo con vida y aún aparentar que se cuida de él para dar mayor legitimidad a un Sistema altamente dañino pero muy astuto, que sabe perfectamente cómo dignificar aquellas actuaciones propias indecentes para no poner en peligro su propia existencia.

ONGs, asociaciones de defensa y protección de todo tipo, campañas de voluntariado, de auxilio social, grupos de ayuda humanitaria, colectivos animalistas y ecologistas, toda una serie de agrupaciones dedicadas a paliar a duras penas y sin tener casi recursos para ello, el mal que en tantos ámbitos provoca el Sistema actual, unas veces por su acción y otras por su omisión pero que en cualquier caso responde a una estrategia infinitamente probada, repetida y sin duda válida para sus fines: acentuar las diferencias y conseguir que la mayor parte de la Sociedad esté al servicio del resto, todo ello creando un aparente estado de bienestar que no sólo no es real, sinó que sirve para alimentar continuamente a esa bestia establecida lo más alto de la pirámide, aquellas personas que acaparan riqueza, poder y calidad real de vida de forma monstruosamente desproporcionada y en detrimento de los situados en el resto de dicha pirámide, en la que algunos, creyéndose cercanos a la cúspide, no dudan en pisar a los que tienen debajo pensando que podrán acceder a la zona de los privilegiados, siguiéndoles el juego, contribuyendo a la domesticación y represión de los que están todavía en peor situación y todo ello ignorando que no podrán subir a lo más alto salvo rarísimas excepciones, contadas y calculadas para una vez más dar esa apariencia de igualdad que sirva de argumento contra posibles revueltas o ataques a un Sistema que es la antítesis de la democracia, si atendemos a la esencia del término y no a la degeneración actual y llevada a la práctica del mismo.

Pensemos por un momento en qué pasaría si no hubiese colectivos dedicados a ayudar a los que viven en la calle, a los casos de mayor pobreza, a los trabajadores explotados, a los más débiles y desasistidos, si no existieran organizaciones para socorrer a personas que viven en la marginalidad, en la indigencia, perseguidos o discriminados. Grupos que denunciasen los crímenes de guerra, las continuas violaciones de los derechos humanos, penas de muerte, casos de esclavitud, prisioneros políticos, Guantánamo, el asesinato de José Couso o la encarcelación de Franki. Asociaciones de voluntarios y activistas por la abolición del maltrato animal, luchando contra el deterioro del medio ambiente, las talas indiscriminadas, las mareas negras...La lista podría prolongarse de forma interminable.




Si todo ese entramado de ayuda y denuncia no existiese, ¿qué ocurriría?, ¿sería sostenible un Mundo en el que no hubiese quien atendiese las injusticias y recogiese la basura que provocan y esparcen los que dirigen, deciden y acaparan?, ¿cuánto tiempo más podría la Humanidad aguantar antes de rebelarse contra un Sistema que la sojuzga y daña de tal modo si nadie se ocupase de ser su voz y tratar de calmar su dolor?.


Por eso engrasamos y perpetuamos el Sistema, porque por un lado suplimos con mucha voluntad y pocos medios las necesidades básicas de los parias, categoría en la que entramos la gran mayoría y por otra, los poderosos utilizan nuestro trabajo en su beneficio haciendo ver que hay libertad, porque nos permiten protestar –siempre de forma controlada claro- y que hay preocupación por el bienestar social, cuando realmente está las menos de las veces la ayuda organizada desde instancias oficiales siendo entidades altruistas, voluntarios, activistas y asociaciones cuyos miembros han adquirido ese compromiso, los que gritan no a las situaciones de injusticia y violaciones de derechos fundamentales sean cometidas sobre animales racionales, irracionales o sobre el medio ambiente. En cualquier caso y aunque la asistencia venga desde el ámbito estatal, no olvidemos que son ellos mismos los que permiten y originan las víctimas por alimentar el Sistema que las causa.

Oscar y yo, como otros muchos, seguiremos echando una mano allí donde podamos, continuaremos acudiendo a manifestaciones autorizadas, en el horario permitido y por el itinerario previsto, participaremos en actos benéficos, de ayuda o de solidaridad, seguiremos gritando y denunciando en la medida en que nos lo toleren pero en el fondo, nos quedará un sabor amargo y una sensación de tristeza porque con cada acto de demanda consentido o de solidaridad estaremos engordando a esa bestia y legitimando el Sistema, estaremos lavándole la cara y aún tendremos que soportar que nos digan: ¿véis como hay libertad?, os dejamos protestar; ¿véis como nos preocupamos de los desfavorecidos?, hay redes de asistencia y ayuda.

Y es que saben que no podemos hacer otra cosa, porque hay que ser como ellos para ver a un niño morir de hambre, del hambre que ellos permiten; a un inmigrante ahogándose al huir de la miseria o de la guerra, las que ellos consienten; a un preso pudrirse en una prisión por razones políticas, su política; a un ser humano condenado a muerte, por su Ley; a un toro a punto de ser torturado, porque es una tradición legal; al mar tiñéndose de negro por un comercio que sostienen o a un árbol a punto de ser cortado por razones especulativas y permanecer impasibles.



Si tuviéramos estómago para permanecer indiferentes en tales casos, antes o después sin duda la situación llegaría a tal punto que reventaría y de forma violenta se tendría que producir ese cambio social, porque la Humanidad habría sido tan castigada, expoliada y sometida y las consecuencias, sin nadie que las atendiese, tan graves y generalizadas, que el camino para una revolución inmediata a gran escala estaría abonado y el hombre despertaría de su letargo, abandonaría sus temores y consciente de la realidad, se lanzaría a la lucha para no seguir siendo siervo y víctima de los de siempre , los que a lo largo de la Historia, con dife
rentes maquillajes pero idénticos objetivos, se ocupan de dirigir nuestras vidas y hasta nuestros pensamientos con bastante palo y algo de zanahoria. Pero no olvidemos que al final el que muere magullado siempre es el burro y el que cuenta los beneficios es el amo. Así ha sido y así será hasta que llegue el día en que los burros se harten de recibir varios golpes por cada bocado de zanahoria que su dueño les ofrece.



viernes 1 de agosto de 2008

Olimpiadas, Ejecuciones y Desuellos










Llegan las Olimpiadas a China cual maná caído del cielo oriental para ese País, un regalo no solo en forma de cuantiosos ingresos sino sobre todo, que representa la recuperación definitiva y oficial de la confianza por parte de otros Estados después de la condena internacional de la que fue objeto por la sangrienta matanza ocurrida en Tiananmen en 1989.

La conculcación de los derechos fundamentales también parece tener un precio: en este caso, como suele ocurrir, los intereses comerciales. China, un lugar con una mano de obra no barata, sino con sueldos miserables, es el sitio escogido por muchos inversores extranjeros para abrir sus fábricas, sin olvidar que una Población de 1300 millones de personas es un mercado potencial muy goloso. Todos los países que acuden a los Juegos Olímpicos y en especial EEUU, que es quien más favorece económicamente a China permitiendo incluso que los productos manufacturados en este País entren en territorio estadounidense pasando la aduana como si hubieran sido elaborados en suelo norteamericano, parecen no conceder la menor importancia al hecho de que en el País oriental sean ejecutadas al año más de 7000 personas, que 300 millones de sus habitantes vivan con un euro diario o que muchos chinos trabajen setenta horas a la semana en condiciones tremendas por salarios de hambre.


Pero no quiero referirme aquí a la situación de los derechos humanos en China, una realidad espantosa sabida por todos y que no supone motivo suficiente para que el “Mundo libre” ejerza una presión real efectiva sobre los responsables de tales desmanes, sino que pretendo hacer mención a un hecho menos conocido y por supuesto, que no merece condena alguna por parte de otros gobiernos: la crueldad absoluta, sin ningún tipo de control ni de legislación al respecto, con la que se trata a los animales en China.

Imagínese que va Vd. con su perro paseando por la calle y como ha habido un brote de rabia unos funcionarios se lo arrebatan y lo matan a golpes, lo electrocutan o lo entierran vivo. Eso fue lo que hicieron en 2006 matando a más de 300.000 perros de diferentes provincias en cinco días. La única reacción oficial en el exterior fue un comunicado de la OMS hablando de la necesidad de prevenir la rabia.

En China la bilis de los osos se utiliza para hacer desde medicinas que curan la impotencia hasta para elaborar vino, pasando por champús, colirios o té. Capturados en libertad o criados en granjas, son introducidos en jaulas minúsculas donde han de permanecer recostados; sin anestesia se les implanta un tubo permanente en la vesícula para que gotee por el mismo la bilis y ese es su día a día hasta que mueren, muchas veces por infecciones provocadas por el drenaje que jamás son atendidas. Sea capaz de sobrevivir semanas o años, toda su existencia se reduce a estar enjaulados en una granja con un catéter implantado en su cuerpo para satisfacer la creciente demanda de productos de todo tipo elaborados con su bilis.

Algo similar ocurre con los tigres que también viven confinados en granjas donde se les mantiene en condiciones penosas; en este caso la intención es utilizar sus huesos con aplicaciones medicinales y también para hacer vino. El Gobierno Chino aparentemente vetó este tipo de comercio en 1993, sin embargo existen numerosas pruebas de que sigue habiendo centros de reproducción y cría de tigres en el País para obtener sus huesos, además de continuar la captura de ejemplares en libertad.


La industria peletera en ese País es probablemente el sector más atroz en lo que al maltrato animal se refiere. Cerca de un tercio de las pieles provienen de animales salvajes cazados y el resto de criaturas en cautividad. Utilizan zorros, visones, mapaches, martas, conejos y en gran número, perros y gatos. La carne de los perros es comprada por restaurantes y su piel, al igual que la de los gatos, sirve tanto para hacer prendas de ropa o accesorios como juguetes; esos peluches que muchas veces compramos en España para nuestros hijos manufacturados en China, están fabricados en ocasiones con piel y pelo de perros y gatos. Suelen tener a éstos enjaulados y hacinados en lugares muy fríos para favorecer el crecimiento del pelo; habitualmente les atan las patas con alambre para sujetarlos. En el momento de desollarlos utilizan diferentes métodos, el ahorcamiento, colgarlos de un cable e introducirles con una manguera agua por la garganta hasta que se ahogan, golpearlos con barras de hierro, lanzarlos contra superficies duras o simplemente, inmovilizarlos de algún modo y con ellos vivos, comenzar a rajar su piel desde una pata en el caso de los perros o por el estómago en el de los gatos e ir separándola de la carne. Son corrientes, están documentados gráficamente y cualquiera puede ver las imágenes de los casos en los que estos animales, con toda su piel arrancada y ensangrentados, se mueven, parpadean y agonizan lentamente hasta que pasado un tiempo, mueren tras padecer una agonía inimaginable y terrible. La única preocupación de los hombres dedicados a esta industria siniestra es que la piel de estos animales salga en una sola pieza.

Estos hechos que aquí nos pueden parecer increíbles allí tienen lugar con total impunidad puesto que en China no existe Ley de Protección Animal alguna y los empresarios involucrados en este comercio nauseabundo, tienen libertad para decidir cómo crían a los animales, sus condiciones de cautiverio y el modo de matarlos; por no estar obligados no lo están ni tan siquiera a poner fin a su vida antes de arrancarles toda la piel.

Por supuesto, la visita a estos Centros de tortura y exterminio animal están prohibidas para personas ajenas y mucho más si son extranjeras. Los responsables de esta locura son conscientes de la repulsa que su conducta genera y tratan de ocultarla a los extraños, sin embargo, gracias a personas que han conseguido introducirse en esas granjas tenemos sobrados y espantosos testimonios de lo que está ocurriendo, a los que se suman los obtenidos en mercados y centros de producción al aire libre, donde podemos ser
testigos de los animales enjaulados a la espera de su turno, de cómo se les mata a golpes, de su despellejamiento en vida y observar las pieles expuestas o sus cuerpos alineados a la espera de que vengan los compradores y los adquieran. Es también habitual en China ver pasar vehículos con jaulas repletas de perros o gatos vivos; sus miradas reflejan toda una existencia de dolor, de sufrimiento y la certeza de su destino, porque las muertes se llevan a cabo normalmente con los condenados todavía vivos delante.

Llegan las Olimpiadas y el deporte unirá a los Pueblos en esta ocasión sobre suelo chino. Competición, entretenimiento, diversión, alegría, festejos, toda una combinación de actos pensados para ofrecer al Mundo una imagen moderna de un País en el que si la vida humana tiene poco valor, los animales son tratados del modo más cruel y espantoso que podamos concebir.

http://www.animanaturalis.org/rgrg

http://www.altarriba.org/

http://www.animalsasia.org/

http://www.findelmaltratoanimal.blogspot.com/





















martes 15 de julio de 2008

Ganando al fútbol, ¿qué importa el resto?

Es lunes y desde ayer observo un ambiente festivo: caras alegres, petardos – en este País el ruido es la forma más habitual de celebrar algo -, felicidad, actitudes complacientes, orgullo y una euforia tan generalizada que por un momento pensé que algo maravilloso, importante y casi milagroso había acontecido.

Tal es la algarabía que se vive a mi alrededor que quise imaginar que se habían acabado las guerras, que el hambre en el Planeta ya era historia, que no habría más injusticias, más desigualdad, más opresión; creí que el trabajo, la educación y la sanidad eran al fin derechos inalienables del hombre y a los que todos, sin excepción, tendrían acceso; por unos instantes me figuré que tanto festejo era debido a que no habría una patera más con sus ahogados, que a nadie se le “clasificaría” por su raza y sobre todo, por su poder adquisitivo, que habría libertad religiosa y de elección sexual, que ningún ser vivo, incluidos por supuesto los animales, volvería a sufrir algún tipo de maltrato o de tortura. Durante unos segundos soñé que el júbilo popular que hoy he visto por doquier se debía que empezaba un nuevo futuro, en el que nuestros hijos no se verían sometidos a la misma esclavitud legal que nosotros padecemos.

Sin embargo, no era más que una ilusión. El entusiasmo no se debía a nada de lo anterior y respondía únicamente a un hecho puntual y al parecer, capaz de movilizar a la Población como ningún otro acontecimiento puede hacerlo: un triunfo futbolístico.


Pocas dudas tenía acerca de la domesticación a la que estamos sometidos y como nuestra actitud, harto servil y de una mansedumbre extrema, favorece los objetivos de los que sacan partido de explotar al resto de los hombres a cambio de unas migajas de espectáculos alienantes con los que nos mantienen entretenidos y sobre todos, incapaces de reflexionar acerca de cómo somos peones al servicio de los intereses de los más poderosos. Pero hoy, mientras en la televisión escuchaba que TODA España estuvo ayer pendiente del Partido y que tiene en un portero que detuvo con gran pericia unos balones a su nuevo ídolo, me siento un elemento extraño, casi preso de alguna patología perversa, y no sólo porque no me guste lo más mínimo el fútbol y me traiga sin cuidado quién gane o quién pierda un encuentro, no sólo porque no me sienta identificado con las imágenes de un Rey impuesto sentado en el Palco celebrando los goles, sino porque pasada la resaca de esta droga que a tantos une, volverán las disensiones cuando hablemos de las injusticias, de la inmigración, del acceso a la vivienda, de la imposibilidad para llegar a fin de mes, de la sanidad pública descuidada, de la educación pública olvidada o de un Sistema Económico en el que cada día las diferencias entre ricos y pobres son mayores.


Y algunos me tacharán de mal patriota porque no me importe lo más mínimo que España se clasifique. Tal vez lo sea, pero es que por encima de un País líder en una actividad deportiva que por otra parte me aburre soberanamente y a la que no le encuentro ningún aliciente, quiero dejarle a mis hijos un Planeta sin fronteras, sin miserias, sin guerras y sin desigualdades. ¿Mal patriota?, posiblemente, y es que cuando Patria es sinónimo de egoísmo, ignorancia, conformismo y mansedumbre, yo, elijo ser un apátrida.

martes 1 de julio de 2008

No me da lástima Sr. Rajoy

¿Y a mí que sigue sin darme lástima el Sr. Rajoy?. A la gaviota del Partido Popular le han crecido unas palas y se ha convertido en otro helicóptero como aquel de Móstoles, con la diferencia de que en este caso el piloto no se las ha de ver con un exceso de peso al despegue, sinó que lo que hay es una verdadera batalla dentro de la aeronave por ver quién coge los mandos mientras el todavía líder, asiste desconcertado y asustado al prólogo de su caída, ya que a buen seguro, de tal forcejeo resultará inevitablemente el accidente y Mariano tendrá que salir de Génova con la misma cara pálida con la que surgió del interior de aquel autogiro siniestrado.


Decía, Sr. Rajoy, que no me conmueve lo que le está ocurriendo, ni aunque a mi alrededor escuche a algunos de los que le votaron hace pocas semanas decir que es Vd. un “rojo”. Pudo haber formado parte de alguna ONG, o integrarse en algún Partido en el que fuesen más importantes los votantes que los votos, trabajar dentro de una formación que defendiese la igualdad, la libertad y el servicio a los ciudadanos comenzando por donde hay que hacerlo, dando el ejemplo dentro de la propia organización; sin embargo, aupado por el mismo que probablemente ahora va a silbar mirando hacia otro lado mientras Vd. da con su barba en el suelo, eligió dedicarse a defender los principios del Partido Popular sin adivinar que acabaría devorado por los mismos postulados que amparaba. Y es que no se puede tender la mano a Leonardo Boff y pretender optar al Papado; aprenda algo de su admirado y hasta ayer admirador - mañana ya veremos - el Sr. Rouco Varela.

Está inmerso de un proceso de linchamiento y las apuestas no le favorecen. Pero a la vuelta de una esquina, con las cámaras para recoger cada detalle de la batalla no le esperaban sus enemigos – conocidos - de siempre; no eran socialistas, ni comunistas, ni inmigrantes, ni homosexuales, ni tan siquiera la gran mayoría, los oprimidos y explotados por el sistema capitalista, los que aguardaban agazapados para abalanzarse sobre Vd. con la intención de dejarle fuera de escena, sinó que eran sus amigos, sus pares, sus iguales, sus juventudes y senectudes populares, las mismas que le arroparon en Marzo, las que ahora le dicen que si ayer era un referente, ahora es un pelele mediocre y acáso traidor. ¿Y qué quiere?, ¿piedad, complicidad, ayuda, comprensión?. No nos pida que nos apiademos por el ataque de aquello que ha defendido hasta ahora con tanto ahínco Sr. Rajoy, porque Vd. ha liderado un Partido Político basado en una visión conservadora, inmovilista, reaccionaria, jerarquizada y elitista de la Sociedad y le creo con la honestidad suficiente como para admitir que ha comulgado con todos esos principios y que ha tratado de trasladarlos a la gestión de este País, aunque no haya podido hacerlo tras el resultado adverso obtenido en las elecciones.

Vd., como otros tantos, se irá probablemente a la Empresa privada; está claro que no le van a pagar las sumas millonarias que recibe su antiguo mentor, el Sr. Aznar, por sus soflamas tan bochornosas como inútiles ante cientos de comensales-piraña nadando en la corriente neocon, porque Vd. no ha sido Presidente, así que su verborrea, igual de pobre que la de su antecesor aunque algo más comedida en los últimos tiempos, le servirá al menos para cerrar tratos y negocios con aquellos que antes que profesionales, prefieren rostros conocidos y probados adalides de la Plutocracia como imagen de su producto. Y es que ya se sabe, si José María cobra de Rupert Murdoch y Eduardo Zaplana lo hace de Telefónica, ¿por qué no va a cobrar Vd. de alguna gran constructora?, además, siendo cómo es registrador de la propiedad ya tiene más puntos a favor que el Sr. Aznar, que posee las mismas nociones de periodismo que El Pocero de viviendas sociales.



La derecha más furibunda integrada en el Partido Popular, la mayor parte de sus afiliados y simpatizantes probablemente, le acusan de escorarse de forma clara a la izquierda por enfrentarse y casi despreciar a San Gil, Acebes, Aguirre y demás baluartes de los principios de un Grupo Político anclado en la intolerancia, en la utilización del poder para favorecer intereses privados, en el sometimiento y la explotación de las clases más desprotegidas y en el recorte de libertades y opciones personales apartadas de las tradicionales, para sin embargo arrimarse al Sr. Gallardon, otro apestado dentro de la ideología popular. Pero lo cierto es que tanto Vd., como el Alcalde de Madrid o el Sr. Fraga, ni son de izquierdas, ni son aperturistas, ni tienen inquietudes sociales, ni defienden a los más desfavorecidos, ni tampoco apoyan un reparto más justo o la mejora y ampliación de servicios públicos asequibles e idóneos para todos los ciudadanos, sinó que representan la misma política que los que hoy le apuñalan aunque hayan optado por ponerse la chaqueta de pana y quieran practicar un populismo que no deja de ser popular.


No me da lástima Sr. Rajoy y prefiero reservar mis fuerzas para plantarle cara a su sucesor, que va a venir con las mismas ideas que Vd. pero va a tratar de disimularlas menos.


viernes 20 de junio de 2008

Tú no matarás, yo sí


El Tribunal Supremo de los EEUU se ha pronunciado acerca de la demanda interpuesta por dos reos condenados a muerte y que ha supuesto durante siete meses, la existencia de una moratoria para la aplicación de la pena capital por medio de una inyección letal.
El hecho ha venido motivado por la presunta vulneración de la Octava Enmienda de la Constitución de ese País, que señala la prohibición de “causar sufrimiento cruel e inusual”, al exponer los demandantes que el método utilizado para ajusticiar a los condenados implica en ocasiones terribles padecimientos físicos para las victimas.


Y la conclusión del Alto Tribunal, que ha desestimado la propuesta es la siguiente: “Simplemente porque un método de ejecución pueda causar dolor, sea por accidente o como ineludible consecuencia de la muerte, no conlleva el riesgo de que se produzca daño objetivamente intolerable suficiente para denominarlo cruel e inusual”, añadiendo que: “La inyección letal es el método más humano”.




Pentotal Sódico para que el convicto pierda la consciencia, Bromuro de Pancuronio con el fin de paralizar los músculos de la respiración y finalmente Cloruro de Potasio, que bloquea los impulsos eléctricos del corazón y lo detiene. Ese es el trío mortal, esa es la aplicación más macabra de la Ciencia, el fin más execrable al que se podrían haber dedicado los resultados obtenidos gracias a los trabajos de investigación de numerosos científicos. Es, en definitiva, el progreso al servicio de la brutalidad humana.



El Tribunal se refiere a “posibilidades de dolor” y a dichas probabilidades como “accidentes o ineludibles consecuencias de la muerte” . ¿Ineludibles?, no se pueden evitar las erupciones volcánicas o el cáncer, pero inyectar tres sustancias con resultados letales a un ser humano y que por ende dicho proceso cause un sufrimiento espantoso claro que puede impedirse; Simplemente, - por utilizar el mismo término con el que en encabeza su decisión este Grupo de Juristas -, no haciéndolo. Aseguran que no pueden considerarse las excepciones habidas como “riesgos objetivamente intolerables suficientes para denominarlo cruel e inusual”, entonces, ¿lo llamamos “daños colaterales”?, acepción por cierto muy querida y empleada por los estamentos de poder de EEUU para justificar sus desmanes en todo el Planeta y que sin duda y para nombrar un ejemplo muy cercano, servirá de consuelo a los familiares y amigos del cámara español José Couso , asesinado en Bagdad por tropas estadounidenses.


Magistrados que dan el visto bueno para continuar matando personas que en muchos casos padecerán una agonía horrible, políticos que en su totalidad y en plena campaña electoral no hacen la más mínima mención a la inutilidad de la pena de muerte y un gran número de ciudadanos, partidarios de su continuidad e incluso complacidos espectadores de la función mediática que en ese País constituye cada ejecución. Me pregunto cuál sería la consideración acerca de la efectividad de esta sentencia de todos ellos si el encausado y condenado fuese su hijo, si se aplicase con el mismo criterio a poderosos que a pobres y a marginados, a blancos que a negros e hispanos.

Y siempre saldrán las voces que recuerden a la víctima a la que asesinó el ajusticiado, al dolor de sus deudos y a lo irreparable de las consecuencias de su acción. Es cierto, nadie podría negar que esas personas, en su inmensa mayoría fueron los causantes de un mal sin justificación alguna y que como tales, merecen cumplir una pena ajustada a su delito pero, ¿resarce de algún modo su muerte el daño que han infligido?, ¿mitiga su ejecución el dolor de los que perdieron a un ser querido por su culpa?, ¿sirve como ejemplo para que otros no cometan la misma atrocidad?, y sobre todo y ante todo, ¿tiene remedio cuando investigaciones posteriores determinan, como ha ocurrido en no pocas ocasiones, que aquel que el Sistema determina que debe de morir como justo pago a su crimen, resulta que era inocente y que se cometió un error judicial con su incriminación’?; ¿qué hacemos en esos casos?, ¿aplicamos el mismo castigo a los causantes de un fallo que costó la vida de un ser humano cuyo delito consistió en estar sometido a un poder judicial repleto de fisuras y errores?.


La muerte ni redime ni regenera al culpable ni consuela al perjudicado. Sólo es la expresión última y más macabra de una Sociedad que no sabe que hacer con aquellos que vulneran el orden vigente; es el reconocimiento de la incapacidad para establecer protocolos válidos que supongan la reinserción efectiva de delincuentes. La pena de muerte es la degeneración más flagrante del Poder establecido, puesto que supone el asesinato legal, el crimen consentido y aún aplaudido contra el que no cabe recurso alguno. Que la Ley admita y regule cómo hay que quitarle la vida a una persona, demuestra que el hombre es la menos racional de las bestias y que Civilización, Democracia, Justicia o Derechos, no son más que términos sin el menor valor, puestos al servicio de los intereses de determinados estamentos en los que radica la capacidad de decidir sobre todos los ámbitos de la existencia del resto de los ciudadanos, incluida su vida, que nada tienen que ver con afanes de igualdad, solidaridad, progreso, educación, convivencia o respeto, sinó con una purga premeditada de todo aquello que puede constituir un elemento indeseable, una traba para el perfecto funcionamiento del Sistema, una tara o un peligro que hagan tambalearse los cimientos de una Sociedad piramidal.


¿Qué diferencia hay entre un Estado que consiente la Pena de Muerte y un individuo que asesina a unas personas por cualquier motivo?. El criminal actúa fuera de la Ley, la misma que ampara al primero para cometer una acción cuyo resultado es idéntico en ambos casos, pero de cualquier modo, la consecuencia es que unos y otros arrebatan vidas cuando no puede existir razón alguna que justifique matar aunque el crimen disfrute del aberrante calificativo de legal.



Tal vez hoy, gracias a la decisión del Tribunal Supremo, el País que invadió Irak, que mantiene Guantánamo, que comercia con armas, que sufraga guerras, que pone y quita gobiernos a su antojo siempre por intereses económicos, en el que cualquier ciudadano puede poseer armas y que llora al recientemente desaparecido Presidente de la Sociedad del Rifle Charlton Heston, la misma Nación que se autoproclama como la mayor defensora de los derechos humanos, como el paradigma de las libertades, como ejemplo de democracia y como baluarte de los principios morales y éticos que deben de guiar a la Humanidad, se sienta mucho más tranquila sabiendo que por los corredores de la muerte, volverán a desfilar seres humanos enfundados en sus monos anaranjados, camino de una cabina con amplios ventanales, en la que su sufrimiento y su muerte constituirán el bálsamo reparador de unas heridas que, sin embargo, esta cruel realidad no podrá cerrar, porque a pesar de sus leyes que amparan el asesinato a manos del Estado, lo cierto es que es uno de los Países con mayor índice de delincuencia y que ni la horca en su día, ni la silla eléctrica después o la inyección letal hoy, han conseguido que aquellos que por una causa u otra cometen un crimen, se detengan por temor a ser ejecutados.

Acostumbro a escribir sobre cuestiones de maltrato animal y a menudo, me pregunto de dónde puede provenir esa capacidad y afición que tiene el hombre para torturar y matar criaturas no racionales escudándose en las más peregrinas razones. Sigo sin tener la respuesta a esa cuestión pero, a decir verdad, conociendo noticias como ésta, no tengo la menor duda de que sólo el ser humano es capaz de llegar a tales grados de refinamiento y cinismo a la hora de convertirse en juez y verdugo no sólo de individuos pertenecientes a otras especies, sinó también de sus iguales. Perdón, no quise decir iguales, quise decir estorbos.


sábado 10 de mayo de 2008

Las diferentes caras del Terrorismo










Cuando de lograr un bien común se trata, el fracaso de unos cuantos ha de significar necesariamente la tristeza y el perjuicio de todos, de todos los bien nacidos al menos, entendiéndose por bien nacido aquel que no mantiene una actitud carroñera y no espera obtener rentabilidad del quebranto de esfuerzos ajenos.

Durante la pasada legislatura, el Partido Popular, desde el inicio de las gestiones por parte del PSOE con el objetivo de lograr el fin del terrorismo, fue poniendo trampas en el camino, hizo cuanto estaba en su mano por destruir el trabajo orientado a conseguir la Paz por temor a que otros obtuviesen el triunfo que ellos en su día también persiguieron. La gran diferencia es que en aquel entonces, el Grupo Conservador recibió el apoyo de la Oposición porque ésta, consideró mucho más importante alcanzar el fin de la violencia que cosechar réditos políticos. Pero ni por respeto ni por afán de acabar con el terror, no hubo razones que alentaran al PP para colaborar en el bien común y si un resentimiento infinito por haber perdido las elecciones de 2.004, así como una ambición por recuperar el poder por encima de cualquier otra consideración.

El Partido Socialista, tras el mérito que supuso su trabajo sincero y su profundo esfuerzo por lograr la Paz, cayó también durante todo ese tiempo en uno de sus errores repetidos, el miedo; miedo ante la actitud amenazante de la derecha, temor para seguir adelante con los pasos lógicos y legales, decididos con la legitimidad que conlleva el haber sido depositarios de la confianza para gestionar por parte de los ciudadanos; un desasosiego que no padeció en su día el Partido Popular, puesto que trató de llevar a cabo cuando gobernaba lo mismo que durante todo ese tiempo exigió al PSOE que no hiciese. Y es que a muchos nos daba la impresión durante el recién terminado periodo de Gobierno, que Mariano Rajoy y su Equipo jamás asumieron su papel como Grupo Político con alta representación pero sin atribuciones para poder legislar.

Llegó entonces el atentado de Barajas y el PP se creció, utilizando tan dolorosa tragedia para hacer sangre una vez más del Gobierno. Las zancadillas puestas por los Populares y sus adláteres durante todo el tiempo en el que el Sr. Zapatero y sus colaboradores estuvieron empeñados en la dificultosa y loable labor de convertir el terrorismo en historia a través de la negociación y la palabra, no fueron las que echaron por tierra aquel digno intento de alcanzar la Paz, sinó que lo hizo la bomba puesta por los criminales, la misma que reventó la vida de dos personas y la esperanza de otras muchas; pero lo cierto es que el Partido Popular, lejos de ofrecer su apoyo al PSOE como éste había hecho antes y de anteponer el bien común a sus intereses de Partido, trató de hundirlo en el amargo fracaso obtenido queriendo aparecer como profeta y redentor ante la opinión pública; pero eso si, silenció el trabajo policial realizado por los socialistas antes, durante y después del intento de diálogo con ETA y que culminó y lo sigue haciendo en no pocas detenciones.

Luego vino la campaña electoral y en los sótanos de Génova, al mismo tiempo que era bautizada una niña protagonista de un cuento de hadas, era confirmado un viejo conocido de todos: el vandalismo político, consistente en convertir el rechazo de la sociedad a las muertes en un arma para hacerse con ese Poder que una vez más, la voluntad popular decidió otorgar a otros. Coincidiendo casi con las elecciones los terroristas han vuelto a sembrar destrucción y sufrimiento, mostrando cuán difícil es hallar el camino idóneo y definitivo para detener a los que hasta ahora sólo saben usar la violencia como argumento.

De estos, de los asesinos, poco podemos esperar, como no sea un debilitamiento basado en actuaciones policiales, ayudado por el rechazo mayoritario del Pueblo a sus actos y tal vez, porqué no, también por un cambio en su estructura interna que permita que la Organización terrorista sea más proclive al diálogo y a utilizar cauces democráticos para exponer y negociar sus demandas. Pero cuando se trata de un Partido Político parece una exigencia lícita el pedirle una actitud respetuosa y la colaboración o al menos, el no entorpecimiento de la gestión del Gobierno en este aspecto. Sin embargo, esta Formación conservadora no es capaz de renunciar a su estrategia mezquina; la rama más fundamentalista del PP apoyada por sus habituales fuerzas de choque: La COPE con Jiménez Losantos como abanderado en su intento de emponzoñar y enfrentar aún a costa de la mentira llevada a extremos grotescos, Libertad Digital, la AVT y demás, continúan por sus derroteros y es tal la ambición del PP por gobernar y tan grande su rencor por haber perdido las elecciones una vez más, que atendiendo a las declaraciones de algunos de estos personajes en las últimas horas, no cabe duda de que nos esperan otros cuatro años de ver como la gaviota popular, transformada en zopilote, sigue metiendo su cuello pelado en la carroña y buscando en el saqueo moral la credibilidad que no ha logrado obtener en las urnas.


Seguiremos desayunando cada día con periodistas y cenando con políticos que tratarán de convencernos de que el Sr. Zapatero cuando sale de La Moncloa se enfunda un capuchón y planea atentados. Yo sólo espero que la táctica ruin, interesada y fascistoide que emplea el Partido Popular como línea principal de su labor de oposición, así como los esperpénticos argumentos y miserables conclusiones con las que ciertos individuos tratan de intoxicar desde algunos medios y asociaciones, sirvan para afianzar y unir a los verdaderos demócratas en la lucha contra todo tipo de terrorismo, tanto el de las armas como el dialéctico, porque bienvenida sea la palabra expresada para rebatir, protestar o trasladar una demanda, pero sólo cuando se basa en verdades y no en falacias utilizadas con el único deseo de medrar aún a costa de engañar a toda una Sociedad con pleno conocimiento de estar haciéndolo.



domingo 20 de abril de 2008

El Maniqueísmo en la Política


El Maniqueísmo se ha convertido en esta Sociedad en un argumento de primer orden a la hora de intentar convencernos a los ciudadanos de las bondades de una determinada opción. En esta dualidad, el Bien y el Mal, con toda su carga de subjetividad, se nos presentan como las únicas alternativas existentes y el rechazo de una implica la elección de la otra, sin más posibilidades por las que optar. Ocurre en las relaciones personales de todo tipo: familia, amigos, vecinos, etc., en el ámbito laboral, en el deportivo, en la justicia y cómo no, en el político.

Probablemente sea en este campo donde su influencia y sus efectos se aprecien con mayor claridad. Dos grandes Grupos tratan de condensar la totalidad de las inquietudes de la ciudadanía, de izquierda a derecha quieren convencernos de que son todo aquello entre lo que podemos elegir; luces y sombras, según la interpretación, pero actores únicos del escenario político. Dicha estrategia sin duda les beneficia, el "o estás conmigo o estás contra mí", supone la fidelidad del voto por identificación de ideas o por rechazo de las contrarias y se minimiza el riesgo de una dispersión que menguaría sus resultados electorales. A estos dos Partidos principales por su cuota de votantes, les interesa mantener esta conciencia en la gente, a pesar de la alienación que supone alimentar la creencia de que el resto "no existe" en tanto en cuanto no tiene posibilidades por ser su representación minoritaria. No podemos ni debemos de confundir eficacia con cantidad, ni caer en la trampa que nos tienden aquellos que basan parte de su campaña en convencernos de la inutilidad de escoger otra opción por erigirse en valedores únicos de determinada preferencia política.Izquierda Unida es una formación "condenada" por el Partido Popular debido a su carácter progresista, cuyo compromiso por el avance social en todos los órdenes, choca con el afán inmovilista que fomenta las desigualdades sociales del que hace gala el Grupo Conservador. El Partido Socialista, por otra parte, trata de aparecer como la única opción "de izquierdas", a pesar de debatirse su gestión entre una excesiva timidez en la toma de medidas para acabar con las desigualdades sociales y una apuesta clara por el capitalismo y una política económica que acentúa una distribución injusta de los bienes y la precariedad en los servicios públicos.

Pedimos pues, honestidad en el juego político por parte de los grandes Partidos y que no traten de confundir a los ciudadanos con un discurso parcial que intenta convencer de la falta de viabilidad de otras formaciones políticas. Uno de los indicadores de la salud de una democracia es un mensaje claro y sincero por parte de los que pretenden gestionar los recursos públicos, reconociendo el resto de alternativas y teniendo el valor necesario para defender las propias ideas sin monopolizar criterios ajenos que dudosamente comparten. pero que les pueden ser rentables en las urnas.

sábado 22 de marzo de 2008

¿Cambiar el Mundo?


He superado la mitad de mi esperanza de vida según la estadística y cada día, entre mis quehaceres, me sigo marcando el mismo propósito: cambiar el mundo. Participo en actos contra la especulación, a favor del acceso a una vivienda asequible, por la mejora de la sanidad pública, por una educación gratuita de alto nivel, en contra de la explotación laboral, por la igualdad de derechos para todas las opciones sexuales, por la integración completa de los inmigrantes, contra el deterioro del medio ambiente, contra cualquier tipo de maltrato o tortura a los animales, les hablo a mis hijos de solidaridad, de generosidad, de ayudar a los más débiles, practico la cadena de favores, rechazo el "piensa mal y acertarás", defiendo la libertad de expresión, escribo cartas que muy pocas veces se publican porque atentan contra ciertos intereses... Y cada noche me acuesto con la sensación de que es una lucha perdida, de que esta sociedad es egoísta, ambiciosa, recelosa e intolerante y que transmitimos sin pudor esos valores.

Sin embargo, de vez en cuando leo un artículo sobre alguien encarcelado por defender los derechos humanos, sobre misioneros asesinados, sobre médicos contagiados trabajando sin medios en las zonas más pobres del Planeta, sobre jóvenes encadenados ante una plaza de toros o sobre periodistas caídos por querer ofrecer al mundo noticias que nos hablan de injusticias, de crueldad, de guerras, de hambre, de desolación. Entonces, siento que mi desánimo, es una ofensa hacia aquellos que dejan su vida por pretender salvar las de otros a los que ni conocen, ni mucho menos podrán pagarles en modo alguno.

jueves 20 de marzo de 2008

Los Borbón y los López

Tengo un gran respeto por la Familia Borbón, al igual que lo tengo por mis vecinos, la Familia López. Papá López trabaja como vigilante jurado, puesto que consiguió tras un duro proceso de selección y a duras penas puede llegar a fin de mes, la hipoteca se lleva casi todo su sueldo; la mujer de López, con tres hijos, se pasa dieciocho horas al día dedicada a sus deberes como madre y a las tareas domésticas; los hijos de López y esposa, se esfuerzan en el colegio y confían en que sus padres puedan sufragarles una Carrera, ya que les gusta estudiar y valen para ello. Papá Borbón no obtuvo su trabajo por oposición, venía incluido en su apellido y no paga letra por su casa; la mujer de Borbón tiene gente que realiza por ella las faenas del hogar; los hijos de Borbón, han podido estudiar lo que han querido sin preocuparse por los gastos que ello implicaba. A Papá López le pueden echar del trabajo cualquier día, el de Papá Borbón es vitalicio. En una ocasión entraron a robar en casa de los López con ellos dentro, la de los Borbón está vigilada día y noche. Los López, si cometen cualquier infracción, serán sancionados según la Ley, Los Borbón poseen inmunidad. Hay gente que habla mal de los López pero la crítica a Los Borbón es tema tabú. Los López nunca tendrán yate, ni residencia de lujo para veranear, a Los López nunca les pagarán los viajes pero tal vez llegará un día, sólo tal vez, en el que Los Borbón, dejen de vivir a costa de los López.

miércoles 5 de marzo de 2008

Mis razones para no votar al PP

Sr. Rajoy:

A tan pocos días de las elecciones quisiera explicarle de un modo muy resumido y general porqué no pienso votar al Partido Popular; sé que a Vd. mis motivos poco le interesan porque su Grupo Político no destaca por estar abierto al sentir de la gente cuando su voz es discrepante, más bien desde Génova suelen interpretar esta libertad de expresión de la Sociedad como sucias maniobras orquestadas por alguna mano negra contra la formación que Vd. dirige y lidera, así que asumiendo su habitual falta de tolerancia ante los que no comulgan con sus ideas conservadoras, escribo estas líneas como ciudadano, como votante y como persona que todavía cree que una Izquierda real y efectiva es la única opción que puede ofrecer una transformación social profunda para restañar las heridas de una herencia totalitarista, coartadora de los derechos, injusta, parcial y elitista todavía vigente en muchos aspectos, y para lograr una Sociedad en la que la servidumbre a ciertos poderes no sea la misión destinada a la mayor parte de la gente.

Por empezar con el tema de moda, los debates, quiero decirle que en televisión vi en Vd. sobre todo una actitud de resentimiento; le noté, al igual que en los primeros días de la legislatura actual, con la derrota sin digerir; le sentí con miedo a que se repitan unos resultados similares a las elecciones anteriores; me dio la impresión de que para Vd., obtener la victoria es ante todo una cuestión de revancha y por supuesto, demostró no sólo una capacidad muy pobre de asumir la voluntad popular, sinó que demonizando la gestión del Gobierno en más de una ocasión dio la impresión de menospreciar a los millones de votantes que entonces tuvo el PSOE. Cada vez que Vd. decía con esa sonrisilla ladina: “no se entera de nada Sr. Zapatero”, estaba por extensión llamando botarates a los que entonces lo eligieron y a los que el día 9 lo volverán a hacer.

Sr. Rajoy, no me identifico con los colectivos que piden el voto para el Partido Popular, desde la Iglesia más Tridentina y rancia, -por cierto que le alegrará la elección del Sr. Rouco Varela-, hasta el colectivo de cazadores, pasando por las grandes fortunas de constructores, banqueros y empresarios de alto nivel, cuyo concepto de sociedad con un reparto justo de la riqueza deja mucho que desear, imagino que también le votará el “Pocero”, puesto que es conveniente pagar los favores recibidos. Igualmente depositarán su confianza en el Grupo Popular los que están a favor de la privatización de todos los servicios, incluida la sanidad y la educación, puesto que es el mejor modo de preservar su concepción elitista de la sociedad y que no exista contagio entre los que el día de mañana vayan a ocupar puestos de poder y obreros o empleados, ya sabemos que tanto la domesticación de la gente como la separación de clases debe empezar desde la Escuela para que así puedan conservar una estructura social piramidal, con Vds. y sus iguales en la cúspide por supuesto.

El PP nos metió en una guerra que no queríamos y el Pueblo lo dejó muy claro en aquel momento, sin embargo su Grupo hizo oídos sordos a la demanda popular y todos conocemos el resultado, dígame, ¿por qué habría de pensar que si gobiernan ahora van a ser receptivos ante el sentir de la gente?. Creo en la segundas oportunidades cuando se ha visto buena intención aunque los resultados no se hayan alcanzado, pero jamás cuando se ha demostrado en todo momento una actitud prepotente e intolerante como la suya.

El PP critica los esfuerzos del PSOE por alcanzar la paz, Sr. Rajoy, yo estoy a favor del diálogo si así se va a solucionar el problema y le aseguro que no soy el único. Vd. se niega a tener conversaciones con terroristas, pero es que tampoco las quiere tener con cualquier colectivo contrario a sus ideas y ni tan siquiera, sabiendo de la férrea disciplina que existe dentro de su Partido, las quiere tener con sus correligionarios. Creo que cualquier esfuerzo por que no haya más muertos que sin duda Vd. utilizaría como arma arrojadiza es válido para terminar con los asesinatos, y le recuerdo que detrás de ese diálogo que lamentablemente no llegó a buen fin pero que ojalá se repita, porque creo que es la única vía posible, hay una actuación policial admirable y un número de detenciones muy importante. Menos muertos y más detenciones, me quedo con esa estadística a pesar de que para Vd., parezcan estar por encima de ese hecho incuestionable y positivo las conversaciones con ETA.

En lo que respecta a educación, y soy padre de una niña, - por suerte no es la suya Sr. Rajoy -, le aseguro que para ella prefiero un sistema de enseñanza con Educación para la Ciudadanía, en el que la religión no ocupe el papel preponderante que Vd. pretende y me alegro de que en su clase haya inmigrantes, será enriquecedor para todos. Por cierto, que puede que el día de mañana mi hija sea lesbiana, yo me sentiré orgulloso de ella pero si gobierna el PP tendré mucho miedo Sr. Rajoy, porque sus derechos se van a ver muy limitados y la verdad, Vd. repitió hasta la saciedad “mérito y trabajo” como los valores fundamentales en la Escuela, pues mire, yo antepongo solidaridad, respeto, igualdad, justicia y libertad, porque le recuerdo que antes que licenciados somos seres humanos y que poco me vale tener un Currículum fastuoso si carezco de la capacidad de dolerme ante las necesidades ajenas o de comprometerme por la lucha de los más débiles, y eso incluye las minorías que Vd. tanto desprecia.